• 13 de septiembre de 2025

¿Y la prevención?

¿Y la prevención?

CRECEN LOS SUICIDIOS, ESPECIALMENTE DE JOVENES

Escribe: Laura Tamarit

Todos hablan de cómo prevenir, pero ¿cuántos prevenimos? ¿En serio el mundo quiere prevenir? Hablar es fácil. Actuar es difícil. Y la prevención se debe basar en acciones, no en palabras.

La prevención no debe ser solamente llevada a cabo por salud. Ya sabemos que las causas son multifactoriales.

Cómo prevenir cuando hay tanta gente sin hogar, desterrados, refugiados, temiendo por su vida a cada segundo. Gente con hambre y muriendo de hambre.

Cómo prevenir cuando los sistemas de salud están abarrotados, casi colapsados por personas con síntomas y malestar permanente? Cómo prevenir cuando se lo tilda a quien piensa en la muerte como una opción de pecador, cobarde, egoista.

Cómo prevenir cuando nos todos tienen trabajo, ni comida ni educación?

Cómo prevenir cuando nos regimos por reglas impuestas por modelos irreales, fantasiosos, mentirosos? Cuando los cuerpos son manipulados para permanecer inalterables, y si se alteran la IA y los filtros  muestra lo que cada uno quiere mostrar y es difícil de distinguir lo real de lo irreal.

Cómo prevenir algo tan importante cuando no se previenen otros asuntos,  mportantes también y que cuestan tantas o más vidas por año.

En serio, ¿cómo se previene? Acá van algunas ideas…

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>Seguramente sería más barato prevenir si enseñamos desde temprana edad a bancar la angustia sin darle al bebé un chupete o una tableta para que se calme. Si se enseña a alimentarse, a no consumir procesados, o alimentos que sabemos que tienden a generar un consumo, y enseñar a  disfrutar de la comida. A realizar actividad física para permanecer saludable  y no para tener un cuerpo «ideal».

>Podríamos prevenir mas si no miráramos tanto tiempo la pantalla que tenemos frente nuestro. Podriamos prevenir si dieramos mas besos, y mas abrazos. Si dijéramos mas seguido lo mucho que nos importa esa persona. Sería más fácil prevenir si charlasemos más.

>Seguramente podríamos prevenir más si la diversidad se entendiera como lo que es, una manera de aceptar la unicidad de cada persona.

Ahi estaríamos previniendo todo, o gran parte de los males que nos aquejan como sociedad.

Y lo digo a nivel mundial, si?

Para que nadie se ofenda. Porque este no es un problema local, es un problema mundial.

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Primero, es importante entender que el suicidio, asi como la pobreza, el hambre o cualquier enfermedad llevarla a taza 0, no es un objetivo válido. Si hablamos de suicidio, disminuir las tazas es posible? Seguramente sí; pero ¿cómo?

Hay que entender que el suicidio no es un tema exclusivo de psicólogos y psiquiatras. No es una enfermedad en sí misma. No es de salud exclusivamente. Es de todos.

La primera solución que se me ocurre, y tal vez la más rápida y barata, es la empatía

Empatía de aquel que escucha, o supone, que un otro puede evaluar la muerte como una opción. Empatía para no dejarlo solo. Empatía para mover hilos, esos hilos que hacen una red, para conseguir que alguien asista y para que otros acompañen.

Con empatía mejora de acceso a salud,  disminuye la estigmatización. ¡Con empata mejora la situación de todos!

La otra, también barata, es la ternura, entendiendo que la ternura es mucho mas que un beso o un abrazo. La ternura es un nudo, un lazo, que sostiene, y que junto con la empatía, se oponen a la tan temida indiferencia.

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El suicidio es un problema a nivel mundial, ahora. Antes era una carga personal y un secreto familiar.  Siempre existió. Es un acto humano, voluntario. Antes no se veía, no se mostraba, se evitaba y no se hablaba;  y asi estamos.

Hoy nos toca trabajar y los logros los veremos mucho más adelante, o los verán futuras generaciones. Por eso hay que registrar,  investigar,  y disponer recursos humanos y económicas que permitan hacer una correcta evaluación de la problemática.

