- 14 de febrero de 2026
“Soy Mestiza se merece el Teatro del Bicentenario”
Mariana Clemensó cosechó ocho premios incluyendo el oro con su obra en Carlos Paz.

La sanjuanina Mariana Clemenceau (47), que adoptó Clemensó como apellido artístico, hizo historia en Córdoba al ganar el Premio Carlos de Oro. Y ahora va por más: quiere empezar una nueva gira en su tierra y sueña con el Teatro del Bicentenario.
Su obra “Soy Mestiza” obtuvo este año, 15 nominaciones y ganó 8 premios en la temporada de Villa Carlos Paz. Además, ella se quedó por segunda vez consecutiva con el reconocimiento a la mejor voz. En 2025 había logrado 11 nominaciones y cuatro premios.
La artista vivió en Rawson y ahora reside en Santa Lucía, aunque actualmente pasa mucho tiempo en la Docta. También estuvo algunos años en Almería, España.
Si bien el productor de su obra actual es Ángel Carabajal, el pilar de su carrera es Miguel Ruiz, su esposo y quien la produce en San Juan. A corazón abierto, la consagrada artista habló de todo con El Nuevo Diario.
-¿Ya te diste cuenta de lo que hiciste?
-Todavía no (risas).
-¿Imaginabas ganar el Carlos de Oro?
-Yo ya lo venía decretando. Creo mucho en que las cosas que se nos dan son las que decretamos. Venía hace dos meses diciéndole a mi productor “el oro es nuestro” y él me pedía que no lo dijera en las notas, porque si no pasaba me iba a decepcionar. Pero yo seguía diciendo que este año íbamos a tener el oro, y así fue que toda la cartelería aparecía conmigo vestida de oro y a la fiesta fui de dorado.
-¿Qué representa para vos este logro profesional?
-Las 15 nominaciones fueron algo maravilloso para nosotros porque hicimos historia. No hubo antes en los Premios Carlos una obra que haya sido premiada tantas veces. Ya marcamos historia para siempre. He sido por segunda vez consecutiva la mejor voz de la temporada y tampoco pasa que dos años seguidos nominen y premien a la misma persona.
-¿Llegaste a una de las cimas que te habías planteado?
-Es una de las que pensaba. Tengo muchas, porque otra es llevar a Soy Mestiza a muchas partes del mundo. En Córdoba es la cima porque tener el Premio Carlos es lo máximo acá, y lo conseguimos ante 110 obras en mi segunda temporada. Hay gente que lleva 30 años laburando y se puso feliz por una nominación. Para nosotros tener el oro es una locura, todavía no caigo.
-¿Esto es un antes y un después en tu carrera o al quiebre lo hiciste antes?
-Si hablamos del quiebre, yo lo hice el año pasado cuando dije ‘me voy a Córdoba’, con 22 personas a cargo, sin cartelera, sin nada. Así nos presentamos. Pero este año sí hay un antes y un después con esto, porque nos posiciona ante todo, ante la vista de la gente que va a comprar la entrada y no conoce quien es Mestiza, es un gran empuje.

-Soy Mestiza es hija tuya, una obra que ideaste y ¿se basa en tu historia real?
-Soy Mestiza es la historia de mi vida literal, eso creo que fue lo que le gustó tantísimo a la gente desde el primer momento el año pasado y este año para llegar a ser un oro. Cuenta una historia real de una persona real. Mestiza sería yo de bebé en la obra y mi mamá es como la protagonista. Por eso la obra arranca con un bebé en brazos.
-¿Cuándo decidiste contar tu historia públicamente?
-Mestiza ya estaba generada en mi cabeza hace más de seis años. Luego empecé a escribirla, a plasmarla en papel, hasta que decidí armarla con todo el elenco y el año pasado la presenté al público.
-¿Cómo es el camino para llegar, después del proceso creativo, a fusionar música, danza y teatro?
-Para ensamblar esto nosotros hemos tenido hasta 12 horas de ensayo, porque somos 33 personas en escena. Hay que ensamblar bailarines, banda en vivo. Yo no quería que mi idea se corriera ni un poquito en cuanto a lo musical, en ese aspecto soy bastante exigente. Quería que fuera tal cual lo había diagramado. Es decir, “Garganta con arena” por Rumba tenía que salir tal cual, o también “Zamba para olvidar”, que hacemos mitad zamba y mitad bulería, uno de los palos del flamenco. Eso llevó horas y horas de trabajo duro. Por eso en la entrega de los premios era llorar de alegría y decir “yo me merezco esto, todo el elenco se lo merece”.
-¿Cuáles fueron los sinsabores de los que aprendiste en tu recorrido artístico?
-Tuve muchos “no”. Pero tengo una anécdota que me marcó bastante como artista y me dejó ese dolorcito que después usé como empuje para salir adelante. Recuerdo que en una Fiesta de Santa Bárbara, en Pocito, subo con toda la ilusión al escenario porque yo cantaba antes que Sabroso y cuando llevaba media canción alguien de la organización me dice “ya está, te tenés que bajar”. Yo iba a hacer tres canciones, pero me dijeron que los otros artistas necesitaban subir y no podían esperar. Me bajé llorando. Me había preparado tanto para esa fiesta. También, en otro lugar, me hicieron subir a un espectáculo al final, cuando ya no quedaba nadie.

