- 6 de junio de 2026
Pausas de hidratación

El Mundial y las legislativas de medio término de Trump.
Escribe Oberdán Rocamora
Redactor Estrella, especial
para JorgeAsisDigital.com
Dos fronteras regulan los comportamientos y las planificaciones de la “casta política”.
Existe y persiste. Ponderable hallazgo conceptual de Javier Milei, el Tertuliano que preside el Gobierno de Consultores de extrema derecha y atracción internacional.
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La primera es el advenimiento del Torneo Mundial de fútbol, que se celebra pronto en Estados Unidos, potencia en guerra que no aparenta apaciguarse.
En simultáneo la pelota va a rodar también en la sublime monotonía de Canadá, en el norte, «estado número 51», y en la permanente miniserie de acción de México, hacia el sur y con magníficos colores.
El torneo es tomado, por la mayor parte de la casta, como otra pausa de hidratación.
La agenda a la bartola de Trump
La otra pausa de hidratación es casi trágica.
Alude a cierta conclusión.
La aventura política personal de Donald Trump, protagonista fundamental de la guerra inexplicable con Irán, encarada sin planificación. Y lo peor: sin inteligencia.
Un conflicto insoluble, a la bartola, para comprarse inútilmente la agenda francamente violenta de Benjamín Netanyahu, El Bibi, quien sí tiene razones macizas para acabar con los guerreros del Hezbollah chiita, que lo hostigan desde el sur del Líbano.
Como la teocracia de Irán, chiitas institucionales que mantienen el precepto constitucional de desconocer, y -peor aún- el objetivo de acabar con Israel.
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La elección legislativa de medio término, en noviembre, marca el destino del alborotado mandato de Trump.
La posible condición de dos próximos años de gobierno sin legitimidad cultural.
Para continuar con el asedio de los inmigrantes o con la escatología de los desastres fiscales.
Pedanterías que signaron los dos primeros años con algoritmos fantasiosos que inspiraban el control del poder.
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Trump arrancó 2026 con el secuestró pactado del entregado envuelto presidente de Venezuela, Nicolás Maduro.
En febrero tampoco vaciló en asesinar con despreocupación al ayatolá Alí Khamenei, jefe de estado de Irán.
Combate intuitivo que debía durar una semana.
Pero mantiene una carga deplorable de tres meses en los que Trump desperdició credibilidad.
El estallido de la crisis afectó la relación con los aliados de la Unión Europea.
Con la intensidad triunfal de los papelones memorables por sus amenazas de exterminio propias de un guapo del Far West.
Con los anuncios grandilocuentes de acuerdos finales de paz que nunca se cumplen, mientras la cotización cae en las encuestas.
El delirio anticipatorio instala el temor de la contundente derrota de noviembre que corresponde a una explícita derrota de Milei.
Arbitrariamente el Tertuliano decidió inmolarse en la táctica suicida de fundirse geopolíticamente con Estados Unidos e Israel.
Los presuntamente antagónicos resultados de noviembre fundamentan la horrible idea de auspiciar un diciembre áspero.
Con un Fenómeno Solitario vulnerable, ampliamente desvalorizado.
Infortunadamente no podrá esperar el rescate de otro cheque formidable.
O la condolencia salvadora de un tuit.


