- 19 de julio de 2025
SAN JUAN ENFRENTA UNA SEQUÍA QUE YA AFECTA LA ACTIVIDAD SOCIOECONÓMICA
Un informe oficial indica que se espera un agravamiento de los recursos hídricos. Si baja el nivel están en riesgo estructural los diques, disminuye la provisión de agua potable y pronunciado descenso de las napas freáticas. Los cortes en el suministro impactan ya en la productividad de los cultivos
San Juan atraviesa una crisis hídrica sin precedentes. Según un reciente informe del Consejo Interinstitucional de Gestión Integrada del Agua (CIGIAA), la sequía ya no es un fenómeno coyuntural, sino estructural. Las nieves en las cuencas altas de los ríos San Juan y Jáchal están por debajo del promedio histórico, los glaciares retroceden aceleradamente y los acuíferos muestran signos alarmantes de sobreexplotación y contaminación.
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Según el informe, la cobertura de nieve registrada al 5 de julio de 2025 en las cuencas altas de los ríos San Juan y Jáchal se encuentra por debajo del promedio de los últimos 25 años.
El embalse de Ullum y el acuífero del Tulum se encuentran en niveles críticos, lo que compromete tanto el abastecimiento de agua potable como la producción agrícola.
La falta de recarga natural, sumada a una gestión ineficiente del riego —con pérdidas superiores al 80% en algunos sectores—, agrava un escenario que ya impacta en la vida cotidiana y en la economía provincial.
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Ante este contexto climático se espera un agravamiento del estado de situación de los recursos hídricos de la provincia de San Juan, planteado oportunamente en el diagnóstico elaborado en diciembre del 2023 (CIGIAA, 2023).
Con foco en la cuenca del río San Juan, las instituciones que integran el CIGIAA exhortaban que la forma tradicional de gestión del recurso había acentuado la escasez de agua, llevando al sistema hídrico a una situación crítica caracterizada por los siguientes aspectos:
1- Sistema de presas en potencial riesgo estructural por tener una cota inferior a los niveles de seguridad y cese de la generación de energía hidroeléctrica;
2- Descenso de los niveles freáticos de los principales acuíferos e incremento de su contaminación salina y de nitratos, por sobreexplotación
3- Incremento del riesgo en la provisión de agua potable como consecuencia del bajo nivel del embalse Quebrada de Ullum y descenso de los niveles del acuífero del Tulum;
4- Restricción del flujo del río, aguas abajo de la presa de Ullum, impidiendo la recarga natural del acuífero del Tulum, e incrementando el deterioro de las condiciones ambientales del árido;
5- Prolongados períodos de corta del suministro de agua en la red de riego con impacto en la productividad y diversificación de los cultivos.
“San Juan enfrenta el desafío de redefinir su relación con el recurso más valioso del desierto. La seguridad hídrica, la resiliencia ambiental y la viabilidad productiva dependen de decisiones urgentes y sostenidas”, dice el informe.
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Los puntos antes mencionados dan cuenta de que la provincia de San Juan pasó de una situación de sequía hidrológica, debido a una menor oferta de agua superficial sostenida en el tiempo, a una sequía socioeconómica. Esta última se debe a que el impacto no solo se circunscribe a los efectos de la propia sequía hidrológica, sino sobre las diversas actividades de la vida cotidiana de la población, haciéndose más evidente, por el momento, en el sector agrícola.
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En concreto, más allá de los aspectos técnicos, el informe del Cigiaa alerta sobre una nueva dimensión de la crisis: la sequía ya no es solo hidrológica, sino también socioeconómica. Los impactos de la falta de agua se extienden más allá del agro, afectando actividades industriales, la vida cotidiana de la población y la estructura productiva de la provincia.
Ante este escenario, el Cigiaa propone una transición urgente hacia un modelo de Gestión Integrada de los Recursos Hídricos (GIRH), que incluya principios como el uso racional del agua, prioridad para el consumo humano, planificación por cuenca, equidad social y participación multisectorial.
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Digamos que el CIGIAA está integrado por el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), el Instituto Nacional de Agua (INA-CRAS), la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE), la Universidad Nacional de San Juan (UNSJ) y el Gobierno de la Provincia de San Juan.
El informe propone una transformación profunda: gestión integrada por cuencas, eficiencia en el uso del agua, monitoreo continuo, recarga ecológica del acuífero del Tulum y reutilización de efluentes tratados. También destaca la necesidad de educación y concientización ciudadana para cambiar la cultura del uso del agua.
El impacto es irreversible e inevitable

Si bien existen ya varios informes de distintas instituciones resaltando la importancia imperiosa de acciones tendientes a las mejoras y optimización de la gobernanza y uso del recurso hídrico en la provincia de San Juan, es posible que ya sea tarde para su implementación y el daño sea irreversible para algunos productores y lo más preocupantes para algunas de nuestras reservas hídricas de máxima relevancia como lo son los acuíferos.
Este posible escenario plantearía a mi entender dos caminos distintos, uno relacionado a la inversión pública y privada de inversión en infraestructura necesaria para lograr algo de eficiencia y calidad del agua (ejemplos: sistemas de conducción y distribución, captación y tratamiento de agua para el suministro de agua potable poblacional) y otra puramente de inversores privados tendientes a lograr una baja huella hídrica en su producción.
El tiempo de adaptación a los escenarios actuales de sequías es escaso y solo podrán hacerlo los más aptos.
El impacto es irreversible e inevitable.
Y seguramente como resultado de esta tendremos una nueva matriz productiva en la región.
*Director del Gabinete de Estudios de Geocriología, Glaciología, Nivología y Cambio Climático de la UNSJ

Como están hoy los embalses
Según Hidráulica los embalses se encuentran actualmente por encima de los niveles mínimos de operación, lo que permite una cierta flexibilidad para distribuir el recurso según la demanda. Sin embargo, aclaran que si no se cuida el uso del agua, esos niveles podrían deteriorarse rápidamente.”La clave está en administrar bien. Si no, podríamos retroceder y complicar aún más el panorama para el próximo ciclo”, se dice en Hidraúlica.

