• 17 de julio de 2026

Monotributos

Monotributos
La lucha por permanecer en una categoría inferior o al menos no quedar fuera del régimen. Los montos máximos en cada categoría.

En Argentina existen actualmente cerca de 4,7 millones de trabajadores adheridos al Monotributo. De esta cifra, alrededor de 2,3 millones son monotributistas «puros», mientras que el resto combina esta modalidad con otras actividades o son monotributistas sociales.

Los contribuyentes del Monotributo saben que las condiciones del régimen simplificado no se mantienen fijas en el tiempo: hay variables como el nivel de ingresos, el alquiler del local, la superficie que ocupa y la energía eléctrica que consume se revisan periódicamente para determinar si sigue en la misma categoría o si debe moverse de escalón. Ahora bien: hasta qué monto mensual se puede facturar sin quedar afuera del régimen y pasar al esquema general de impuestos.

La respuesta depende de la categoría K, la más alta del esquema y la que marca el límite absoluto del Monotributo. Según la tabla vigente para el período que va de julio a diciembre de 2026, el tope de ingresos brutos anuales de la categoría K es de $126.610.838,74. Llevado a un promedio mensual, ese número equivale a $10.550.903,23.

Superado ese piso mensual sostenido en el tiempo, el contribuyente deja de estar en condiciones de permanecer en el régimen simplificado y debe pasar al régimen general de IVA y Ganancias.

Ahora bien, ese cálculo mensual es una referencia orientativa pero lo que define la permanencia en la categoría K, y en el Monotributo en general, no es un tope mensual rígido sino la sumatoria anual de esa facturación devengada.

Por debajo de la categoría K, el esquema recorre otras diez categorías, de la A a la J, cada una con su propio techo de ingresos brutos anuales y, por lo tanto, con su propio equivalente mensual.

>En el tramo más bajo, la categoría A tiene un tope de $12.009.410,45 anuales, lo que representa un promedio de 1.000.784,20 pesos por mes.

>La categoría B llega a $17.595.182,74 anuales, equivalentes a 1.466.265,23 pesos mensuales.

>La categoría C asciende a $24.670.494,31 al año, es decir 2.055.874,53 pesos por mes.

>La categoría D fija un tope de $30.628.651,43 al año, unos 2.552.387,62 pesos mensuales.

>La categoría E llega a 36.028.231,33 pesos al año, con un promedio de 3.002.352,61 pesos por mes.

>La categoría F se ubica en $45.151.659,41 anuales, 3.762.638,28 pesos mensuales, y la categoría G cierra ese tramo con 53.995.798,87 pesos al año, equivalentes a $4.499.649,91 por mes.

>La categoría H tiene un tope de $81.924.660,37 anuales, que representa 6.827.055,03 pesos mensuales.

>La categoría I asciende a $91.699.761,90 al año, unos 7.641.646,83 pesos por mes.

>La categoría J llega a 105.012.519,19 pesos anuales, equivalentes a 8.751.043,27 pesos por mes.

>La categoría K, con el tope de $126.610.838,74 anuales.

La facturación no es el único factor que ARCA evalúa para mantener a un contribuyente dentro del Monotributo. El esquema también contempla lasuperficie afectada a la actividad, el consumo de energía eléctrica y los alquileres devengados por el inmueble utilizado. En la categoría K, esos parámetros se ubican en sus valores máximos: hasta 200 metros cuadrados de superficie, hasta 20.000 kW de energía eléctrica consumida en el año y hasta 8.378.658,45 pesos de alquileres devengados anualmente. De esta manera, un contribuyente puede mantener estable su facturación mensual y, sin embargo, quedar obligado a recategorizarse si alguno de esos otros parámetros se modifica de forma significativa.

Ahora bien, cuando el excedente no se produce en un parámetro secundario sino en los ingresos brutos y se supera el tope máximo del régimen, la consecuencia no es una recategorización dentro del Monotributo sino la exclusión directa hacia el régimen general. Para llegar a esa determinación, el organismo no se limita a la facturación declarada por el contribuyente: cruza información entre los comprobantes electrónicos emitidos, los movimientos bancarios y los consumos registrados en billeteras virtuales. Cuando esos cruces muestran que las compras, los gastos o las acreditaciones superan el límite de la categoría declarada, el sistema puede iniciar una recategorización de oficio o, en los casos más extremos, la exclusión del régimen simplificado.

Estar en la categoría K no solo implica un techo de facturación más alto, también supone una carga mensual mayor en concepto de impuesto integrado y aportes. El monto a pagar varía según el tipo de actividad declarada. Para quienes prestan servicios o realizan locaciones, el total mensual en la categoría K asciende a $1.614.446,02, resultado de sumar el impuesto integrado de 1.368.514,20 pesos con los aportes al SIPA y a la obra social.

Para quienes venden bienes muebles, en cambio, ese total baja a 702.103,22 pesos mensuales, ya que el impuesto integrado para esa actividad es de 456.171,40 pesos, con la misma estructura de aportes previsionales y de obra social. La diferencia entre ambos totales, superior a 900.000 pesos mensuales, refleja el tratamiento distinto que el régimen le da a los servicios frente a la venta de cosas muebles dentro de un mismo escalón de facturación.