La detección precoz es una de las herramientas más efectivas para prevenir el suicidio. Según el Ministerio de Salud, algunos indicadores de riesgo pueden manifestarse en el lenguaje, la conducta o los hábitos cotidianos. Entre las señales más frecuentes se incluyen:

  • Manifestaciones verbales directas o indirectas sobre la intención de morir.
  • Cambios marcados en el estado de ánimo, la alimentación o el sueño.
  • Conductas de aislamiento, retraimiento o pérdida de interés.
  • Actos de despedida o entrega de objetos personales.
  • Búsqueda de medios para autolesionarse.

La presencia de uno o varios de estos signos no implica necesariamente que una persona quiera quitarse la vida, pero sí constituye un motivo suficiente para activar dispositivos de atención. En ese sentido, el Ministerio sostiene que es fundamental fortalecer los equipos del primer nivel de atención y generar entornos donde se pueda hablar del tema sin estigmas ni juicios.

CIFRAS QUE ASOMBRAN

El suicidio constituye uno de los problemas de salud pública más complejos en Argentina. Así lo indica el Ministerio de Salud de la Nación en su último Boletín Epidemiológico Nacional (BEN), donde señala que “la conducta suicida constituye una problemática multicausal que involucra aspectos biológicos, psicológicos, sociales y culturales” y que su abordaje requiere acciones sostenidas, planificación y una estrategia de prevención.

>Entre abril de 2023 y fines de abril de 2025 se notificaron 15.807 intentos de suicidio en todo el país, un promedio de 22 episodios por día.

>Aunque el crecimiento de notificaciones es sostenido, el informe advierte que no es posible distinguir cuánto de ese incremento responde a una mayor detección y cuánto a un aumento real de los eventos.

>De ese total, el 94,3% (14.899) corresponde a intentos de suicidio sin resultado mortal, y el 5,7% (908) a intentos de suicidios con resultado mortal.

>Esto representa una razón de 16,4 intentos de suicidio no fatales por cada suicidio con resultado mortal.

>Los valores 2,2% en mujeres versus 11,1% en varones, dan cuenta de un riesgo 5 veces mayor de que el resultado del intento de suicidio sea mortal en los hombres en relación con las mujeres.

>El grupo de 15 a 19 años presenta las tasas más elevadas de intentos de suicidio de todos los grupos de edad y sexo: duplica la tasa de los varones para el mismo grupo.

>El último BEN informó que en 2022 se reportaron 3.382 muertes por suicidio, lo que equivale a una tasa de 7,2 por cada 100.000 habitantes. Aunque esta cifra mostró oscilaciones desde 2010, se mantiene entre las más altas de América del Sur.

>El impacto es particularmente grave entre adolescentes y jóvenes adultos, ya que más del 30% de los casos se concentra en jóvenes de 15 a 29 años.

>Además, las tasas entre varones son consistentemente más altas: en promedio, triplican las cifras observadas en mujeres.

>A nivel global, más de 720.000 personas mueren por este motivo cada año, según informó la Organización Mundial para la Salud. El suicidio es la tercera causa de muerte entre las personas de 15 a 29 años.

Esta variación puede estar vinculada con múltiples factores: desde el aislamiento territorial y la menor disponibilidad de recursos, hasta características sociodemográficas propias de cada provincia.

>En cuanto al modo de concretar el suicidio, la sobreingesta de medicamentos es la modalidad más utilizada para el evento (46%); esta modalidad, sin embargo, presenta diferenciales según sexo. En el caso de las mujeres, su uso asciende casi al 60% y en los varones alcanza el 27%.

>En el sexo masculino, según el informe, la modalidad que predomina es el ahorcamiento, estrangulamiento o sofocación (39%), que representa el tercer método utilizado por las mujeres. Por último, el uso de objeto cortante es una modalidad que presenta un porcentaje similar en ambos sexos (16%), ubicándose en segundo lugar para las mujeres y el tercero para los varones.