• 18 de septiembre de 2026

HISTORIAS DE DESAMOR

HISTORIAS DE DESAMOR

En la foto: Carlos Gonzalo Riveros brindó un relato con muchas incongruencias.

El brutal femicidio de Camila Vecchiarello en Barreal conmociona a San Juan. El hecho expone una vertiginosa trama de obsesión y control que mutó de un romance idílico a una tragedia atroz en un puñado de meses. La víctima, una joven rosarina de 26 años con «luz propia», se había instalado en la localidad calingastina con el firme propósito de formarse como aspirante en la Gendarmería Nacional. En ese camino conoció a Carlos Gonzalo Riveros, un salteño de 25 años que perseguía el mismo sueño.

El vínculo avanzó a una velocidad alarmante, combinando la pasión inicial con una convivencia apresurada que rápidamente encendió las alarmas. Mientras Camila progresaba con éxito en sus estudios y prácticas de enfermería, Riveros fue apartado de la fuerza por bajo rendimiento académico.

Esta asimetría alimentó una destructiva espiral de frustración, celos enfermizos y conductas de aislamiento hacia ella. A pesar de depender económicamente de Camila y de los constantes conflictos, la pareja selló un matrimonio exprés apenas veinte días antes del desenlace fatal.

Camila y su pareja
Camila y su pareja, protagonistas de una historia con un final trágico.

La madrugada del pasado domingo, la violencia machista erradicó todo rastro de afecto. Tras una fuerte discusión que despertó a los vecinos del complejo habitacional de la calle Cordillera de Ansilta, Riveros atacó ferozmente a Camila. Según la reconstrucción de la Fiscalía de Delitos Especiales, la joven intentó defenderse desesperadamente, pero su agresor le infligió al menos nueve heridas cortopunzantes en el rostro y el cuello con dos cuchillos distintos. Tras cometer el crimen, el imputado redactó cartas de disculpa a sus familiares, envió mensajes de despedida a una expareja e intentó ingerir pastillas para quitarse la vida, una coartada de suicidio frustrada por la intervención policial.

El caso sumó ribetes desgarradores cuando los informes forenses de la autopsia confirmaron formalmente que Camila cursaba un embarazo reciente. La confirmación bioquímica de su gravidez pulverizó la insólita defensa de Riveros, quien declaró ante el juez de Garantías que la víctima «se había autolesionado» en medio de un brote. Imputado por homicidio doblemente agravado por el vínculo y por mediar violencia de género, el acusado recibió un año de prisión preventiva. El sueño de la joven gendarme y su futuro hijo se apagaron en el idílico paisaje cordillerano, sepultados por una letal obsesión disfrazada de amor.

Adolfo Diaz fiscal
El fiscal de la UFI Delitos Especiales, Adolfo Díaz, cuestionó duramente la increíble versión del acusado.
Gonzalo Martin Quinteros Olmos
Gonzalo Martín Quinteros Olmos, el joven de 19 años que murió asesinado. 

El trágico homicidio de Gonzalo Martín Quinteros Olmos en Chimbas sumó un nuevo y estremecedor capítulo criminal a la provincia con apenas horas de diferencia. Lo que inicialmente se denunció como un violento asalto perpetrado por presuntos sicarios encapuchados, dio un giro dramático de 180 grados cuando las pericias científicas y la autopsia apuntaron directamente hacia la intimidad de la pareja.

El hecho ocurrió el pasado lunes por la noche en una vivienda ubicada en la Villa 1° de Mayo, en el departamento de Chimbas. Gonzalo, un joven de 19 años, se encontraba en el lugar cuando recibió un disparo fulminante a corta distancia en el rostro. En medio de la conmoción, la primera versión brindada por el entorno afirmaba que un grupo de delincuentes armados había irrumpido en la propiedad. Sin embargo, la farsa se desmoronó rápidamente: la prueba de dermotest (búsqueda de residuos de pólvora) efectuada sobre las manos de su novia, una adolescente de 16 años, aportó indicios clave que motivaron su inmediata detención.

El caso está teñido de un desgarrador desamor y de un cinismo que heló la sangre de los investigadores. A la mañana siguiente del crimen, mientras la policía ya seguía sus pasos, la menor utilizó sus redes sociales para publicar sentidas fotos junto a la víctima acompañadas de frases como «Mi amor, mi Gonzalito, loco. Nooooo por qué vos, mi amor» y mensajes suplicando «no me dejes solita». Para los pesquisas, estas manifestaciones formaron parte de una fría estrategia de desvío.

Debido a su edad, la causa pasó al Fuero de Responsabilidad Penal Juvenil, a cargo del juez de menores Jorge Toro. Al tratarse de un delito gravísimo cometido a pocos días de la implementación del nuevo Régimen Penal Juvenil en la provincia, el caso generó un fuerte debate logístico sobre las condiciones de encierro para menores de edad. Actualmente, la adolescente permanece custodiada y alojada en un hogar del Estado provincial mientras se define su situación procesal.