• 28 de agosto de 2026

El peso de la salud

El peso de la salud
Un documento oficial indica que los medicamentos en la Argentina cuestan más que en otros países. La relación media entre el precio local y el internacional se ubicó en 3,1 a 1.

Un documento reservado elaborado por el Ministerio de Desregulación reavivó una discusión que atraviesa a la industria farmacéutica, los financiadores de salud y el propio Gobierno nacional: cuánto pagan realmente los argentinos por sus remedios en comparación con otros países. Según ese trabajo, que fuera difundido por el diario La Nación, la Argentina resulta más cara que el resto del mundo en la enorme mayoría de los casos analizados. Los laboratorios locales, sin embargo, salieron a desmentir esa conclusión con sus propios números.

El informe, breve en extensión, pero con fuerte impacto potencial, comparó el precio de 17 principios activos de uso masivo —para tratar hipertensión, colesterol, diabetes, hipotiroidismo, dolor, infecciones, ansiedad y problemas gástricos— contra sus equivalentes en Brasil, España, Estados Unidos, Francia e India. El resultado, siempre de acuerdo con ese trabajo interno, fue categórico: en el 90% de los cruces realizados, el medicamento argentino aparece más caro. La relación mediana entre el precio local y el internacional se ubicó en 3,1 a 1.

Para evitar distorsiones vinculadas al tamaño de los envases o a la concentración de cada comprimido, los técnicos del Ministerio convirtieron cada presentación comercial a una dosis diaria definida (DDD, por sus siglas en inglés), una unidad de medida que se usa a nivel internacional justamente para poder comparar el costo de un día de tratamiento entre países con packagings distintos. Es importante aclarar que la comparación tomó el precio de lista en farmacias, sin contabilizar los descuentos que aplican PAMI, las obras sociales o las prepagas a través de sus mecanismos de cobertura.

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El Ministerio decidió ilustrar su diagnóstico con tres casos puntuales. El primero es la levotiroxina, la droga estándar para tratar el hipotiroidismo: según el documento, una dosis diaria cuesta en el país 0,644 dólares, frente a una mediana internacional de apenas 0,103 dólares. Esa diferencia implica que el precio argentino más que sextuplica al francés, más que cuadruplica al estadounidense y llega a superar en más de 26 veces al indio.

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El segundo caso es la atorvastatina, uno de los medicamentos más recetados para bajar el colesterol. Ahí la dosis diaria cuesta 1,437 dólares en la Argentina contra una mediana de 0,267 dólares en el resto de los países relevados, una relación de 5,4 a 1. Traducido a un tratamiento mensual, la diferencia es de 43,1 dólares locales contra 8 dólares en el exterior.

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El tercer ejemplo es la metformina, pilar del tratamiento de la diabetes tipo 2, con un precio local de 0,871 dólares por dosis diaria frente a 0,175 dólares de mediana internacional: casi cinco veces más cara. En los tres casos, sin excepción, el valor argentino superó al de los cinco países comparados. Cuando el informe amplía la muestra a los 17 principios activos, el patrón se mantiene: la brecha más amplia aparece frente a India (6,7 veces), seguida por España (5,3 veces) y Francia (3,4 veces).

Medicamentos 3

La reacción del sector productivo no se hizo esperar. La Cámara Industrial de Laboratorios Farmacéuticos Argentinos (Cilfa) cuestionó de raíz la metodología oficial: sostuvo que comparar precios de lista entre países puede llevar a conclusiones equivocadas si no se tienen en cuenta los valores que efectivamente terminan pagando los financiadores, ya que en la Argentina el PAMI, las obras sociales y las prepagas acceden a descuentos comerciales que van del 35% en productos de alta rotación hasta el 70% en tratamientos de alto costo.

La cámara agregó otro dato clave para entender el reclamo del sector: la carga impositiva sobre los medicamentos en el país rondaría el 34% del precio final, un componente que —según los laboratorios— no puede ignorarse a la hora de explicar por qué los precios de venta al público resultan elevados. A esto se suma la volatilidad cambiaria, que complica cualquier comparación hecha en dólares en un momento dado.

