• 30 de mayo de 2026

“Hay dirigentes que habilitan situaciones de violencia”

“Hay dirigentes que habilitan situaciones de violencia”

La iglesia le marca la cancha a los políticos

Si bien el Tedeum del 25 de Mayo fue la gran caja de resonancia nacional, es evidente la preocupación de la Iglesia Católica por la actuación de gran parte de la dirigencia que alienta o fomenta la falta de diálogo cuando no la violencia en medio de un clima de gran tensión.

El arzobispo de Buenos Aires, Jorge García Cuerva, brindó un mensaje incisivo y crítico en el último Tedeum. Lo hizo frente a la mirada atenta de Javier Milei y gran parte de su Gabinete. Como lo hizo veinte años atrás Jorge Bergoglio al entonces presidente Néstor Kirchner. La Iglesia católica no está a gusto pero mantiene las formas.

“Nadie es descartable, ni desechable. Todos somos importantes, comenzando por los abuelos, los niños, los enfermos, las personas con discapacidad, los adolescentes atravesados por la droga y los trabajadores precarizados”, sostuvo uno de los máximos exponentes de la Iglesia en la Argentina.

La elección de los damnificados no fue casual. En la comunidad religiosa hay una preocupación creciente por el ingreso de los adolescentes al narcomenudeo, como salida laboral exprés, por la incapacidad de los jubilados que cobran la mínima, o apenas por encima, para comprar sus remedios; y por la falta de trabajo, que empieza a verse con más frecuencia en los barrios más humildes de los grandes centros urbanos, donde el catolicismo tiene una fuerte presencia territorial.

El mensaje de García Cuerva tuvo una segunda parte dirigida al corazón de la Casa Rosada. “Lo que nos falta es una clase dirigente que se anime al diálogo, al encuentro y la reconciliación. Que lo hagan por los que no pueden más, por los que perdieron las ganas de seguir y sufren la parálisis de la falta de trabajo”, indicó. Y luego, en otro tramo, agregó: “Basta de arengar la división y la polarización porque nadie se salva solo”.

Un día antes, en la misa del domingo en la Catedral, García Cuerva había dado una señal del tono de la homilía que iba a pronunciar el lunes. “Qué difícil es hablar y respetar la diversidad en tiempos de intolerancia. Qué difícil es poder respetar y hablar de diversidad en tiempos de rechazo de todo el que piensa distinto. Qué difícil es hablar de diversidad cuando nos sentimos un poco dueños de la verdad y descalificamos cualquier opinión o pensamiento contrario», sostuvo. Las formas y los modos. De eso se trata.

El mensaje de Jorge García Cuerva generó réplicas en las filas libertarias

Pero García Curva no fue el único. El Arzobispo de La Plata, Gustavo Carrara, habló en la capital provincial en una sintonía similar. Hizo más hincapié en la falta de trabajo. “Es urgente visibilizar que hoy existen muchos trabajadores despojados de sus derechos, que permanecen ocultos ante los ojos del sistema”, señaló. En ese sentido, remarcó que “resulta imperativo que los dirigentes políticos, sociales, empresariales y religiosos nos acerquemos a las periferias para comprender la realidad en profundidad”.

En la Iglesia hay mucha preocupación por la falta de trabajo. Porque entienden que es el principal ordenador de la vida familiar, el que sostiene el día a día, el que permite el progreso. “Cuando falta el trabajo, se rompe el seno familiar”, suelen decir en la Conferencia Episcopal Argentina (CEA), entidad principal de la Iglesia católica en el país.

Su titular, Marcelo Colombo, dio una advertencia muy clara, dos semanas atrás, sobre la falta de trabajo y el crecimiento de la pobreza. “Hay gente de clase media baja que viene a pedir a Cáritas. Muchos que son pobres hoy, hace unos meses o años, nos ayudaban en Cáritas. Nos aflige mucho también que se incrementó la cantidad de gente de clase media y baja que viene a pedir”, afirmó.

