• 5 de julio de 2025

El país y el fútbol

El país y el fútbol

Escribe: Juan Carlos Bataller

El primer mundial de clubes pronto será historia con sus aciertos y errores.

Pero lo que ha quedado claro es que los clubes que llegaron a las instancias finales pertenecen a países donde el fútbol no sólo es una pasión sino que además pertenecen a naciones con una economía poderosa.

Argentina es campeón mundial de selecciones. Lo que demuestra que siguen naciendo jugadores con grandes aptitudes para funcionar deportivamente tanto en lo individual como en conjunto.

Pero casi todos los integrantes de la selección juegan en ligas extranjeras. La mayoría en Europa. Y pertenecen a clubes de esas ligas.

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Es lógico que cuando se hace un mundial de clubes las instituciones de esas ligas sean deportivamente más poderosas que las nuestras.

Si fuera al revés ocurriría lo mismo. Ningún club europeo tendría igual poderío sólo con jugadores nacidos en su país. Y menos aún si perdiera cada año a los dos o tres mejores productos de su propia cantera.

Con la selección los resultados son otros. Lo cual también es previsible. A las condiciones del jugador argentino se le suman la competencia, la disciplina, el trabajo en equipo y el dinero que les proporciona jugar en esos países. Hasta el técnico vive en España,

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Si esto quedara resumido a un hecho futbolístico podría considerarse una cuestión específica de una actividad.

Pero sucede en todos los ámbitos. Por ejemplo, debe haber pocos lugares donde el hockey sobre patines despierte tanta pasión como en San Juan. Pero gran parte de la selección argentina está integrada por jugadores de ligas europeas.

Y lo mismo pasa en vóley, en ciclismo, en automovilismo y últimamente hasta en ajedrez, donde un geniecillo llamado Faustino Oro de sólo 11 años se ha convertido en maestro internacional… pero eligió España para residir.

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El fenómeno se repite invariablemente en todos los aspectos de la vida nacional.

Argentina invierte mucho dinero en la formación básica de sus recursos profesionales. Pero luego de graduados, una parte importante de esos profesionales son contratados por otros países donde pueden desarrollar su trabajo en un nivel superior y ganar mucho más dinero.

La sangría de recursos humanos que Argentina viene sufriendo desde hace décadas y que está muy pero muy lejos de terminar es incalculable.

Mientras, seguimos haciendo como si nada pasara, festejando los títulos de la selección, llorando las derrotas de nuestros clubes y la partida de nuestros hijos y nietos y comprando camisetas de Argentina con el número 10 de Maradona o Messi… hechas en otras naciones.