- 7 de febrero de 2026
Porqué se fue Lavagna del INDEC


Escribe MARCELO DELGADO
En setiembre de 1869, el presidente de la Nación, Domingo Faustino Sarmiento, realizó el primer Censo Nacional, para conocer la situación general del país y definir su agenda de gobierno. Entre los resultados más relevantes, se destacan el 77% de la población analfabeta y un 75% de pobreza. Esto fortaleció la obsesión del presidente, por la creación de escuelas en cada rincón del país y la necesidad de dotar de infraestructura productiva, para desarrollar las economías regionales. Ferrocarriles, rutas, puertos, telégrafo, impulso de la ciencia y apertura inmigratoria, entre otras, para movilizar la economía nacional.
Las estadísticas de calidad son el insumo fundamental para la gestión de las políticas públicas. Con los números “mueren las palabras”.
Desde mediados del siglo pasado (1950 en adelante) muchos países del mundo comenzaron a medir la desvalorización de sus monedas con índices de precios al consumidor. La necesidad de adecuar tarifas, salarios, multas, tasas, entre otras; requería de un valor objetivo de actualización, y de este modo, se creo una medición que valora la pérdida del poder adquisitivo, como consecuencia de la “inflación”, en el impacto sobre la base de la pirámide: los consumidores.
Los índices son a la economía y política, como el termómetro, tensiómetro o estetoscopio para el médico. Sin estos instrumentos, dan mala información, el diagnóstico puede inferir una terapéutica incorrecta, insuficiente o dañina para el paciente.
La tentación de forzar resultados de las estadísticas es tan antigua como la misma creación de los indicadores. El daño resulta irreparable. Con los índices, no solo se actualizan impuestos, multas o servicios. También se ajustan salarios, jubilaciones, indemnizaciones, juicios, afecta a la tasa de interés, alquileres y acuerdos entre partes. Nadie escapa al efecto de los índices.
La canasta del INDEC, para medir el IPC (Índice de Precios al Consumidor), es del 2004, y las metodologías de medición son obsoletas. Marco Lavagna llegó al INDEC en diciembre de 2019, con la misión de recuperar su rol, modernizarlo y de manera independiente, proveer de insumos no solo al gobierno, sino a toda la sociedad. La tarea impecable del economista valió, que el cambio de gobierno lo sostenga en su misión. En enero de 2026 debutaba una renovada canasta de medición, metodologías actualizadas y tecnologías adecuadas al fin. Los resultados a priori alertaron al gobierno nacional, que, entre sus logros, cuenta con una significativa reducción de la tasa de inflación. El funcionario, lejos de acceder a las presiones del ministro Caputo, decidió dar por terminada su tarea en el INDEC.
Marco perdió su trabajo; los argentinos, una oportunidad de contar con un mejor instrumento, para protegernos de la enfermedad crónica llamada inflación.