Unos diez días atrás el arzobispo de Córdoba, Ángel Rossi, también le envió un mensaje al gobierno nacional. Tal vez haya sido el más descarnado de todos. “Estamos viendo, a veces, favorecer a los opulentos y restringir ayuda a los discapacitadosjubiladosenfermos y vulnerados, pero de modo particular a los discapacitados, y es signo de decadencia y sadismo personal e institucional”, indicó. En esa sintonía, dijo también: “Como hablamos de terrorismo de Estado, hay cierto sadismo de Estado e institucional”.

Unos días atrás, en diálogo con EcoMedios, el padre Nicolás “Tano” Angelotti, a cargo de la parroquia San José en La Matanza, aseguró que “en los barrios populares la vida está toda rota” y que “la gente está desesperada buscando trabajo”. Sostuvo también que “hay un crecimiento muy grande del narcotráfico” y que se ven “muchos chicos en consumiendo en la calle”, sentenció.

La seguidilla de mensajes empezó a tensar la relación política e institucional entre la Iglesia y el Gobierno. Luego del mensaje del arzobispo de Buenos Aires, un exponente libertario como Bertie Benegas Lynch, diputado nacional de La Libertad Avanza (LLA), cargó con dureza contra el sacerdote. “El mensaje de García Cuerva fue lamentable e injusto con los logros del gobierno. Algunos militan con sotana el regreso del peronismo que nos dejó 57% de pobres. La permanente demonización del individuo, la riqueza y la romantización de la pobreza, los deja siempre en un mal lugar”, escribió en sus redes sociales.

También remarcó que “muchas autoridades clericales católicas son responsables de la huída de cientos de miles de creyentes” y que eso “no es por el mensaje de Cristo sino justamente por contradecirlo”. “Han sido influenciados por el socialismo y terminan en una horrible contradicción e hipocresía autodestructiva”, afirmó. El mensaje público de una cara muy visible del oficialismo, fue a contramano de algunos mensajes que salieron de las filas del Gobierno, en off the record, evitando cualquier tipo de confrontación con la Iglesia. Lo público fue a contramano de lo privado.

Fuentes de la Iglesia consultadas por Infobae, indicaron que, Jorge García Cuerva, remarcó que hay “algunas situaciones de violencia que son habilitadas por los dirigentes. Porque digo, si entre dirigentes se tratan de la manera que se tratan, y se dicen las cosas que se dicen… ¿Por qué no lo podemos hacer nosotros con el común de la gente en la calle?»

En su mensaje en el Tedeum, el arzobispo llamó a construir “cuatro acuerdos fundamentales” para la Argentina: el bien común, el diálogo, la amistad social y la esperanza. Sobre la incidencia de esa homilía, el arzobispo destacó que el presidente Javier Milei tuvo una recepción positiva a su mensaje, aún cuando el contenido del mensaje lo responsabiliza por la situación del país.

 “El señor Presidente me agradeció las palabras del Tedeum, y por supuesto yo agradecí que lo hayan pedido. El clima fue de mucha cordialidad y ojalá que sea así tomado. Las reacciones han sido muy positivas de todos”, relató luego de la ceremonia en la Catedral.

 García Cuerva reconoció que hubo desacuerdo con el contenido de su mensaje de parte de sectores tanto oficialistas como opositores. “Algunos pretendían que tuviera un mensaje más violento y agresivo, y que le enrostrara al Presidente todas las situaciones sociales que todavía no están resueltas, eso sería desagradable. Porque si viene el Presidente a la Catedral, me parece que hay que decir cosas con cordialidad y respeto, y con mucha firmeza. Hay que leer muchas cosas que dije entrelíneas”, describió. Y también se refirió a quienes “por defender al Presidente han agredido a mi persona”.

