- 25 de octubre de 2025
El museo que puede cambiar la historia de la provincia
San Juan, tierra de gigantes
Con un patrimonio fósil único en el mundo y un museo de última generación en marcha, San Juan se prepara para liderar el turismo paleontológico en América Latina. La obra civil del MUPA ya está terminada y comienza el montaje de una muestra que promete revolucionar la forma en que se cuenta la historia de los dinosaurios.

San Juan está a punto de dar un paso trascendental en su historia cultural, científica y turística. Tras más de una década de espera, la provincia concluyó la construcción del Museo Paleontológico de San Juan (MUPA), una obra monumental enclavada en el corazón de la ciudad que promete convertirse en un faro del turismo paleontológico a nivel internacional. Con una arquitectura futurista, tecnología de punta y un guión museológico en plena actualización, el MUPA se proyecta como el epicentro de una nueva narrativa: la de San Juan como tierra de gigantes.

Un tesoro bajo nuestros pies
Bajo la superficie de San Juan se esconde uno de los patrimonios paleontológicos más antiguos y valiosos del planeta. Yacimientos del período Triásico, con más de 230 millones de años de antigüedad, convierten a la provincia en un escenario privilegiado para estudiar los orígenes de la vida en la Tierra. “Los dinosaurios y los yacimientos que están en San Juan son únicos en el mundo por la edad que tienen”, afirma el paleontólogo Ricardo Martínez, del Instituto y Museo de Ciencias Naturales de la UNSJ.
A diferencia de otras regiones como la Patagonia, donde también se han hallado fósiles, San Juan ofrece una ventana al pasado remoto que no tiene comparación. “Podés ir a un museo en cualquier lugar del mundo y ver un dinosaurio negro, pero lo que va a ver acá es algo totalmente distinto”, agrega Martínez.

Ischigualasto y más allá: un collar de perlas fósiles
El Parque Provincial Ischigualasto, conocido como Valle de la Luna, es el emblema de este patrimonio. Declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 2000, es el sitio más visitado de la provincia. Pero no está solo. A su alrededor, otros yacimientos conforman lo que Martínez denomina “un collar de perlas”, con Ischigualasto como joya central:
Balde de Leyes (Caucete): potencial centro de interpretación.
Marayes: con posibilidades de desarrollo turístico.
Huaco e Iglesia: huellas fósiles que podrían convertirse en parques temáticos.
Ruta 150: ideal para miradores con contenido interpretativo.
Pachimoco (Jáchal) y Puchuzun (Calingasta): sitios con hallazgos recientes de aves gigantes y fósiles únicos.

El desafío: retener al visitante
A pesar de este potencial, San Juan enfrenta un problema estructural: la mayoría de los turistas que visitan Ischigualasto lo hacen desde La Rioja y regresan sin recorrer el resto de la provincia. “El 80 o 90% del turismo viene por La Rioja. Ellos tienen mejor armado el circuito”, explica Martínez. La solución, según los expertos, pasa por un plan integral que incluya infraestructura, promoción, formación de guías y conectividad, como la proyectada pista de aterrizaje en Valle Fértil.

MUPA: el museo que puede cambiarlo todo
El Museo Paleontológico de San Juan es la gran apuesta para revertir esta situación. Con 5.300 m² de superficie, nueve salas permanentes, una temporaria, una sala de dinosaurios robotizados y otra de gran escala, el MUPA será una experiencia inmersiva sin precedentes en la región.
Ubicado en el Parque Belgrano, el edificio combina diseño circular, cúpulas de vidrio, tecnología de última generación y una propuesta escenográfica que busca emocionar, educar y sorprender. “El guión museológico está siendo revisado para incorporar los últimos hallazgos, como las huellas fósiles en Iglesia y las aves gigantes de Calingasta”, explicó Oscar Alcober, director del Instituto y Museo de Ciencias Naturales, dependiente de la Universidad Nacional de San Juan.
El montaje de la muestra, según estimaciones, demandará entre un año y medio y dos años. Pero la expectativa es enorme: se espera que el MUPA se convierta en un imán para turistas, estudiantes e investigadores de todo el mundo.