Cilfa fue más allá y presentó su propio relevamiento: tomó los 20 medicamentos más vendidos en el país y los comparó, en versión genérica, con los precios de Estados Unidos, usando como referencia local la plataforma Kairos y, del otro lado, las cadenas Walgreens y CVS Pharmacy. Con datos actualizados a fines de julio, la conclusión de la cámara fue la opuesta a la del Ministerio: solo tres de los veinte productos analizados —levotiroxina, insulina glargina y sertralina— resultaron más baratos en Estados Unidos. En los diecisiete restantes, el remedio argentino fue más económico.

La industria también citó un estudio de la consultora FIEL, encargado por la propia cámara, que comparó precios en una canasta de nueve países latinoamericanos, incluida la Argentina. Con unidades homogéneas, ese trabajo encontró que los medicamentos de la región resultan en promedio bastante más caros que los argentinos cuando se pondera por el patrón de consumo local.

Como argumento adicional, el sector remarcó el rol de los biosimilares producidos localmente —entre ellos rituximab, bevacizumab, semaglutida, pembrolizumab y enzalutamida— a los que atribuye un ahorro anual cercano a los 2000 millones de dólares, además de exportaciones que superarían los 1200 millones de dólares anuales, un desempeño que, sostienen, sería difícil de explicar si se tratara de una industria con mercado internacional.

Medicamentos 5

Entre las prepagas, el diagnóstico se acerca más al del Gobierno que al de los laboratorios. Fuentes del sector señalaron que el principal motor del aumento de las cuotas es justamente el precio de los medicamentos, en particular los de alto costo, muchas veces cubiertos por orden judicial. Según cifras propias, el gasto en fármacos ya representa el 30% del costo médico total de estas empresas.

Un dato que circuló entre financiadores privados resulta ilustrativo: desde diciembre de 2022, el valor de las cuotas acompañó casi exactamente a la inflación general, mientras que el precio de lista de los medicamentos la superó por varios puntos, brecha que se amplía todavía más en los tratamientos de alto costo. En ese contexto, un fallo reciente de la Corte Suprema —que habilita a cubrir la versión nacional más económica de una droga en lugar de la marca internacional que pedía un paciente— fue recibido con alivio por el sector.

Un relevamiento independiente realizado por la Unión Argentina de Salud (UAS) a través del Centro de Estudios para la Salud (CESA) aporta otra pieza al rompecabezas: comparando unos treinta medicamentos entre la Argentina y España, encontró que el país es más caro en 20 de 21 productos bajo receta, con un sobreprecio promedio de casi el 300%, y en 6 de 8 productos de venta libre, con una diferencia bastante menor. El titular de la entidad explicó que, cuanto mayor es la cobertura de un medicamento, más grande tiende a ser la brecha de precio respecto del exterior, porque el paciente que paga de su bolsillo presiona más a la baja.

La discusión actual no surge de la nada. El ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, viene insistiendo con este tema desde septiembre de 2024, cuando en una exposición pública respaldó la idea de importar medicamentos producidos en India, ya aprobados en Estados Unidos o Europa, como forma de bajar drásticamente los precios locales.

Poco después, el Gobierno nacional habilitó a las provincias a importar medicamentos para uso exclusivo en su territorio, mediante una reinterpretación de una ley de larga data. Mendoza fue la primera en aprovechar esa ventana: en marzo de 2025 recibió un cargamento de millones de dosis de metformina compradas directamente a un laboratorio indio, con un ahorro que la propia provincia calculó en torno al 45-50% frente a las alternativas locales. El programa se extendió después a otros catorce medicamentos, combinando compras directas con acuerdos a través de la Organización Panamericana de la Salud.

En paralelo, el Gobierno avanzó con un paquete de medidas regulatorias: la obligatoriedad de recetar por nombre genérico, la receta electrónica y la flexibilización de la venta de medicamentos por internet, todas apuntadas a estimular la competencia entre marcas y facilitar que los pacientes puedan elegir opciones más baratas. Según había afirmado el propio Sturzenegger a comienzos de 2025, esas medidas ya habrían logrado bajar los precios en torno a un tercio desde el inicio de la gestión de Javier Milei.

