• 30 de mayo de 2026

La segunda batalla de Ximena Giovenco

La segunda batalla de Ximena Giovenco

Desde los 8 años paso su vida luchando contra el cáncer. hoy, con 38 y tres hijos, lucha por volver a caminar. Una historia de vida

Ximena Giovenco tenía 8 años cuando un sarcoma avanzado amenazó con quitarle la vida y una pierna. Tras décadas de cirugías, rehabilitación y dolor crónico, hoy enfrenta una intervención clave que podría darle una nueva oportunidad.

A los 8 años, Ximena Giovenco empezó con una inflamación en la rodilla derecha, dolor intenso y dificultades para caminar. Lo que parecía un problema traumatológico terminó siendo un diagnóstico devastador: un sarcoma óseo agresivo y avanzado. La derivaron desde San Juan a Buenos Aires y comenzó un tratamiento que cambiaría su vida para siempre.

Quimioterapia, internaciones prolongadas, oscuridad permanente por los efectos del tratamiento y una cirugía extrema marcaron su infancia. Los médicos debían remover gran parte del hueso afectado y le advirtieron algo que una niña jamás está preparada para escuchar: existía una alta posibilidad de amputación.

Ximena tenía 8 años cuando le diagnosticaron un sarcoma avanzado en la rodilla derecha. La enfermedad marcó el inicio de una larga lucha por sobrevivir y conservar su pierna.

“Los psicólogos me preparaban. Me hablaban del tema, me llevaban regalos. Hasta que me dijeron que probablemente me tendrían que amputar la pierna. Yo entendí todo. Lloré muchísimo”, recordó.

Antes de entrar al quirófano tenía una sola obsesión: despertarse y encontrar su pie todavía allí.

“Lo único que pensaba era: ‘quiero ver mi pie cuando salga’. Cuando me desperté y lo vi, sentí alivio. Fue como decir: listo, ya está”.

Aquella cirugía terminó siendo excepcional para la época. El tumor había destruido gran parte del fémur, tejidos blandos y estructuras de la rodilla. Los médicos lograron salvarle la arteria y colocar una prótesis que evitó la amputación. “Me salvó la pierna”, resume hoy, casi tres décadas después.

Padre e hija, unidos en una nueva batalla: Daniel Giovenco organizó una peña solidaria para acompañar el tratamiento de Ximena.

Ximena atravesó nuevas operaciones, controles constantes y distintos reemplazos protésicos. Durante años debió someterse a extensiones de prótesis, rehabilitación y tratamientos permanentes para sostener su movilidad. El cuerpo, sin embargo, volvió a pasar factura.

A los 37 años enfrenta un nuevo desafío médico: la prótesis actual, colocada hace una década, se rompió. Sus huesos, debilitados por múltiples intervenciones, ya no toleran otro implante convencional.

La cirugía prevista será compleja. El equipo médico deberá retirar la prótesis dañada, recuperar tejido óseo comprometido y realizar un injerto con hueso proveniente de un banco especializado. Para ella, el impacto emocional es comparable al de aquella primera operación de la infancia.

“Es una cirugía totalmente nueva para mí. Tiene riesgos. Se parece mucho a lo que sentí la primera vez”, admitió.

En su historia hay otra figura imposible de separar: su madre.

“Mi mamá me enseñó algo enorme: transmitir alegría aun cuando uno está sufriendo muchísimo. Yo estaba al borde de la muerte y ella pensaba en darme fuerza”.

Sin embargo, la enfermedad también dejó aprendizajes y conquistas personales. Los médicos le habían anticipado que probablemente no podría ser madre. Hoy tiene tres hijos, uno de ellos de 20 años.

La maternidad fue otra victoria inesperada para Ximena: hoy comparte su vida con sus tres hijos.

“Jamás pensé que me iba a quedar embarazada. Tener mis hijos fue algo increíble”.

Aceptar la discapacidad fue otro proceso difícil. Hubo rechazo, terapia y años de reconstrucción emocional. Pero con apoyo familiar logró resignificar su vida, trabajar como cosmiatra, criar a sus hijos y sostener una rutina activa.

“Siempre quise vivir normalmente. Hacer cosas, moverme, seguir adelante”.

Ahora, su deseo es simple: recuperar calidad de vida.

“Quiero volver a hacer deporte, trabajar y disfrutar”.

Para ayudar a afrontar los gastos vinculados al proceso médico, su padre, el músico Daniel Giovenco, organizó una peña solidaria, retomando una historia familiar atravesada por la música, la solidaridad y las redes comunitarias.

La próxima cirugía puede marcar un punto de inflexión. Para Ximena, no se trata solamente de una operación: es otra oportunidad de recuperar autonomía después de casi 30 años de convivencia con el dolor, las secuelas y una lucha que nunca terminó.

Será el domingo 7 de junio a las 13 horas, en la Unión Judicial San Juan, 9 de Julio 728 (Este).

Colaboración solidaria: $10.000

Colaboración + menú criollo: $20.000

Reservas: WhatsApp 264 561 1056.Quienes no puedan asistir también pueden colaborar mediante transferencia al alias: X.Giovenco.