• 18 de abril de 2026

Un proyecto que va a aumentar el centralismo de Buenos Aires

Un proyecto que va a aumentar el centralismo de Buenos Aires

Escribe Juan Carlos Bataller Plana

Entre los proyectos de reforma política que están estudiándose en el Congreso Nacional, el Poder Ejecutivo viene impulsando fuerte modificar la cantidad de integrantes de la Cámara Baja, tomando como base los datos de población del último censo, realizado en 2022.

Si se da esto, podría aumentar fuerte el peso de la Provincia de Buenos Aires en las decisiones de la Cámara de Diputados de la Nación. No influiría en Senadores porque, al representar a las provincias, son tres por cada distrito sin importar la población.

La normativa que rige la composición de Diputados es el Decreto/Ley 22.847 de1983 rubricado por el entonces presidente de facto Reinaldo Benito Bignone. Estableció la cuota de reparto de un diputado por cada 161 mil habitantes y fracción de 80.500, más un extra de tres diputados por provincia y un piso mínimo de cinco diputados por provincia

El artículo 45 de la Constitución Nacional determina que “Después de la realización de cada censo, el Congreso fijará la representación con arreglo al mismo, pudiendo aumentar, pero no disminuir la base expresada para cada diputado”.

Desde 1983, no se modifican los actuales 257 diputados que hoy integran la Cámara, basados en el Censo 1980 cuyo resultado era 27.947.446 habitantes. El censo 2022 dio un resultado provisorio de 47.327.407 habitantes.

Si se aplicara el Censo 2022, la Provincia de Buenos Aires pasaría de 70 a tener 100 diputados. Y San Juan, de los 6 actuales a 7.

De los 257 legisladores actuales, si se actualizara, se pasaría a 328 diputados.

Y ahí habría una mayor concentración del poder. Buenos Aires pasaría de tener el 27,24% de diputados al 30,49%. Aumentaría fuerte Santa Fe y Córdoba. San Juan, con sus actuales 6 diputados representa el 2,33% y si tiene 7, disminuiría su porcentaje al 2,13%.

Parte del centralismo del poder empezó con la reforma de la Constitución Nacional en 1994. Carlos Menem tenía los votos para hacer cambios y con el objetivo principal de lograr un nuevo mandato presidencial, cambió la Carta Magna. Para eso tuvo que acordar con Raúl Alfonsín. Ahí se sacó el Colegio Electoral para la elección presidencial y pasó a ser elección directa con mayor incidencia de las grandes urbes.

A partir de ese escenario, pasó a ser más redituable invertir en las grandes urbes que en lugares aislados. Y un sistema presidencial en la que los gobernadores se transformaron en mendigos de fondos nacionales.

Parte de ese federalismo que aún queda, se puede perder si sigue adelante esta propuesta.