- 16 de agosto de 2025
Salud: gasto o inversión

POR MARCELO DELGADO
Los argentinos destinamos en promedio, más del 10% de nuestros ingresos en financiar la atención sanitaria. Si consideramos que es un promedio y que muchas personas acceden al sistema público o finalmente no utilizan los servicios, la proporción que se eroga por los cuidados de la salud, resulta mucho mayor.
Entre los conceptos que se computan, está el aporte a la Obra Social, prepaga o seguro, los pagos de bolsillo para conceptos no incluidos o con coberturas parciales, como medicamentos ambulatorios, los pagos complementarios, coseguros, los famosos “Plus”, entre otros.
Cuidar la salud tiene un costo creciente y cada vez más complejo de gestionar. Si bien la tecnología ha mejorado los sistemas de acceso y uso con aplicaciones y herramientas digitales, todavía falta mucho. Hay más alternativas terapéuticas, mejores tecnologías, intervenciones menos invasivas, pero al mismo tiempo, se ha deteriorado la atención clínica y la clínica de las especialidades. La investigación en prevención ha tenido grandes avances, pero las políticas sanitarias todavía no sistematizan las buenas prácticas para evitar enfermedades o llegar a estadios más tempranos. Gastamos más, pero no todo esa erogación, es inversión.
En mi experiencia, esto ocurre porque avanzó la ciencia y la tecnología, pero los sistemas y procesos son idénticos a los años 70. Tenemos 300 obras sociales, mas mutuales, compañías de seguro, coberturas de universidades, fuerzas de seguridad, jubilados. Alta atomización de la gestión, ausencia de guías de buenas prácticas, protocolización, indicadores de calidad y seguimiento de los procesos. La gobernanza del sistema ha sido conferida a los actores sectoriales, como laboratorios, especialidades médicas, empresas tecnológicas y aparatología, intermediarios innecesarios. Las grandes instituciones hospitalarias y clínicas tienen muy poco margen de maniobra, gestionando la hotelería, guardias y algunos servicios básicos. La atención pública (hospitales y centros de atención sanitaria) está disociada de la atención privada. La trazabilidad de los insumos médicos es efímera y los roles de las autoridades sanitarias de control, en retirada (ver Superintendencia de Seguro de Salud, ANMAT – Administración Nacional de Medicamentos y tecnología médica; Ministerios de Salud Provinciales, etc.).
Si la pretensión es que todo lo que gastamos en la atención de salud sea una inversión, debemos cambiar los sistemas. Gerenciar los “recursos”, es un imperativo para evitar el despilfarro y la corrupción. Administrar no significa racionar mezquinar o quitar. Muy por el contrario, un sistema organizado equitativo y orientado a los objetivos sanitarios, mejora la situación de todos los actores y, fundamentalmente, a los usuarios finales. La anarquía es funcional solo a algunos pícaros. Gerenciamos el sistema o finamente todos los esfuerzos destinados a la salud serán “gastos”.

