- 14 de febrero de 2026
Todos fuimos piratas
El cierre de la plataforma Xuper Tv

“Sooomos los piratas…” rezaba la canción de Los auténticos decadentes allá por el año 1997; canción que ha mantenido su vigencia en cumpleaños, casamientos, cualquier evento en el que hubiera una pista de baile y que, desde hace años, es aplicable al mundo tecnológico.
El cierre de la plataforma Xuper TV, antes conocida como Magis TV, por decisión de la justicia argentina para todo el contenido nacional, a raíz de una denuncia que la acusaba de reproducir películas, series y eventos deportivos sin contar con la licencia correspondiente, ha provocado un cimbronazo entre los millones de usuarios que lograban acceder a ese contenido eludiendo los canales oficiales.
No se trata de una operación limitada a nuestro país, sino que está enmarcada en una megacausa internacional llamada “Operación 404”, comandada por el Ministerio de Justicia de Brasil, a lo que hay que agregarle un acuerdo entre los gobiernos de Argentina y Estados Unidos para endurecer la defensa de los derechos de propiedad intelectual.
Resulta imposible no trazar un paralelismo con lo ocurrido con la vieja Cuevana, creada por el sanjuanino Tomás Escobar, cuya explosión de popularidad en los años 2010-2011, la llevó a contar con 15 millones de visitas mensuales. Cabe destacar que Cuevana no alojaba contenido, sino que funcionaba como un índice o plataforma intermediaria que enlazaba y reproducía contenido alojado en servidores externos de terceros.
¿Qué nos lleva a nosotros, como consumidores, a arriesgarnos a perder todos nuestros datos por descargar una aplicación? ¿Hay un mensaje que, consciente o inconscientemente, le estamos mandando a los canales oficiales respecto a nuestra manera de consumir? ¿Simplemente nos gusta eludir la ley y no pagar? Perfectamente puede ser un poco de todo. Si nos ponemos a enumerar la cantidad de plataformas pagas de streaming que existen para ver películas, series y deporte (Netflix, Amazon Prime, Apple TV, Disney +, Paramount + y más), y les sumamos otras gratuitas que ofrecen productos de calidad (YouTube, Rakuten TV, Pluto TV, Canela, FilmRise, etc), vemos que la oferta es gigante y no se puede acceder a todo, sea porque el día solo tiene 24 horas o por motivos económicos.
El rango etáreo que más utilizaba Xuper TV iba desde los 15 hasta los 25 años, es decir, personas con una capacidad económica nula o limitada, el público perfecto para ese contenido gratuito; y además, un tipo de público impaciente, que necesita la satisfacción inmediata y tener todo alojado en un mismo sitio.
El acceso a Xuper TV sigue siendo posible mediante la descarga de una VPN, con los riesgos antes mencionados que eso puede traer. Si se busca, se encuentran miles de tutoriales que le enseñarán al usuario como volver, paso a paso, a su programación favorita de manera gratuita, pero siempre sabiendo que el remedio puede ser peor que la enfermedad.
Si algo nos ha enseñado la historia de este tipo de productos, y la historia de la humanidad en general, es que todo tiende a repetirse. Se rueda una película, al tiempo se hace un remake o un reboot, una serie finaliza y a alguien se le ocurre hacer una nueva e innecesaria temporada, acaba una guerra, al tiempo estalla otra, y así sucesivamente.
El punto es, con las facilidades tecnológicas que hoy existen y, especialmente, con la determinación de las miles o millones de personas que utilizan estas aplicaciones y que delegan en ellas su entretenimiento, ¿cuánto puede demorar en surgir una nueva aplicación que suplante a la cancelada? ¿Que encuentre la manera de eludir la ley y ofrezca seguridad a los usuarios?
La experiencia marca que es cuestión de tiempo; de hecho, tal plataforma seguramente ya está entre nosotros, solo que aún no gana la suficiente popularidad para generar un tráfico que llame la atención de las autoridades y que motive denuncias por derechos de propiedad intelectual y lucro cesante.