Medicamentos 2

La política de precios convive con una agenda que, a primera vista, parece ir en sentido contrario. El acuerdo comercial firmado con Estados Unidos incluyó compromisos para reconocer certificaciones de la agencia sanitaria estadounidense (FDA), agilizar el ingreso de ciertos medicamentos de ese origen y revisar los criterios argentinos para el otorgamiento de patentes farmacéuticas.

Se trata, en definitiva, de un equilibrio complejo: por un lado, el Ejecutivo busca abaratar los tratamientos mediante mayor competencia e importaciones; por otro, se comprometió a fortalecer la protección de la propiedad intelectual, una demanda histórica de los laboratorios internacionales que consideran esa protección clave para atraer inversiones al país.

No todos los organismos del propio Estado coinciden con el diagnóstico del informe de Desregulación. Fuentes de otra cartera vinculada al área de salud, consultadas bajo reserva, admitieron que los precios de los medicamentos vienen siendo altos desde hace años, pero atribuyeron el fenómeno a factores estructurales —menor escala productiva que Brasil o India, alta dependencia de insumos importados dolarizados y baja competencia en algunos segmentos— más que a una política de un gobierno en particular. Citaron además datos del Indec: en 2025 los medicamentos aumentaron 21,6%, por debajo de la inflación general de 31,5%, y los 17 productos incluidos en la comparación de Desregulación subieron incluso por debajo de ese promedio sectorial.

Mientras, millones de pacientes, obras sociales y prepagas siguen pagando facturas que, según a quién se le pregunte, están justificadas por impuestos y estructura de costos, o bien reflejan un mercado con escasa competencia y márgenes elevados.

La metformina, pilar del tratamiento de la diabetes tipo 2, tiene un precio local de 0,871 dólares por dosis diaria frente a 0,175 dólares de mediana internacional: casi cinco veces más cara.

Un caso curioso es el de las cintas reactivas para medir el azúcar en sangre, un mecanismo que millones de argentinos utilizan a diario.

Se eligió una marca presente en muchos países y los resultados fueron increíbles. La caja con 50 tiras es casi cuatro veces mas cara comprándolas en una farmacia que pedirlas a Mercado libre. Y llegan a ser casi tres más caras que si uno la compra en España o Chile.

En las farmacias de Argentina, las cajas de 50 tiras reactivas Accu-Chek (ya sean de las líneas Performa, Active o Guide) cuestan de manera general unos $132.252 pesos argentinos,

Precio de referencia general: $132.252 (para modelos como Farmacity Tiras Performa x 50, Active o Guide). 

Tiras reactivas 1
Tiras reactivas 2

En España, el precio de venta libre de las tiras reactivas Accu-Chek varía según el modelo del glucómetro y la cantidad de unidades, oscilando generalmente entre los 18 € y los 35 € por la caja de 50 unidades.

A continuación, se detallan los precios aproximados en farmacias y tiendas especializadas de España:

Precios según el modelo (Cajas de 50 tiras)

  • Accu-Chek Active: Es la opción más económica. Su precio ronda los 18 € a 25 € en plataformas como Liki24.
  • Accu-Chek Aviva: Cuesta entre 19 € y 29 €. Se puede adquirir en farmacias online como Farmaferoles.
  • Accu-Chek Guide: El formato de 50 unidades se encuentra entre los 26 € y los 37 € en comercios como Parafarmacia Online o La Farmacia Online.
  • Accu-Chek Instant: Su valor suele estar en torno a los 31 € en tiendas como Farmacias Direct.

31 Euros son 54.317,21 Pesos argentinos

Simplemente comprando las tiras reactivas para medir el índice de azúcar en sangre de las empresas que venden a través de Mercado Libre, en lugar de hacerlo directamente, pagaría casi cuatro veces menos.