• 10 de octubre de 2025

Salir de la pobreza: desafío nacional

Salir de la pobreza: desafío nacional

Escribe MARCELO DELGADO

Las distintas mediciones de la pobreza en Argentina fluctúan entre el escandaloso 38% hasta el 49%, según los instrumentos que se utilicen. El INDEC (Instituto Nacional de Estadísticas y Censos) se basa en los ingresos de las personas. Observatorios más complejos miden otros factores, como acceso a la vivienda, educación, tecnologías, salud, empleo de calidad, entre otros. De cualquier modo, estas estadísticas son preocupantes, porque mientras gran parte de nuestros vecinos latinoamericanos bajan cada año los indicadores de indigencia y pobreza, la Argentina los incrementa.

El Observatorio para la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina, desde el año 2001, viene aportando informes que profundizan en analizar las causas, con el objetivo de enfrentar los motivos que generan la pobreza.

Esta semana, al cierre de la Semana Social de la Iglesia Sanjuanina, la Comisión de Justicia y Paz y la Universidad Católica, contaron con la presentación de Agustín Salvia, director del Observatorio, que compartió estadísticas del informe “Escenario Laboral Argentino 2017 – 2024”, en el que se pueden analizar algunos datos relevadores, que comparto con ustedes:

  • El 49% de los trabajadores argentinos, están en situación de precariedad (ausencia de aportes, cobertura social, protecciones legales) y 30% no alcanzan ingresos de la Canasta Básica.
  • Sólo el 27% de los empleados gozan de empleos de calidad.
  • Mas del 8% de la población económica activa busca trabajo.

Estos datos explican una parte de la pobreza y está relacionada a los ingresos. Sin embargo, hay otros datos que exhiben otras causas:

  • El 51% de los trabajos se relacionan a servicios, y más de la mitad son de bajísima calidad.
  • Desde 2010 viene cayendo sistemáticamente el empleo y la productividad industrial.
  • En los últimos 5 años, viene en retroceso la participación en el producto, los bienes de la agricultura, ganadería y economías regionales.  

Las conclusiones, luego de repasar varias planillas estadísticas, indican que cada año que pasa, se va deteriorando la productividad del trabajo y, por ello, la retribución y calidad del salario se van precarizando.

Actividades y tareas cada vez más improductivas, la baja implicancia tecnológica, el modesto agregado de valor a los productos primarios, sumados a la burocracia, los altos costos fiscales y laborales, la competencia desigual con economías desarrolladas, constituyen causas profundas que explican parte del problema. Si a las cuestiones económicas, le agregamos el condimento de la corrupción política, la instabilidad institucional y las grietas sociales, hacen más cuesta arriba la tarea. Salir de este flagelo no se agota con acciones distributivas, sino exige expansiones productivas. Argentina tiene los medios para hacerlo.