- 29 de noviembre de 2025
Reconversión de la matriz productiva: virtud o necesidad

Escribe MARCELO DELGADO
Los titulares de las páginas económicas de los periódicos digitales publican grandes inversiones en energía, particularmente en Vaca Muerta, en empresas tecnológicas o alta expectativa en minería. También se consolida el sector agroexportador, liderado por la soja, y con fuertes incrementos en el sector de las carnes. En la otra página, se suman cada día empresas que reducen su personal o finalmente cierran. En el sector de indumentaria, desde diciembre de 2023, cerraron 380 pymes. En el sector autopartista, viene castigado desde 2017 por la caída de la producción de vehículos (proceso que se aceleró en el último año) con el cierre de 17 empresas. Según la Superintendencia de ART, en los últimos 12 meses, más de 12.000 pymes se quedaron sin empleados. Otro de los sectores muy castigados es el de la construcción, producto de la fuerte baja de la obra pública y la escasísima inversión privada.
Algunas dificultades recurrentes son la falta de crédito, la depresión del mercado interno, los altos costos logísticos, la presión fiscal, las erogaciones laborales, la industria del juicio en accidentes de trabajo, entre muchas otras. Pero si vamos al fondo de la cuestión, en muchos casos las pérdidas de ventas y rentabilidad se correlacionan con las siguientes causas:
- Importación: La baja de aranceles y flexibilización de la operatoria, dejó expuesta la bajísima competitividad de las empresas locales. Por tamaño y condiciones, China, Brasil o Estados Unidos, tienen productos con una mejor relación calidad – precio.
- Política cambiaria: El ancla inflacionaria de un tipo de cambio controlado, generó una inflación en dólares, muy superior a la propia de EEUU. Dicho de otro modo: “Estamos caros en dólares”. Sectores como el turismo, indumentaria y productos tecnológicos, no tienen posibilidad de competir con el exterior.
- Comercio exterior: Los sectores productores, con escasa experiencia exportadora, sufren grandes dificultades para comerciar en el exterior. Esto limita el mercado, a las demandas locales o regionales.
- Ventas digitales: El e´comerce creció en 2025 un 14%, y la mitad de los destinos de esas compras son al exterior, y el resto un 90% fuera de la provincia. Este canal, no sólo crece, sino se diversifica incluyendo toda clase de productos.
En resumen, a las causas históricas de falta de competitividad empresarial, se le han sumado ahora la apertura económica, que suma nuevos competidores, a los mercados tradicionales. Esto obliga a las empresas a mejorar sus productos, medios de pago, crédito, logística de entrega, marketing, gestión de las postventas; desafiando a poner en la misma competencia, a grandes operadores con las pymes locales y regionales.
La pregunta entonces necesaria y con respuesta abierta es: ¿Debemos cambiar la estructura productiva nacional, migrando a los sectores con ventajas comparativas (energía, minería, productos agroindustriales, industria del conocimiento, entre otros); o bien ponerse a tono para competir con China, Brasil o EEUU?. La segunda pregunta: La transición, dejará muchas estructuras y personas fuera de juego. ¿Cómo se contienen esas situaciones?.

