• mayo 20, 2022

Una patente lograda por tres mujeres de la universidad pública

Una patente lograda por tres mujeres de la universidad pública

Delia Pappano condujo un equipo de investigación que logró la aprobación de un fertilizante par tratar la deficiencia de hierro en los cultivos.

La Facultad de Filosofía, Humanidades y Artes, de la UNSJ, celebró la noticia sobre la aprobación de la Primera Patente de Invención de esa unidad académica. Fue Delia Pappano, exdiputada y dirigente radical, quien condujo el equipo de investigación autor de este logro.

El trabajo está relacionado con “una formulación líquida utilizable como fertilizante foliar para tratar la deficiencia de hierro en cultivo”.

La investigación pertenece a integrantes del Instituto de Ciencias Básicas, Delia Pappano, Mabel Vega y Gabriela Santiago.

Según publicó Revista La U, la patente obtenida refiere a la invención de una “formulación liquida utilizable como fertilizante foliar para tratar la deficiencia de Hierro en cultivos”. La explicación técnica dice que comprende una solución coloidal estable de Hierro (III) complejado con Sacarosa azúcar común-, que contiene una concentración de Hierro soluble en un rango que se encuentra entre desde alrededor de un 20% hasta alrededor de un 25% p/v, la cual se encuentra amortiguada a un pH de alrededor de entre 4 y 12, de preferencia a un pH de alrededor de entre 5 y 7 y, más preferentemente aún, a un pH de alrededor de 6.

Esta patente es el resultado de un proyecto de investigación en categoría “patentes” aprobado y financiado por la Universidad Nacional de San Juan en la convocatoria 2012. La aplicación es para suelos calcáreos, por ejemplo, Zonda y Ullum. El costo del fertilizante es mínimo, según comentó la jefa del equipo de investigación del Laboratorio de Ciencias Básicas, de la Facultad de Filosofía, Humanidades y Artes de la UNSJ, Delia Beatriz Pappano.

Patente local
Mabel Vega, una de las integrantes del equipo de la Facultad de Filosofía, hacedor de este logro. 

Al momento de la presentación del proyecto en el año 2012, no había total confianza en la factibilidad cierta de cumplir con el objetivo propuesto, en las condiciones de infraestructura técnicas y de instrumental científico del Instituto de Ciencias Básicas, Sin embargo, y pese al escepticismo, el equipo de investigación integrado por la Dra. Mabel Vega (investigadora del Instituto) y la, en aquel momento, recién recibida Profesora de Química, Gabriela Santiago -adscripta al proyecto-, confiaron y se pudo lograr el sueño de sintetizar el fertilizante.

En el año 2015 se presentó ante el INPI -Instituto Nacional de Propiedad Intelectual- la solicitud de patentamiento. Siete años después y luego de varias revisiones científicas, aprobaron y reconocieron el trabajo, obteniendo la patente respectiva.

Quién es la jefa del equipo de investigación

Delia Beatriz Pappano es bioquímica. Estuvo veinte años al frente del Instituto de Ciencias Básicas y el año pasado decidió jubilarse con 68 años.

Pero tal vez su faceta de investigadora y de haber estado 44 años en la UNSJ no es lo que más ser recuerda porque es el menos expuesto. Delia Pappano fue activa militante de La UCR local, siendo precandidata a vicegobernadora junto a Antonio de la Torre en el año 1991. También fue diputada provincial en la década del ‘90 y candidata a diputada nacional. En 1.987 fue candidata a intendenta de Rivadavia y perdió por pocos votos frente al bloquista Pedro Sirerol.

Con solo 17 años, Delia Pappano empezó a militar en Renovación y Cambio, movimiento liderado por el expresidente Raúl Alfonsín. Fue presidenta del comité departamental de Rivadavia y resultó electa diputada provincial en 1995, reeditando en el 1999, integrando la Alianza, donde mantuvo fuertes cruces con el exgobernador Alfredo Avelín y con Wbaldino Acosta.

Tras haberse cumplido el mandato como legisladora, volvió a la universidad para ocupar el cargo docente. Al frente del Instituto de Ciencias Básicas logró dirigir a más de cuarenta investigadores.

En el 2019 intentó nuevamente jugar en política, fue candidata a la intendencia en Rivadavia.

DELIA PAPPANO-JEFA DEL EQUIPO DE INVESTIGACIÓ

“Este fertilizante tiene un bajo costo porque incluye azúcar de mesa”

-¿Qué fue más complejo, la investigación o la aprobación del INPI?

-Las dos cosas fueron complejas. Nosotros presentamos estos resultados en le año 2014, demoró casi siete años para aprobar y otorgar la patente, pero para nosotros fue importante el trabajo en sí que surgió a partir de otro trabajo de investigación que se hizo a partir del 2007.

-Es extraño pensar en un instituto de investigaciones químicas dentro de la Facultad de Filosofía.

-Sí, medio como que lo miraban de costado, algo extraño hablar de un instituto de los químicos dentro de la Facultad de Filosofía y que siendo un instituto chico tiene recursos humanos muy importantes, por ser chico no tiene una estructura técnico-científica importante como uno de la UBA, pero tiene unos recursos humanos maravillosos. Un investigador en Argentina y en la universidad estatal tiene que ser como un Ford T, que con un rollo de alambre y una tenaza tiene que seguir funcionando y es un auto exitoso.

-¿En qué regiones se debe aplicar este fertilizante?

-Fundamentalmente en zonas calcáreas, Zonda Ullum, todas aquellas fincas de Albardón, Angaco, que están próximas a lo que sería el aluvional del río San Juan, el departamento Pocito, todo el piedemonte cordillerano que es donde aparece el fenómeno de los manchones amarillos, es común en plantaciones de frutales, eso es falta de hierro y no exceso de humedad que no deja que absorba la raíz el hierro.

-Este proyecto combinó la importancia de un fertilizante y los bajos costos.

-Sí, los costos, en este caso no sería caro y logramos hacer un proceso sencillo, trabajamos en escala en laboratorio y llegamos a una escala de planta piloto. Le pedimos a la universidad que pidiera apoyo el gobierno y nos dijeron que no había plata.

-Este logro tiene dos aspectos muy importantes.

-Estoy feliz por el Instituto, por el equipo y porque es la primera patente en toda la Universidad Nacional de San Juan hecha por tres mujeres, es una patente feminista y es de la universidad pública.