- 8 de noviembre de 2025
Empleo: ¿gran articulador social?


Escribe MARCELO DELGADO
Los desafíos centrales de la economía son la producción y distribución de la riqueza. El trabajo compartido, intermediado por el contrato laboral, ha sido en la modernidad el medio más idóneo para fortalecer las funciones de producción y también, mediante la retribución, se configura la distribución de la riqueza.
Sin embargo, no es el único modo de participación en los frutos económicos. El Estado moderno, mediante la recaudación de impuestos, también cumple esa función redistribuidora, prestando servicios como salud, educación, justicia, entre otros. Y finalmente, mediante asignaciones directas, subsidios, puede atender a sectores vulnerables que no pueden acceder a un empleo de calidad.
Las innovaciones en los sistemas de producción, servicios y de la actividad económica en general, han reconfigurado de hecho las relaciones entre el capital y el trabajo. Las generaciones de nativos digitales han naturalizado estos desafíos, pero al mismo tiempo, se profundizaron las brechas con sus pares que no gestionan tecnologías y con los nacidos antes del 2000.
En Argentina, el empleo formal como articulador social, lleva más de 20 años estancado, solo creció el sector público con bajísima productividad, y el resto de las actividades se nutren de trabajadores autónomos, monotributistas, y más del 40% están absoluta informalidad. Esto no solo favorece la precarización de los vínculos laborales, sino que jaquea al sistema previsional y las coberturas sanitarias.
La ley nacional de Contrato de Trabajo 20.744 es del año 1974 y las adecuaciones han sido periféricas y a modo de parches, por la imposibilidad política de instrumentar un marco legal en línea con los desafíos actuales y futuros.
Numerosos proyectos de reforman están en danza, pero poco se sabe cuál impulsará el gobierno, y hasta qué punto será un “verdadera reforma”. Lo cierto es que la realidad evidencia la necesidad de un nuevo marco legal. Algunas cuestiones de fondo, que son comunes a los borradores, están vinculados a:
- Otorgar la mayor movilidad a la relación de empleo.
- Favorecer convenios de retribución fija, combinada con variable por productividad.
- Morigerar los costos laborales.
- Adecuar los convenios colectivos a las realidades regionales.
- Facilitar la libertad de agremiación.
- Incorporar modalidades flexibles en lo referido a jornada laboral, trabajo desde el hogar, multi y poli función.
- Bajar la litigiosidad por razones de accidentes, condiciones de trabajo y despidos.
En la ley bases de diciembre de 2023, se incorporaron más de 50 artículos, que luego de la discusión legislativa se redujeron a 17, y que finalmente la justicia los desactivó.
Los resultados electorales del 26 de octubre impulsaron al gobierno a profundizar las reformas, entre otras la laboral, que favorezca reactivar ese gran articulador social: el empleo.

