• 6 de septiembre de 2025

Sin crédito, no hay desarrollo

Sin crédito, no hay desarrollo

POR MARCELO DELGADO

Desde el 10 de diciembre de 2023, todos los esfuerzos del gobierno nacional para reimpulsar la economía argentina se han enfocado en reducir considerablemente las tasas de inflación.

El objetivo de la estabilidad financiera constituye un requisito esencial para un desarrollo económico sostenible en el tiempo, fortalecer el ahorro y la inversión, dinamizar el crédito, planificar a mediano y largo plazo, entre otras bondades.

En esta línea de trabajo, una de las causas de la inflación, la emisión monetaria, fue atacada con un drástico ajuste del presupuesto, pasando del déficit crónico a un superávit financiero primario en el cortísimo plazo. Dolorosa medida, pero puso en “caja” el principal motivo de la expansión monetaria. Pero no es suficiente. Cuando la demanda excede la oferta o los mercados están concentrados, hay riesgos de incrementos de precios. Por eso, otra medida en esta línea fue abrir las importaciones, baja de aranceles y flexibilizar el comercio internacional. Sin embargo, los argentinos pensamos y actuamos en función del “tipo de cambio – dólar”. La prioridad en este frente es mantener la moneda estadounidense disciplinada, a fin de evitar traslado a precios, lo que se denomina “ancla inflacionaria”.

Estas tres acciones para “controlar” la inflación, tienen sus consecuencias no deseadas que conspiran contra el mismo programa de estabilización y ponen en riesgo la economía en su conjunto. Veamos:

  1. Ajuste presupuestario: Afectó fundamentalmente obra pública y jubilaciones. Estos recursos primarios tienen un fuerte efecto multiplicador, porque el dinero erogado a estos destinos recircula nuevamente en la economía doméstica. Esto afectó a toda la actividad y, particularmente, a las regionales.
  2. Apertura económica: La competencia es un instrumento virtuoso del mercado. Sin embargo, la apertura indiscriminada, lejos de controlar los precios, provoca la salida y cierre de Pymes, que no pueden competir con actores globales.
  3. Ancla cambiaria: Cuando el tipo de cambio se retrasa, castiga a exportadores y favorece a importadores. Además, estimula la acumulación de moneda extranjera y desalienta la inversión. Desde la salida del cepo, ya se “fugaron” de las reservas, por ventas de atesoramiento, 10 mil millones de dólares. Para evitar esto, el gobierno (en línea con el Banco Central) usó y abusó de los instrumentos financieros, elevando a niveles siderales, la tasa de interés en pesos y paralizando el crédito.

En este escenario, aún con niveles controlados de inflación, la economía está paralizada. El riesgo país superior a 800 puntos hace inviable la inversión extranjera, por bueno que sea el proyecto (minería o petróleo). Las altas tasas paralizan el crédito y desalientan la inversión. Los salarios deprimidos castigan aún más el mercado interno.

Volver al crédito, bajar las tasas, acotar el riesgo país y recuperar la confianza, son imperativos de cortísimo plazo, o el “cambio” prometido será una quimera.