- 5 de julio de 2025
Economía en “pausa activa”

POR MARCELO DELGADO
Cada cambio de gestión gubernamental abre esperanzas de mejoras en la economía. A fines de 2023, la decisión popular se inclinó por un cambio significativo de rumbo económico. La economía estancada, inflación de tres dígitos, regulaciones y controles cambiarios, restricciones al comercio exterior, sobrecarga fiscal; solo son algunos de los problemas que los argentinos queríamos dejar atrás y que el presidente Milei prometía superar.
Desde el comienzo de la gestión, con el decreto 70 / 2023, se marcó un nuevo horizonte. Con una drástica devaluación, desregulaciones variadas y una nueva política monetaria que marcaron fuertes cambios, caracterizaron todo el año 2024. La transición, muy dura, fue anticipada por el presidente como un paso necesario para comenzar a ver las bondades del plan.
En el primer trimestre de 2025 se dio un paso importante en el camino de liberación cambiaria, eliminado gran parte del “cepo”; la inflación comenzó a descender y el tipo de cambio se disciplinó a la política del Banco Central. Grandes pasos, sin lugar a dudas, que desde hace años los números financieros no exhibían.
Sin embargo, a pesar de un buen clima percibido por los inversores, con la aprobación del RIGI (Régimen de Incentivo a Grandes Inversores), el blanqueo fiscal y normalización del comercio exterior, la economía continúa en pausa. El nivel de actividad, en mínimos históricos, el consumo lejos de recuperarse y la creciente tasa de desempleo, configuran un nuevo escenario que comienza a presionar sobre la inmensa paciencia de los sectores más golpeados por el nuevo modelo económico.
Al análisis de este escenario económico, debemos incorporarle los aditamentos propios de un año electoral, que comenzó en forma temprana en CABA y luego en otras provincias, y que tendrá su corolario a fines de octubre en los comicios nacionales. La tensión entre el desmembrado “Cambiemos”, liderado por el PRO, y “La Libertad Avanza” de Milei, recalentó el escenario central y va dejando heridas difíciles de sanar. Por otra parte, los sectores opositores están fragmentados y no encuentran caminos de consensos que ofrezcan una alternativa de gobierno. El radicalismo, desintegrado. El justicialismo, intervenido por el kirchnerismo, se tensiona entre el gobernador de la provincia de Buenos Aires; y la expresidenta, representada por la Cámpora. El peronismo disidente no logra hacer pie, a pesar de los esfuerzos iniciales del gobernador de La Rioja (Ricardo Quintela), de Juan Schiaretti, (ex gobernador de Córdoba) y otros líderes que buscan reposicionarse en el nuevo escenario.
Así las cosas, los “hombres de negocio” esperan. Las inversiones, en complejas planillas de cálculo, no despegan de los escritorios. El campo, la Unión Industrial y los representantes del comercio, en pie de guerra por la apertura de la economía y la altísima presión fiscal. Desde el exterior, los Bancos de Inversión recomiendan dolarizar las carteras y esto generó presión sobre los dólares paralelos. En la Casa Rosada se viven horas de tensión y se esperan acciones que impulsen la economía real. ¿Será el tiempo de acción o la espera se extenderá hasta fines de octubre?

