• 4 de abril de 2026

La brecha en la salud mental

La brecha en la salud mental

Escribe Laura Tamarit*

Existe un programa, y una app, de la OMS que se llama MH-Gap que supuestamente se encarga de disminuir la brecha en el acceso a salud mental entre los distintos estratos de la sociedad y facilitando el acceso en el primer nivel de atención, nivel en el que no suele haber psiquiatras pero sí consultas de pacientes por síntomas «psiquiátricos»

Si se tratara de evaluar esa brecha en este momento, en este lugar,  creo que no debería evaluar la diferencia entre los niveles de atención, y ni siquiera entre los diferentes estratos sociales. Porque la brecha es inconmensurable.

Lo que hoy marca la diferencia en el acceso a la salud mental, o mejor dicho, a la psicología y a la psiquiatría, tanto en la urgencia como en la atención programada, no es la plata, ni el puesto que ocupan en sus trabajos, ni la cobertura médica, sino que es la cantidad de contactos que tiene un paciente,  familiar o conocido en su agenda que pueda facilitar esa consulta.

Y también,  depende del coraje o caradurez de usarlo para ayudar a alguien; sin importar si ese alguien tiene o no plata o poder, si es un favor que me van a poder devolver o es un favor que voy a tener que pagar más adelante. Básicamente depende de la empatía del dueño del contacto con la persona que padece. O si se mira desde el otro lado, de la indiferencia de alguien con contactos con alguien que sufre.

La indiferencia, que es el mal de la época, creo, es demasiado frecuente. La empatía es un don que algunos tienen, y debería cultivarse más, y fomentarse y admirarse. Lo cierto es que no conviven indiferencia y empatía en una misma persona en un mismo momento, por lo menos no las verdaderas.

Si creo que la empatía sería muy mucho más fácil de encontrar si todos entendieran que a todos nos puede pasar en algún momento de nuestra vida. Que más vale ser bueno y empático con muchos contactos empáticos, que poderoso e inalcanzable para otros con muchos contactos que te tengan miedo. Y también creo que está bueno que te saluden en la calle y que te reconozcan aquellos más débiles y vulnerables antes que te conozcan y te saluden los poderosos o los jefes de turno.

*Médica psiquiatra