Un impacto económico real
El turismo paleontológico no es solo una apuesta cultural: es una oportunidad económica concreta. Solo en los primeros siete meses de 2024, el Parque Ischigualasto recibió más de 60.000 visitantes y generó ingresos por más de 550 millones de pesos. Se proyecta que ese número supere los 1.000 millones anuales.
Este tipo de turismo atrae a un público de alto perfil educativo y cultural, interesado en experiencias significativas. Países como Estados Unidos, China y Canadá han desarrollado exitosamente este modelo, con museos interactivos y rutas temáticas que reciben millones de visitantes al año.
Un modelo a seguir
El Royal Tyrrell Museum en Alberta (Canadá), el Museo de Historia Natural de Nueva York o los parques temáticos de China son ejemplos de cómo la paleontología puede dinamizar economías regionales. San Juan tiene todo para replicar ese modelo. “Cuando publicamos un dinosaurio nuevo, sale en todo el mundo. Nos felicitan desde Suecia, Alemania, Estados Unidos. Es un atractivo fantástico. Debemos aprovecharlo”, insiste Martínez.

Una visión compartida
El exgobernador José Luis Gioja, impulsor del MUPA, celebró la finalización de la obra: “Vamos a ver si este gobierno retoma la idea”. Por su parte, Alcober remarcó: “Lo que hay que lograr es que los visitantes que ya están en San Juan recorran la provincia. Que el MUPA sea un imán para los que están en el parque, y viceversa”.
El alma del museo: una muestra viva y en evolución
El guión museológico del MUPA no será estático. Se actualizará constantemente con los últimos descubrimientos. Entre ellos, las huellas fósiles halladas en Iglesia en 2024 y los restos de aves gigantes en Calingasta en 2025. La muestra combinará fósiles reales, réplicas, simuladores, mapping, juegos interactivos y experiencias inmersivas.
Desde un Eoraptor corporizado sobre rocas de Ischigualasto hasta simuladores que permitirán “vivir” la explosión de la vida en el Triásico, el recorrido será una aventura científica y sensorial.

El futuro: un plan estratégico
Para que el MUPA y el turismo paleontológico transformen verdaderamente a San Juan, se necesita más que un museo. Se requiere un plan estratégico que articule esfuerzos públicos y privados, que conecte los yacimientos con rutas temáticas, que capacite a los actores del sector y que posicione a la provincia en el mapa mundial del turismo científico.
“Tenemos un atractivo fantástico. Debemos aprovecharlo, desarrollarlo y concretarlo. No basta con hacer una cosita, hay que tener un plan integral que se vaya desarrollando por etapas”, concluye Martínez.


Una muestra que hizo historia
La muestra Titanes de Ischigualasto nos anunció hace más de diez años lo que debería haber sido una política de estado en la provincia.
La exhibición fue desarrollada por un grupo interdisciplinario convocado por el Museo de Ciencias Naturales de la Universidad Nacional de San Juan y la Fundación Arte y Ciencia, financiada por el Gobierno de la Provincia de San Juan, que invirtió más de tres millones de pesos de esa época durante el gobierno de José Luis Gioja,
La muestra visitó distintas ciudades de Japón, se exhibió durante 40 dias en Chile y recorrió las principales ciudades turísticas de Argentina.
La muestra relataba una historia que habla de los dinosaurios más primitivos y sus primeros pasos en el planeta. En total contenía 25 esculturas de animales corporizados y 7 esqueletos, incluyendo uno de 21 metros de largo.
Lamentablemente, no se continuó con la tarea en los años siguientes por lo que la muestra no fue exhibida en la provincia. Con la terminación del museo en esta etapa de gobierno la esperanza de muestras que atraigan argentinos y extranjeros a San Juan es algo concreto aunque –como lo especificó Ricardo Martinez en el programa La Ventana- preparar una muestra no es algo que se haga de un día para otro sino que demanda un arduo trabajo durante uno o dos años.
JCB



