- 11 de septiembre de 2026
Finanzas vs. Industria


Escribe MARCELO DELGADO
En las economías desarrolladas y maduras, las finanzas son aliadas estratégicas de la Industria, el comercio y los servicios. Inversiones en acciones, bonos o préstamos, se transforman en la principal fuente de financiamiento del patrimonio, capital de trabajo, inventarios, tecnología; entre otros requerimientos empresariales. También, los servicios financieros, aportan soluciones, al final de la cadena de valor; acompañando a los clientes, en su experiencia y posibilidades de consumo.
De este modo, las finanzas actúan como un facilitador – impulsor, de toda la economía. En nuestro país, el rol de las entidades financieras, se fue desdibujando, amenazada por la inflación, las regulaciones y un precario mercado de capitales. El “negocio” financiero, se transformó en una actividad exclusivamente especulativa, arbitrando con los tipos de cambio, prestando dinero al estado y asfixiando a los consumidores, con condiciones casi abusivas, en tarjetas de créditos, préstamos personales, prendarios o hipotecarios. Por el lado de las empresas, de una manera segada, durante muchos años, el prestamista fue el estado. Los bancos a lo sumo, funcionaban como agente intermediario, sin asumir ningún riesgo, ni afectar recursos de su flujo. Así, el sistema financiero, perdió todo rumbo, y se transformó en un gran negocio especulativo, y lejos de ser una solución, se convirtió en una pesada carga para todos los agentes económicos.
El programa de estabilización financiera iniciado por el gobierno nacional desde fines de 2023, configura un nuevo escenario, ofreciendo una oportunidad, para que los agentes financieros, mercados de capitales y bancos; entre otros; recuperen su rol de facilitadores, y aporten dinamismo a la economía. Las condiciones están dadas. Se eliminaron regulaciones innecesarias, se otorgó mayor autonomía al banco central, se bajó la tasa y expectativa de inflación, y se avanzó en una estabilidad cambiaria. Sin embargo, las viejas prácticas, aún persisten y la especulación no afloja.
El resultado, de un sistema financiero enfermo, se reflejado en más de 7 millones de familias consumidoras morosas con el sistema, empresas imposibilitadas de acceder al crédito, préstamos prendarios e hipotecarios, con costos altísimos, y escasos calificados para acceder. Mientras los bancos pagan como máximo una tasa de interés del 20% nominal anual, no existen créditos, por menos del 50% de costo financiero total anual. Imposible absorber, por una economía que se presenta estable.
En estos días, se conocieron los resultados de la Industria y la Construcción, con caídas importantes (más del 5%), respecto del año anterior, cuya base, ya era muy baja, en los pisos históricos.
Todos los argentinos valoramos la estabilidad monetaria y cambiaria, sin embargo, no resulta insumo suficiente para el desarrollo. Es una condición necesaria, incluso exigida, por muchos actores, que condicionaron sus decisiones de inversión, a una macro ordenada y prolija. Ahora, ya sin excusas, los actores económicos y financieros; ya no tienen excusas, para salir de la especulación y promover la producción.

