• 10 de julio de 2026

El pragmatismo de Milei que condiciona a Orrego

El pragmatismo de Milei que condiciona a Orrego

Escribe: Juan Carlos Bataller Plana

El sistema político argentino vuelve a mostrar su capacidad de reinventar las reglas cuando el objetivo lo justifica. La eventual eliminación de las PASO y su reemplazo por un esquema de listas colectoras no es una simple modificación técnica del calendario electoral: es la arquitectura que el oficialismo diseña para garantizar la reelección de Javier Milei sin depender exclusivamente de la fortaleza propia de La Libertad Avanza.

En cada provincia, LLA podrá compartir boleta con fuerzas afines —gobernadores radicales, peronistas dialoguistas, espacios provinciales— que lleven sus propios candidatos a senadores y diputados, pero que tributen el voto presidencial a Milei.

El resultado es una suerte de coalición de facto, armada distrito por distrito, donde cada socio conserva su sello y su caudal local mientras engrosa la sumatoria nacional del Presidente. Es la vieja práctica de las listas colectoras, popular en los años noventa, resucitada ahora con el barniz de la modernización electoral.

Diego Santilli es el arquitecto de esta ingeniería. Su gestión al frente de las negociaciones con los gobernadores explica por qué catorce mandatarios provinciales estuvieron presentes en su asunción como jefe de Gabinete. No fue un gesto protocolar: fue la foto de una alianza en construcción, donde cada gobernador negocia su propia supervivencia —adelantamiento de elecciones, desdoblamiento, recursos fiscales— a cambio de sumar su estructura al proyecto reeleccionista.

San Juan no es ajena a esta discusión. El vicegobernador Fabián Martín ya anticipó su resistencia, advirtiendo que un esquema de este tipo corre el riesgo de fragmentar el voto no kirchnerista en la provincia, diluyendo en varias boletas lo que hoy podría concentrarse en una sola alternativa frente al peronismo local.

Las cuentas del vice son sencillas. Si el peronismo tiene un caudal electoral de un 35% de base y un 10% se dispersa en otras fuerzas, dividiendo el voto entre libertarios y oficialismo provincial podrían dejarle el triunfo en bandeja a los herederos de Perón.

Del otro lado, el diputado libertario Fernando Patinella interpreta el mismo fenómeno como una oportunidad. Para él, la discusión nacional sobre listas colectoras es, en rigor, el punto de partida para abrir negociaciones locales: una forma de sentar en la mesa a los actores sanjuaninos que hoy están dispersos y ordenar, bajo el paraguas de Milei, una oferta electoral que de otro modo podría llegar fragmentada a octubre.

La gran duda que puede tener Marcelo Orrego es separar o no las elecciones nacionales con las provinciales. Si las separa le saca fuerza a los libertarios pero no evita que haya un escenario de tercio que lo puede perjudicar.

Y su mayor problema es que no termina de despegar una alternativa encabezada por Mauricio Macri. Por lo que el escenario del año próximo parece que va a ser cuestión de dos, el oficialismo nacional y el peronismo.

Por su parte, el presidente de la bancada peronista en la Legislatura provincia, Juan Carlos Quiroga Moyano, critica el sistema de colectora para las candidaturas nacionales -presidente y legisladores- pero seguro no va a decir en público que en lo local lo beneficia.

El mecanismo que a nivel nacional promete sumar puede, a nivel provincial, restar. Todo depende de la capacidad de cada espacio para administrar egos, candidaturas y ambiciones locales sin perder de vista el objetivo mayor.

Lo que está en juego, en el fondo, es si Milei logra construir aquello que ningún líder no peronista consiguió hasta ahora: una reelección. Y para los hermanos Milei, les importa más otro periodo más que la suerte de los gobernadores en sus distritos.