• 7 de marzo de 2026

Los despidos de la IA

Los despidos de la IA

Escribe: Rosalina Ordoñez

Las consecuencias comienzan a advertirse antes de lo previsto. El jueves 26 de febrero, Jack Dorsey —cofundador de Twitter y CEO de Block, una de las mayores empresas de pagos digitales del mundo— publicó una nota interna que recorrió el planeta en horas.

Block, la compañía que opera Square, Cash App y su ecosistema de Bitcoin, despedía a más de cuatro mil personas: casi la mitad de su plantilla global. La razón declarada no fue una crisis. Fue la inteligencia artificial.

“La IA no reduce el trabajo. Lo transforma, lo acelera, y en los casos más honestos, lo reemplaza”. Así lo dejó claro Dorsey, mientras la acción de Block subía un 23% en after-hours.

Aunque usted no lo crea, eEl mercado aplaudió, mientras cuatro mil personas recibian su carta de despido.

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Lo dramático es que no se trata de un caso aislado.

Amazon ha anunciado treinta mil despidos en dos oleadas en los últimos cinco meses, citando eficiencias de IA. 

Pinterest recortó el 15% de su plantilla en enero como parte de un “giro estratégico hacia la IA”. 

Salesforce redujo su soporte de nueve mil a cinco mil personas. 

Duolingo terminó contratos con el 10% de sus colaboradores porque, según su CEO, “la IA ya puede manejar las tareas de traducción”. 

Dow, un fabricante químico —no una startup tecnológica—, eliminó cuatro mil quinientos puestos acelerando el uso de automatización.

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En el mundo desarrollado, los casos comienzan a reproducirse a una velocidad asombrosa.

Según la firma de recolocación laboral Challenger, Gray & Christmas, en 2025 las empresas atribuyeron explícitamente a la IA cincuenta y cinco mil despidos —más de doce veces la cifra de dos años antes.

Y 2026 arrancó con veintiséis mil empleos tech eliminados solo en las primeras semanas del año. El patrón ya no es anecdótico, es una tendencia.

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Ahora bien. La revista de management Harvard Business Review publicó en enero de 2026 una investigación con una conclusión incómoda: las empresas están despidiendo por el potencial de la IA, no por su desempeño real.

Y la consultora tecnológica Gartner añade un dato que debería hacer reflexionar a cualquier directivo: solo uno de cada cincuenta inversiones en IA genera valor transformacional. Solo uno de cada cinco genera algún retorno medible.

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La firma de análisis Forrester va más lejos. Predice que la mitad de los despidos atribuidos a IA serán seguidos de recontrataciones silenciosas —pero offshore, y con salarios significativamente menores. 

El 55% de los empleadores que ya despidieron por IA reportan arrepentimiento. Están descubriendo que despidieron para cubrir capacidades que la IA aún no tiene.

Existe un término para esto: AI washing. Usar la IA como coartada narrativa para recortes que, en muchos casos, responden a sobrecontratación pospandémica, presión de márgenes o reorientación estratégica. La IA es una justificación conveniente porque suena a futuro, no a fracaso.

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Como conclusión queda una pregunta: ¿estamos ante el inicio de una reconfiguración laboral sin precedentes en tiempo de paz?