• 14 de febrero de 2026

La fuerza transformadora del conocimiento y su valor institucional

La fuerza transformadora del conocimiento y su valor institucional

Escribe: Julio Conte-Grand*

En visita a las ruinas mayas de Chichén Itzá en la península de Yucatán en México, los guías amablemente brindan explicaciones generales, en forma atractiva para generar interés y a la vez instruir.

Mientras esto sucedía, uno de los visitantes interroga al guía acerca de una característica constructiva que le llamó la atención; algunos edificios tienen ventanas que no coinciden las del frente con la del fondo y las de los costados entre sí. No hay simetría. Aparecen corridas de un diseño uniforme, de modo que mirando desde afuera por las ventanas nunca se ve, por dentro del edificio, la del frente completa sino fragmentos diferentes en cada caso.

El guía inmediatamente da respuesta a la curiosidad: “Por esa asimetría los rayos de sol no pasan de una ventana a otra (la del frente a la del fondo o viceversa, y la de los costados entre sí), de la misma manera todos los meses del año, en solsticios y equinoccios. Esto permite saber cuál es el momento propicio, según el cultivo, para la plantación y la cosecha, información que sólo conocían y entendían los jefes”.

El conocimiento de estas circunstancias otorgaba a estos líderes mayor autoridad, la facultad de conducir y ejercer el poder, y de mantenerlo.

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Adecuadamente utilizado y transmitido sin restricciones al conjunto de los habitantes, el conocimiento permite forjar la construcción y consolidación de una estructura institucional consecuente con el bien común.

En el Ministerio Público de la Provincia de Buenos Aires existe incorporada desde hace una década una tradición institucional que consiste en proponer, al cierre de cada año, un “eje conceptual” que obrará para el año siguiente como marco de reflexión y acción.

En efecto, al producir al fin de cada año el Informe Anual de Gestión, que en rigor es al mismo tiempo un Informe y una Rendición de Cuentas, se plantea para el período anual siguiente un Eje Conceptual, con el objeto de reflexionar sobre él y aplicarlo a los distintos aspectos de la gestión en las tres áreas integrantes del Ministerio Público.

Fueron Ejes Conceptuales los siguientes: “Transformación cultural” (2017), “Noción de Sistema” (2018), “Unidad en la Diversidad” (2019), “La complejidad de los sistemas” (2020), “Confiablidad” (2021), “Equilibrio” (2022), “El valor de la comunicación” (2023), “Antifragilidad (2024), “La rehumanización de los sistemas y los procesos y el fortalecimiento institucional” (2025).

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La idea de los Ejes incorpora un orden de vinculación entre los temas, con la intención de ir construyendo una estructura de contención y aporte al proyecto institucional y a los sucesivos planes estratégicos del Ministerio Público.

Ciertamente sugiere un esfuerzo intelectual que se desenvuelve en etapas varias.

De inicio el que deriva de la reflexión sobre el o los temas que se incorporan en el Eje Conceptual. Acceder a fuentes a las que se alude en la presentación del Eje o eventualmente con posterioridad, las que cada uno conoce y a las que se debe volver o ir en profundidad por primera vez, y nuevas fuentes y aportes que se van descubriendo en el proceso de análisis.

El conocimiento posee una fuerza transformadora que cabe aprovechar, potenciar y canalizar, en función de objetivos institucionales.

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En segundo lugar, vincular el o los temas integrantes del Eje Conceptual con los objetivos institucionales, básicamente los determinados en la normativa orgánica del Ministerio Público. En el caso del Ministerio Público de la Provincia de Buenos Aires el artículo 1 de la ley 14.442 determina que el organismo “actúa con legitimación plena en defensa de los intereses de la sociedad y en resguardo de la vigencia equilibrada de los valores jurídicos consagrados en las disposiciones constitucionales y legales”. Representa un ejercicio intelectual relevante conectar el Eje Conceptual con estos fines primordiales del proyecto institucional.

Asimismo, ligar el Eje con las actividades profesionales que se realizan cotidianamente, las que pueden lucir a primera vista exorbitadas de la propuesta, y esta propuesta extravagante respecto de las responsabilidades primarias de cada miembro de la organización.

La faena de reflexión sobre la temática sugerida exige diálogo con los integrantes de los respectivos equipos, con pares y en forma horizontal y vertical.

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Para el año 2026 se ha formulado la necesidad de reflexionar sobre el conocimiento, su significado y relevancia, bajo el referido axioma; “La fuerza transformadora del conocimiento y su valor institucional”.

Para ello es pertinente transitar un camino en el que se examine el proceso de conocimiento inicialmente en dos dimensiones, la antropológica (que incluye la cognoscitiva) y la epistemológica (sapiencial y científica).

El ser humano es, antropológicamente, un animal curioso, quiere conocer la realidad impulsado por su apetito cognoscitivo. Esa realidad es extensa y compleja, motivo por el cual no puede ser aprehendida en su esencia (conocida) en su integridad, lo que obliga, en la dimensión epistemológica, a delimitar liminarmente el objeto de conocimiento (objeto material), y determinar la perspectiva desde la cual se pretenderá acceder a ese objeto (objeto formal).      

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Se opera respecto de la realidad mediante la inteligencia, lo que denota “ver entre” (inteligere), en sus diferentes manifestaciones: a) relacional; b) fabricadora; c) adaptativa; y d) fundamentalmente, como conocimiento de esencias.

Se actúa así con racionalidad, lo que conlleva:

a) la posibilidad de generalización (pensamiento abstracto);

b) la posibilidad de justificación;

c) la posibilidad de medición;

d) la posibilidad de actividades reflexivas.

La persona se enfrenta a una faz operativa del conocimiento; es que el conocimiento despeja la incertidumbre y permite actuar sobre la realidad de manera correcta. Conocer es saber, saber es poder hacer.

Apreciado todo esto, se advierte que el conocimiento posee una fuerza transformadora que cabe aprovechar, potenciar y canalizar, en función de objetivos institucionales.

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Por otra parte, es preciso valorar la tarea común de asimilación del conocimiento y en ese tránsito estimar el significado del conocimiento individual y del conocimiento colectivo. Aprender y conocer en conjunto, transmitir y enriquecer el conocimiento mediante el diálogo, favoreciendo la construcción de los consensos, los objetivos comunes, y, en definitiva, las instituciones.

Por lo demás, reflexionar sobre el conocimiento y su importancia, permite discurrir acerca de lo que representa la revolución cognitiva de la ética y, a su vez, entender la eticidad intrínseca del conocimiento como instrumento que abre las puertas al discernimiento.

Apreciado todo esto, se advierte que el conocimiento posee una fuerza transformadora que cabe aprovechar, potenciar y canalizar, en función de objetivos institucionales.

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Por esto, emerge como algo clave en un proyecto institucional la existencia de un área orgánica que planifique y ejecute un programa integral de capacitación, que oficie como objetivo e instrumento estratégico, articulado al proyecto institucional.

Por ello, en el Ministerio Público de la Provincia de Buenos Aires el Centro de Capacitación ocupa un lugar eminente dentro de su estructura orgánica, dependiendo directamente del Procurador General, y realiza una tarea muy significativa en la formación de los integrantes de la organización, coadyuvando además a la concreción de una tarea unitiva. Todos los integrantes de la organización, de todas las áreas de gestión y de todos los Departamentos Judiciales, están habilitados y convocados a participar de las actividades de capacitación, lo que propicia la interacción, el robustecimiento de la unidad en la diversidad, y el fortalecimiento de la identidad y la pertenencia.

*Procurador General de la Suprema Corte de Justicia de la Provincia de Buenos Aires