• 9 de agosto de 2025

Economía: “se pinchó el globo”

Economía: “se pinchó el globo”

POR MARCELO DELGADO

La economía argentina, desde tiempos remotos, ha sido manipulada, intervenida y desnaturalizada por distintas gestiones de gobierno, sin distinción de colores ni bandos. Es una tentación que afecta a quienes detentan de manera temporal, el manejo de los resortes institucionales y que los tensionan para crear sensaciones o hacer “negocios”.

Pero, a corto o largo plazo, los globos se pinchan. Para recordar algunos ejemplos recientes, podemos remontarnos a los años 80, cuando Videla – Martínez De Hoz, para contener un gobierno profano (de facto), tenían una tablita, similar a las devaluaciones controladas de los primeros 18 meses de Milei – Caputo. El retraso cambiario llevó a una pérdida estrepitosa de reservas (viajes a Miami, televisores a color, Disney, entre otros) que decretó el fin del gobierno militar. El tándem Menen – Cavallo, le dieron un golpe a la inflación y la convertibilidad se transformó en un instrumento intocable. Agotada su eficiencia, De la Rúa sufrió las consecuencias de forzar nuevamente las reglas económicas. Más tarde, Cristina Kirchner – Amado Boudou, anclaron el dólar con contratos a futuros y fuertes restricciones a las compras; lo que generó no solo perder el gobierno, sino enfrentar una fuerte devaluación en el primer año de Macri – Caputo. Finalmente, esta dupla que comenzó respetando las reglas del mercado, se tentaron en forzar nuevamente las variables, abusando de los instrumentos de intervención y con un inédito apoyo del FMI, perdieron el rumbo y también el gobierno. Fernández – Guzmán – Massa hicieron de la intervención, un culto, justificados inicialmente por la pandemia “COVID 19” pero se quedaron sin iniciativa y primero el mercado, luego el electorado, nuevamente les dio la espalda.

Las intervenciones excesivas, no sólo afectaron la economía, sino que resultaron letales para los proyectos políticos de todos los colores y tendencias.

Milei – Caputo comenzaron atacando de manera ortodoxa, los históricos problemas estructurales de la economía argentina. De un modo agudo, duro y profundo, realizaron una devaluación y ajuste del gasto público sin precedentes. El Banco Central y el tesoro acompañaron y finalmente, con una inflación algo disciplinada, se salió parcialmente del “cepo cambiario”. El valor del dólar comenzó a flotar entre bandas de $1.000 a $1.400. El mercado inicialmente acompañó, aunque con los datos de pérdidas de reservas y falta de inversiones, creció la demanda sobre el dólar, llevándolo cerca del tope superior. Nuevamente el gobierno, lejos de avanzar hacia la prometida dolarización, apeló a la intervención con una batería de armas financieras propias de otras gestiones. Dólar futuro (por el que Cristina tiene una causa), altas tasas de interés en pesos, deuda pública, aumento de encajes bancarios, entre otros. Nuevamente un shock para detener el dólar que paraliza la economía.

El globo, en este caso, se pinchó antes de las elecciones. ¿Será el momento de comprender que el gobierno es administrador de la economía, pero no es dueño del mercado? O nuevamente será el golpeado y desesperanzado soberano, que expresará en las urnas su veredicto.