-¿Cuándo empezaste a creer en vos?
-Creo que al click lo hice no hace más de cuatro años. Antes era más sumisa, dejaba la música por épocas y volvía a arrancar. Hasta que dije “no, ya está, esto es lo que yo quiero, quiero morir arriba de un escenario haciendo esto de viejita y vamos para adelante”. Fue una maduración personal.
-Cuáles han sido las influencias en tu carrera musical?
-Las influencias hoy, como mestiza que soy, te diría que toda la música, porque he pasado por melódicos, folclore, tango, tropical. Hasta he cantado en portugués.
-Hoy, con tanta repercusión, ¿te sentís profeta en tu tierra?
-Con respecto a mi público me siento súper profeta en mi tierra, porque tengo un público cariñoso, hermoso, que ha venido incluso a ver la obra. Siguen viniendo todo el tiempo los sanjuaninos hasta Carlos Paz.
-En Córdoba tenés un porcentaje muy alto de espectadores.
-Estamos con funciones casi agotadas. Tenemos cinco funciones a la semana. Esto arrancó el 27 de diciembre y a la sala no la he visto a menos del 90 por ciento en ninguna noche.

-¿Cómo lo vivís a eso?
Uff… exploto de alegría.
-¿Te mete presión también?
Siempre, los nervios están. Siempre la cosquilla en la panza y el corazón que salta a mil antes de salir a la función.
-¿Y ahora qué sigue?
-Sigue el trabajo duro, para que esto continúe avanzando. Nuestro productor está armando una gira por distintas provincias y yo he decidido que arranque por San Juan. Pero estamos esperando ese “sí”, porque hay un lugar que Soy Mestiza se merece y es el Teatro del Bicentenario. Depende del Gobierno que empecemos la gira por San Juan.
-¿Qué le decís a esa niña que fuiste y que soñaba con la música, con el arte, y ahora ve que llegaste a esta cima?
-Ahora me hago cariño. Por muchas veces que quizás he sido mi peor jueza. Me perdono por el coraje que quizás no tuve. A esa niña hoy le digo: ¿viste Mari?, se puede.

“Cuando salgo al escenario en Carlos Paz y escucho gritar a esas 500 personas, siento una vibración y parece que todo se viene abajo. Entonces yo ya entro cantando emocionada”.
De la fonética al apellido artístico
“Hace tres años, cuando mis redes empezaron a crecer, mucha gente me decía que no me encontraba porque escribía mal el apellido; o en las presentaciones en los escenarios lo pronunciaban de cualquier manera. Entonces con la gente de marketing pensamos en un apellido artístico. Pero yo pedía que no me sacaran de mi apellido y decidí que sea como se pronuncia, porque se escribe Clemenceau y se pronuncia Clemensó”, cuenta la artista sanjuanina.

En el nombre de la madre
-¿Influyó en tu carrera la elección del apellido para trabajar?
-Para mí tiene mucho que ver, porque también es un apellido que no es muy común. Todo lo que voy construyendo en cuanto a lo musical siempre está dedicado a mi madre y este apellido es de ella. Al ser hija de madre soltera lo llevé por muchos años en mi vida, hasta que mi padrastro me reconoció como Aguilar.
-¿Cómo es hoy la vida de tu mamá?
Ella ahora está en San Juan, se llama Esther Clemenceau y tiene 77 años. Padece Alzheimer y es un bebé de pañales y mamadera. Vive en casa conmigo, pero ahora tiene gente que la está cuidando mientras yo puedo hacer la temporada.
-¿Fue quien siempre apostó por vos?
Mamá me llevaba en colectivo a la Pandilla del Tío Melchor de Alberto Vallejo en Radio Sarmiento, ese programa tan querido. Yo con tres añitos ya cantaba ahí. Ella me enseñaba con una radio chica a pila, porque no teníamos luz, hasta ese grado de humildad y pobreza llegamos. Pero todo lo que yo soy ahora se lo debo a mi madre.


Europa, Córdoba y los géneros musicales
-¿Cómo llegaste a España y qué significó para tu vida?
A Europa me fui en el ’99, cuando las papas pelaban en la Argentina. Trabajé de algo distinto a la música, porque fui empleada en una cafetería. Hasta que entré por casting a una banda en la que trabajé seis años. España me dio un crecimiento tremendo en lo vocal, en lo artístico, y también me dio una apertura de cabeza.
-¿Qué lugar ocupa el flamenco en tu carrera?
El flamenco es uno de los grandes condimentos de mi vida. La influencia es española y árabe por las raíces paternas, pero tengo el folclore en la sangre porque soy sanjuanina y el tango por ser argentina. Esos son los cuatro palos que tiene Mestiza.
-¿Cómo tomaste la decisión de incursionar en el cuarteto?
Fue una propuesta del querido productor musical Pablo Faro en 2023. Me dijo “¿qué pasa si cantás cuarteto?”. Le respondí que yo cantaba español, coplas. Pero me convenció de que la fusión iba quedar linda. La verdad es que lo disfruté un montón y ese fue mi mar también.
Su paso por La Ventana
Mariana recuerda con cariño su paso por el Concurso de Intérpretes del programa La Ventana en 2010, porque asegura que le “abrió las puertas en San Juan” cuando estaba “recién llegada de España”. “Fue una experiencia muy linda. Muchos sanjuaninos que no me conocían lo hicieron a través del programa. Fui semifinalista, quedé cerca de Raúl Baca, quien ganó ese año”, repasa.


