• 19 de julio de 2025

La falacia de los “precios”

La falacia de los “precios”

POR MARCELO DELGADO

Esta semana se conoció el índice de inflación del mes de junio pasado, que, a nivel nacional, alcanzó el 1,6% y en la provincia el 0,7%.

Es una gran noticia, porque el incremento generalizado de precios es un mal endémico de la economía argentina y provoca fuertes distorsiones en la actividad de todos los actores económicos.

Si profundizamos en el análisis, un dato a destacar es que los alimentos de la canasta básica sólo crecieron el 0,6%, por lo que el impacto en los sectores pobres o vulnerables es todavía menor.  En el primer semestre del año, el IPC (Indicie de Precios al Consumidor) solo se incrementó en un 15,1%, exhibiendo valores que se remiten a principios de este siglo.

El contrapunto de estos datos estadísticos se produce en la percepción de los consumidores que enfrentan incrementos de combustibles, tarifas, matrículas escolares, seguros, prepagas, carnes, leche, pan, medicamentos, alquileres, entre otros rubros; que parecen no registrar sus comportamientos en los índices inflacionarios.

Por otra parte, los intermediarios, fundamentalmente del comercio, se lamentan porque sus márgenes se estrechan cada día. Si trasladan los incrementos que gravan sus proveedores, no venden. Entonces, tienen que resignar utilidades o dejar de vender determinados productos.

Esta semana también despertó el dólar, superando en algunos puntos al “oficial” semi liberado y representa otro precio de la economía.

De este modo, no hay dudas de que la “inflación” se ha desacelerado y ya no hay urgencia para desprenderse de los pesos. Pero los precios aún están lejos de mostrar racionalidad. Si los comparamos con los valores de otros países, la distorsión es significativa y se resiste a buscar equilibrio. Si miramos los valores históricos, algunos no se pueden justificar, como el precio de la construcción, transporte de cabotaje o los servicios sanitarios.

Finalmente, el costo fiscal (impuestos), previsional (jubilaciones y obras sociales) y la burocracia, no sólo se resisten a bajar, sino que presionan cada vez más sobre los precios.

De este modo, si bien el índice de inflación mide el incremento generalizado, en promedio de los precios, para estar registrando valores de otras economías o tomando referencias de actores seleccionados al propósito.

El ex presidente de la Nación en enero de 2023 afirmó que la inflación era una sensación y que era autoconstruida por los consumidores que acumulaban bienes preventivamente. Ahora podríamos decir que “parece que hay inflación, pero en realidad es sólo una percepción”.

Cuando los ingresos de las familias van por debajo de los precios, no hay “estadística” que pueda convencer que está mejor.