- 21 de marzo de 2026
Entre comidas, exclusiones y ausencias, el peronismo discute su nuevo liderazgo

«Los peronistas somos como los gatos: cuando parece que nos estamos peleando es que nos estamos reproduciendo”.
La frase de Juan Domingo Perón la repiten los justicialistas como un dogma cuando les preguntan por las discusiones internas.
Y en los últimos tiempos, hay un ordenamiento del partido que comenzó tras la derrota electoral del 2023, en donde hay más discusiones y divisiones que unidad.
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José Luis Gioja fue el líder indiscutido durante los primeros quince años del nuevo milenio. Hizo y deshizo a su antojo, con base en su respeto entre los peronistas y en sus éxitos electorales.
Ese liderazgo empezó a ser discutido por Sergio Uñac en 2015, cuando asumió la gobernación y pasó a liderar el partido. Y esa pelea por espacios de poder se trasladó incluso en la gestión de Gobierno, en donde los “uñaquistas” desplazaron a los “giojistas” de los lugares claves dedecisión.
Uñac no tiene a todos alineados. Munisaga está más cerca de Andino y Gramajo, Abarca juega independientemente y José Luis Gioja nunca lo apoyará.
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Con el triunfo de Marcelo Orrego, en el peronismo local empezó la reorganización interna. Se había cometido el peor de los pecados para el peronismo, no se había ganado y tuvieron que dejar el poder.
El elegido por Sergio Uñac para liderar el espacio fue el diputado Juan Carlos Quiroga Moyano, de buena relación con todos, pero leal al pocitano. Y buscando consensos, dejó de lado una conducción personalista para dirigir buscando armonizar los diferentes sectores.
Está claro que Quiroga Moyano puede liderar un intento de ordenar. Y más claro aún que no puede ser el líder que se está buscando. Eso es un juego para otros actores.

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En esta partida de truco, están quienes tienen el ancho de espada, otros se muestran confiados con el as de basto. Hay quienes creen tener banca porque les queda algún siete fuerte. Pero en el truco no siempre gana el que tiene la carta más grande, con un simple caballo, bien jugado y a tiempo, hay más de uno que ganó un partido. En esa organización partidaria, hay reuniones muy importantes que se están realizando fuera del ámbito de la sede de la calle 25 de mayo.
Primero, a mediados de febrero, fue una cena en 9 de Julio, en una finca en donde el chivito fue el plato principal. La semana pasada la reunión fue en una parrillada de Santa Lucía.
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En esas reuniones, quien se encargó de bajar línea fue el senador Sergio Uñac.Estuvieron la mayoría de los intendentes, legisladores nacionales, algunos diputados provinciales y referentes departamentales. La invitación no fue para todos, hubo excluidos de gran peso.No estuvo invitado José Luis Gioja ni los dirigentes de su sector. Tampoco figuró en el listado de invitados Fabián Gramajo.
Y si bien fue a la cena de 9 de Julio, pegó el faltazo en Santa Lucía el intendente de Rawson, Carlos Munisaga.
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En las dos reuniones, Uñac habló de la necesidad de hacer un proyecto que no haya disensos, los intendentes hicieron catarsis de sus penurias económicas y hubo un reto a los que están apurados por jugar. Ese mensaje estaba dirigido a Cristian Andino y sus inagotables ganas de ir por todos los departamentos buscando ser el candidato del año próximo.
>>>En ese escenario, Sergio Uñac sigue siendo un jugador clave con miras a las elecciones del 2027.
Maneja los espacios de decisión interna, cuenta con el apoyo de diputados y tiene diálogo permanente con los principales dirigentes nacionales. Además, no es un tema menor que maneja el Tribunal de Cuentas y parte importante del Poder Judicial le debe su cargo al exgobernador.
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La cuestión es que Uñac está jugando lo que puede ser el partido de su vida pero no quiere descuidar el “premio consuelo”.
El gran objetivo de Uñac es integrar una fórmula presidencial. En una entrevista con Jorge Fonteveccia hablo de su intención de ser candidato, explicó por qué cree que se adelantarán las elecciones nacionales y cree que se eliminarán las PASO. Por lo que pide a nivel nacional internas abiertas a más tardar en octubre próximo en su fuerza política.
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Hoy, el senador tiene buena relación con Cristina Fernández, diálogo con Sergio Massa y busca llegar a ser una imagen renovada en un partido golpeado pero con esperanzas de enfrentar con chances a Javier Milei.
También sabe Uñac que no tiene espaldas como para afrontar una interna nacional. Necesita ser fruto del consenso de los líderes territoriales del peronismo. Por lo que la posibilidad de jugar a nivel nacional depende más de otros que de sus propias intenciones.

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Ese pedido de internas abiertas en lo nacional es lo que no quiere a nivel local.
Maneja la estructura partidaria y ya lo demostró en las elecciones legislativas del año pasado. Fue su dedo quien puso a Andino de candidato y dejó a Gioja y Gramajo sin chances y masticando broncas.
Y si Uñac no puede jugar en lo nacional, intentará volver a ocupar las instalaciones de Paula Albarracín y Libertador… si logra reconciliarse con un electorado que puede serle esquivo.
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La mayoría de los líderes territoriales juegan dentro del sector de Uñac pero no son obsecuentes.
Un Abarca en Albardón, un Espejo en Jáchal o una Rosas en Caucete hacen valer su poder territorial y no se los maneja así nomás.
Caso aparte es Carlos Munisaga.
El intendente de Rawson pegó el faltazo en la parrillada de Santa Lucía. Y en el programa La Ventana explicó por qué no fue:
-Más allá que tenía agenda, creo que, para evitar los resentimientos, las exclusiones injustas y transparentar las discusiones, hay que hacerlo más orgánico. Si se va a escuchar a los intendentes, a los legisladores nacionales, bueno, que sea la luz de las autoridades del partido, que está vivo y funcionando, tiene su consejo, tiene su congreso.
Uñac, con el apoyo mediático de Jorge Asis, está buscando insertarse como candidato nacional, aunque no descarta un nuevo periodo como gobernador.
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Si bien Uñac tiene manejo de gran parte del partido, no tiene a todos alineados. Munisaga está más cerca de Andino y Gramajo que de Uñac. José Luis Gioja es capaz de apoyar a Andino en su intento de ser candidato a gobernador si eso lo molesta al senador.
El justicialismo está lejos todavía de cerrar su interna. Hay muchas facturas pendientes en el medio y todavía falta un liderazgo que nuclee a todos.
Por lo pronto, esas peleas los mantiene vivos, que no es poca cosa.

