- 20 de junio de 2026
Endeudarse: lápida o pedestal

Escribe MARCELO DELGADO
Desde tiempos remotos, tomar deuda era la oportunidad para crecer o podía costar cárcel, libertad y hasta la misma vida. Con el correr de los tiempos cambiaron sólo las formas, y las deudas siguen provocando esclavitud y muerte. Por otra parte, bien utilizadas, son fuentes de oportunidades, aunque deben tomarse algunas precauciones.
Cuando la inestabilidad monetaria se hace crónica, no sólo se restringe el crédito, sino que las deudas se asumen para ganarle a la inflación. Pero la trampa está en los precios que ya incluyen el costo financiero. En estos casos, la conducta es defensiva, pero cuando hay mora o se complica cumplir, los costos transforman al crédito en una carga insoportable.
La estabilidad financiera abre puertas a “endeudarse” para adelantar beneficios. Cuando las utilidades del capital prestado superan el costo (interés), es un negocio virtuoso para el prestamista y también para el tomador del préstamo. Este efecto “palanca” acelera el movimiento de todas las economías en el mundo. Las empresas adquieren tecnología, maquinaria, logística y generan negocios, que producen mucho más que los intereses debidos. Las familias también se benefician, adquiriendo vivienda, movilidad, estudio, con plazos de 5 a 30 años. Esto permite acceder a mejores niveles de calidad de vida. Los países que llevan años con sistemas financieros estables, han adquirido la cultura de “saber” endeudarse y de este modo, sus economías funcionan.
En Argentina, más del 50% de los habitantes no están bancarizados, y por ello el “boom” de las billeteras virtuales. Por el lado de las empresas, las fuentes el financiamiento son limitadas en montos y escasas alternativas. El mercado de capitales, sólo limitado a las grandes organizaciones y el financiamiento internacionales, casi inexistente. Por ello, si se consolida la estabilidad monetaria, tenemos un largo camino a recorrer para aprovechar las ventajas de endeudarse.
En una breve referencia para tener en cuenta a la hora de tomar deuda, sugiero los siguientes pasos:
- Que el costo financiero total (tasa de interés, gastos de otorgamiento, impuestos, seguros, etc.) sea menor que el beneficio que generará el capital prestado.
- Que los plazos de los ingresos que genere el proyecto, sean compatibles con los vencimientos de interés y capital. (Por ello, algunos préstamos tienen un plazo de gracia).
- Analizar detalles de las cláusulas de ajustes o conversión de monedas. Un ejemplo claro de este punto, fueron los créditos UVA, que en un contexto inflacionario se tornaron impagables.
- Cuando los préstamos sean para consumo, evaluar distintas alternativas. Las más fáciles, como la tarjeta de crédito, suelen ser los más onerosos.
Aprender a endeudarse es una fuente de posibilidades; tomarlo a la ligera puede ser una lápida.

