• 23 de agosto de 2025

Mastantuono y su amor por Messi

Mastantuono y su amor por Messi

Un caso que pinta, más allá del fútbol,  la realidad de países con baja natalidad y mucha inmigración

Escribe Juan Carlos Bataller

El jueves de la semana pasada Franco Mastantuono cumplió 18 años. Aunque sobre su joven espalda pesen los 63.2 millones de euros que pagó el Real Madrid por su pase, no tuvo dudas y cuando le preguntaron cuál era a su entender el mejor jugador de la historia dijo:

-Soy argentino y para mí el mejor jugador del mundo es Messi.

A partir de ahí, fanáticos disfrazados de periodistas intentaron “domesticarlo”.

-¿Cómo va a decir que es Messi, un símbolo del Barcelona, el ídolo de un jugador del Madrid? – fue el absurdo propuesto. Y alentados por un fanatizado programa de televisión las declaraciones se convirtieron poco más, poco menos, en un tema de los madrileños.

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Desde acá, alguien que posee doble ciudadanía, que tiene familiares y queridos amigos en España, comenzó a sentir un poco de vergüenza de estas opiniones y un mucho de orgullo por la posición del joven jugador que no sólo admira a Messi sino que también juega en la selección argentina que este año debe enfrentar a la española como finalistas de la Copa América y la Eurocopa.

Se dirá que es un tema menor y que son muy pocos los españoles que plantean temas como el de Mastantuono. El problema es que tal vez no sean tan pocos. Y que Europa, con su buen pasar, tiene que acostumbrarse a pensar que son muchos los que deberán sumarse para sostener una población originaria cada día menor por su baja tasa de natalidad.

Y esos muchos llegarán con sus creencias, sus ideas y hasta sus ídolos a cuesta.

Y es acá donde el caso –de acuerdo, muy menor- toma otra dimensión.

Porque el problema no es que Messi, totalmente identificado con Barcelona. sea ídolo de un jugador del Madrid sino que son muchos los extrajeros que llegan con culturas, religiones y hábitos muy distintos a los que caracterizan a Europa con sus miles de años de historia.

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Que España sea el mejor equipo de Europa al ganar la Eurocopa, el torneo más importante del viejo continente a nivel de selecciones, teniendo como figuras a dos jóvenes descendientes de africanos, es una prueba de lo que decimos.

Uno, Lamine Yamal el muy joven nacido en España, descendiente de padre marroquí y madre de Guinea ecuatorial, formado al igual que Messi en La Masia, el semillero del Barcelona, ha cautivado al mundo del fútbol con su talento excepcional desde una edad temprana. El joven delantero llegó al FC Barcelona con solo siete años procedente del CF La Torreta y, desde entonces, ha roto récords a un ritmo impresionante.

Su ascenso meteórico en La Masia lo llevó a debutar con el primer equipo en abril de 2023 a los 15 años, 9 meses y 16 días, convirtiéndose en el jugador más joven en vestir la camiseta azulgrana. Su extraordinario desempeño tanto en el Barça como con España fue reconocido en octubre de 2024, cuando recibió el prestigioso Kopa Trophy en la gala del Balón de Oro, premio otorgado al mejor jugador sub-23 del mundo. Este reconocimiento reafirma su posición como una de las mayores promesas del fútbol mundial.

Lamine Yamal y Nico Willams

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El otro, Nico Willams, también joven nacido en Navarra pero hijo de ghaneses, tiene un hermano, Iñaki, que juega para la selección africana.

El caso de Willams vale la pena recordarlo porque sus padres llegaron a España como refugiados desde Ghana, y cruzaron el desierto del Sahara y la valla de Melilla en busca de una vida mejor.

Hasta ahora, estos dos jóvenes tenían un futuro de “manteros”, vendiendo baratijas en Madrid o Barcelona y viviendo un mundo de sobresaltos ante la llegada de policías. Pero sus condiciones futbolistas los han elevado a la categoría de ídolos.

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España no es un caso excepcional en el mundo del futbol.

Francia fue campeona del mundo con el aporte mayoritario de jugadores originados en sus antiguas colonias.

Tanto en el deporte como en las artes como en la ciencia y hasta en los productos que consumimos cada día, hay mayor integración.

Todo esto nos está indicando que el mundo –inexorablemente- va a un futuro de integración de nacionalidades, de razas, de orígenes, de culturas.

Algo que no podrán evitar los aranceles ni los muros de Trump ni las opiniones de fanáticos.

Y una prueba de ello es que pese a las opiniones de los fanáticos periodistas del Chiringuito, Franco Mastantuono fue ovacionado por la tribuna del Madrid y elogiado por su técnico y el capitán de su equipo.

Aunque metan mucha bulla, los fanáticos en todos los países, siguen siendo minoría. Y para mal o para bien el mundo está en proceso de un profundo cambio.

Y esa realidad tiene por protagonistas a chicos de 18 años que no renuncian a sus ideas.

Selección francesa, con mayoría de jugadores originarios de sus antiguas colonias.