Sobre esas reacciones, el arzobispo subrayó las reflexiones del papa León XIV, por su mensaje para la Cuaresma de 2026: “Lo que hizo este tipo de expresiones es confirmarme esta idea de la necesidad de desarmar el lenguaje, del juicio inmediato y de (no) hablar mal de quienes están ausentes».

MONSEÑOR JORGE LOZANO

El arzobispo de San Juan, Jorge Lozano, fue entrevistado en el programa De Sobremesa y habló sin rodeos sobre inteligencia artificial, la encíclica del Papa León XIV, la situación social argentina y el avance del narcotráfico en los barrios más vulnerables del país.

-¿Qué representa la encíclica Magnífica Humanitas del Papa León XIV?

-Es un documento muy importante. Lo que hace es, en el contexto de la inteligencia artificial, dar algunas pautas éticas. Primero valorando positivamente, porque el texto reconoce y destaca los avances que la IA produce en el ámbito de las ciencias médicas, la investigación científica, la predicción de sequías y el clima. Avances que son para la humanidad como lo fue en su momento la rueda, la imprenta o la era industrial.

-¿Y cuál es la principal preocupación del Papa?

-La industria militar. Hace referencia específica a cómo incide en el exponencial desarrollo de esa industria la inteligencia artificial. Y que se le delegue, entre comillas, a la IA decisiones que tienen que ser de la persona humana. En algunos conflictos recientes se le ha delegado a la inteligencia artificial cuáles eran los objetivos estratégicos, a quiénes había que eliminar y cuáles eran los daños colaterales. Eso está sucediendo de forma particularmente grave en Ucrania.

-Cada vez hay más supermillonarios que manejan las fuentes de información con más poder que los propios estados. ¿Le preocupa eso?

-Sí, claro. El Papa advierte que quienes deciden son quienes programan y diseñan estos sistemas de inteligencia artificial, que interfieren en nuestras fuentes de información generando, a través de las redes sociales, noticias falsas o el fenómeno de la posverdad. Donde algo es posible, entonces es creíble, y ahí va, más allá de que no guarde ninguna relación con lo que en realidad sucede.

Monseñor Jorge Lozano, arzobispo de San Juan: «Una cosa es estar apasionado por una idea y otra es ver como enemigos a quienes no piensan como uno.»

-¿Cómo ve la realidad social argentina cuando recorre la provincia y el país?

-Veo dificultades en el ámbito educativo. Hay niños y adolescentes que abandonan el sistema a veces por situaciones de pobreza, otras porque el repetir reiteradas veces los desalienta. También hay zonas del país donde el hambre provoca desnutrición infantil, con pérdidas en el desarrollo que después no se recuperan. Y me preocupa la violencia en los discursos. Una cosa es estar apasionado por una idea y otra es ver a los que no piensan como uno como enemigos.

-¿Se puede interpretar ese cuadro como una profundización de las asimetrías sociales?

Sí. Hay un pequeño sector al que le va muy bien y que ha crecido en sus ganancias, y sin embargo otros están en un sistema de mayor precarización laboral. Basta ir a Buenos Aires para encontrarse muchísima gente viviendo en condición de calle.

–Cuando el Estado deja de estar presente, hay sectores ligados a la droga que ocupan su lugar. ¿Le preocupa eso?

Totalmente. El narco está reemplazando lo que debería ser obligación del Estado. Varios sacerdotes del Gran Buenos Aires me lo han comentado: cuando hace falta una silla de ruedas, saben a quién ir a pedirle. El costo social de eso es altísimo y se está hipotecando una, dos o tres generaciones. En algunos barrios, quien decide si la ambulancia puede entrar o no son los narcos.

-¿Cómo responde la Iglesia ante ese escenario?

Estamos tratando de tener presencias saludables en los contextos más vulnerables, a través de dispositivos de recepción de quienes son adictos a las drogas, fortaleciendo el apoyo escolar, alentando a que los niños no abandonen la escuela y colaborando en merenderos y comedores para paliar el hambre más urgente.