- 20 de junio de 2026
Mauricio Lirussi, médico oncólogo: «El cáncer de páncreas tuvo su mejor noticia”

A su regreso del Congreso Americano de Oncología, el encuentro más importante del mundo en la materia, donde se reunieron 50.000 especialistas el médico sanjuanino Mauricio Lirussi se refirió a los avances más significativos y advirtió sobre mitos, desigualdades en el acceso a tratamientos y los desafíos locales.
— ¿Hubo alguna novedad especialmente importante?
-Sí, hubo una que fue la más destacada de todas. Se presentó en la sesión plenaria —la más importante del congreso— y fue el avance en cáncer de páncreas. Se encontró una especie de «perillita» que activa el tumor y que si uno la anula, las respuestas son muy interesantes. Todo el auditorio aplaudió esa presentación porque el cáncer de páncreas es una enfermedad con pronósticos muy malos. Hacía muchos años que no teníamos una buena noticia en ese campo.
— ¿Han aumentado los casos de cáncer en el mundo?
-No han aumentado en número, pero lo que sí preocupa es la disminución de la edad al momento del diagnóstico. Eso es una señal de alarma importante. Todos creemos que algo estamos haciendo mal con el medio ambiente. Hay que replantearse el tema de las contaminaciones ambientales y la alimentación. Hoy todo va por el rinde: cuánto más produce, cuánto más rinde. Y para lograr ese rinde, se recurre a mucho procesado. Hay sospecha de que el uso descontrolado de insecticidas, pesticidas, antibióticos y fertilizantes tiene algo que ver. No hay certeza, pero la sospecha existe.
— ¿Todos los pacientes del mundo pueden acceder a estos avances?
-Eso fue justamente uno de los grandes debates del congreso. Hay protocolos y tratamientos fabulosos, pero no llegan fácil a todos los países. Una parte de la población accede y otra no, y eso no es solo en San Juan: es una realidad global. Todo lo que es innovación en salud tiene un costo muy elevado. Lo ideal sería que todos pudiesen acceder, y en esa dirección está trabajando el mundo, pero todavía falta mucho.
— ¿Hay algún cambio conceptual importante en la forma de entender el cáncer?
-Sí, hoy está en boga lo que se llama medicina personalizada. Significa que el tumor tiene ciertas alteraciones —esas «perillitas»— que si uno las acciona, mejora mucho la respuesta. Pero eso depende de cada paciente: no todos las tienen. Antes tratábamos a todos los cánceres de colon igual; ahora buscamos dentro de ese tumor cuáles son las perillitas que funcionan en cada caso particular.
— ¿Cómo se detectan esas alteraciones?
-Con análisis de biología molecular. Hoy los tenemos disponibles en el país, aunque no en San Juan: accedemos enviando muestras a Capital Federal. Y acá quiero señalar algo importante: se desperdicia mucha plata en oncología por falta de prevención. Tratar un cáncer incipiente cuesta un peso; tratar uno avanzado cuesta un millón. La medicina está preparada para tratar lo grave, lo urgente. No estamos preparados para tratar lo sano. Y el paciente con un cáncer incipiente es un tipo sin síntomas. Estamos fallando en la prevención.
— ¿Dos pacientes con el mismo diagnóstico pueden tener enfermedades completamente distintas?
-Exactamente. Tomemos dos mujeres de la misma edad, las dos con cáncer de mama. Pueden no tener nada que ver una con la otra. Comparten el nombre, es lo único que comparten. Una puede liquidar la enfermedad en dos meses y la otra convivir con ella muchos años. Eso no depende de lo que hizo o no hizo la persona: es aleatorio. Por eso el desafío es identificar el subtipo de tumor de cada paciente. Eso es la medicina personalizada.
— ¿Se habló de obesidad en el congreso?
-Sí, hubo charlas muy interesantes sobre obesidad y oncología, que están muy relacionadas. Y hubo mucha preocupación por el descontrol en el uso de los medicamentos GLP-1, los que se usan para controlar el peso. Los pacientes los pueden adquirir sin receta médica, incluso por Mercado Libre. Son fármacos, tienen sus indicaciones, sus controles y sus problemas. Son excelentes cuando están bien indicados, pero hay que controlarlos. Esto no es solo un problema local: está pasando en todo el mundo.
— ¿El fortalecimiento del sistema inmunológico sirve como prevención?
-No, no como prevención popular. Lo que pasa es que el tumor engaña al sistema inmunológico. Hoy tenemos fármacos que intentan activarlo para que el organismo «vea» el tumor, y cuando eso funciona los resultados son muy buenos. Pero no todos los tumores responden a esa terapia. Es una de las herramientas terapéuticas más importantes que tenemos hoy, pero no es algo que uno pueda hacer por su cuenta.
— Bajando al nivel local: ¿cuáles son los cánceres que más preocupan en San Juan?
-Teníamos un proyecto de registro de tumores que por falta de personal quedó trunco, aunque seguimos teniendo algunos datos. Lo que más nos preocupa es el cáncer de cuello uterino, que afecta a mujeres jóvenes y es totalmente prevenible.

El estudio que puede cambiar el pronóstico
El fármaco oral experimental llamado daraxonrasib duplicó el tiempo promedio de supervivencia en pacientes con cáncer de páncreas metastásico. Los resultados, presentados en la reunión anual de la Sociedad Estadounidense de Oncología Clínica (ASCO) en Chicago, generaron entusiasmo entre
El dato provino de un ensayo clínico internacional de fase III con 500 pacientes y se ubicó como el mayor avance terapéutico informado en décadas frente a una de las enfermedades oncológicas más letales y difíciles de tratar.
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Daraxonrasib representa un avance relevante porque, frente a la quimioterapia estándar, consiguió aumentar la mediana de supervivencia de 6,7 a 13,2 meses y reducir el riesgo de muerte en 60%.
La pastilla, de administración oral diaria, también mostró un perfil de seguridad manejable y posibilitó una disminución objetiva del tamaño tumoral. Sus efectos abren nuevas perspectivas para el tratamiento de tumores históricamente resistentes y para estrategias combinadas en el futuro.
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El cáncer de páncreas metastásico se considera actualmente una de las patologías oncológicas más letales, con una tasa de supervivencia a cinco años de solo 3%. La mitad de las personas afectadas muere durante los tres primeros meses tras el diagnóstico. El déficit histórico de tratamientos efectivos generaba una expectativa inédita ante avances como el logrado con este nuevo fármaco experimental.

Así fue el ensayo clínico internacional sobre daraxonrasib
El ensayo de fase III evaluó a 500 personas ya tratadas previamente, reclutadas en 60 centros clínicos de seis países. Los participantes fueron asignados de forma aleatoria: 248 recibieron daraxonrasib, mientras que otros 252 continuaron con la quimioterapia estándar seleccionada por sus médicos.
Una característica destacada del estudio fue que alrededor del 92% de los participantes presentaban la variante RAS G12, una de las mutaciones más frecuentes en este tipo de tumor. Además de la supervivencia global, el equipo midió el tiempo transcurrido hasta la progresión del cáncer y el porcentaje de pacientes que lograron una reducción objetiva del tumor.


