- 27 de septiembre de 2025
Economía: El valor de la “confianza”

Escribe: MARCELO DELGADO
Abogado – Economista
En una encendida charla de café, entre empresarios, profesionales y entendidos hombres de negocios, se discutía sobre los motivos profundos por los cuales la “macroeconomía argentina” parece una montaña rusa. El dólar, riesgo país, tasa de interés y las reglas de juego, se chocan entre el techo y el piso en un abrir y cerrar de ojos. La discusión parecía quedar en posiciones irreconciliables entre los técnicos monetaristas y los politólogos. Sin embargo, una mujer madura, emprendedora, de pocas palabras, encontró el punto de encuentro. La intersección entre los conjuntos de técnicos por un lado y sociales por el otro, compartían un concepto que explica gran parte de los fundamentos; dijo: “es un tema de confianza”.
Luego de una breve pausa, aclaró. Cuando se ve un horizonte claro, dedicamos mayor tiempo a buscar nuevos negocios, nos adaptamos a los entornos y vamos hacia adelante. Si el futuro se ve amenazante o las reglas turbulentas, aunque todo siga igual, o mejor incluso, nos cuidamos. La energía se encamina a buscar protección y minimizar los riesgos, y la economía se hunde.
La semana pasada, el caos parecía encontrar un fin de ciclo muy prematuro de la gestión nacional. El apoyo americano, la eliminación de retenciones y la disciplina cambiaria, se tradujo en una pausa con sabor a tregua. Pero la “confianza” es un valor que cuesta mucho ganar y se pierde con gran facilidad. Los procesos que minan el valor de la palabra, los hechos que instalan temores o desilusiones; van inclinando el plano, haciendo cada vez más difícil revertir la tendencia, hasta un punto de quiebre.
Así, cuando se deposita una esperanza en una persona, proceso, gobierno; el nivel de tolerancia inicial crece y se esfuma al ritmo de las expectativas.
El primer vínculo se funda en la palabra y se consolida en las promesas. Pero luego, la sostenibilidad del acuerdo se basa en los “resultados”. La realidad se impone en el tiempo y el grado de bienestar es la medida de la potencia del vínculo.
La gestión de presidente Milei pasó de la esperanza, cuasi mesiánica, a la angustia del despecho en solo 18 meses. Dilapidó unos de sus activos más preciados. Pero se terminó el tiempo de los gestos y palabras. Las promesas ya no alcanzan si no se acompañan con soluciones concretas, efectivas y masivas. La baja de la inflación resulta un elemento de gran valor, pero que se puede apreciar, si hay ingresos básicos al menos y retorna el crédito. La economía real es la que genera humores. Las finanzas son funcionales a cada vez más pocos; y sostiene, alimenta y moviliza a la producción, la industria y el comercio, si hay confianza. Sin creación de riqueza, es imposible pensar en desarrollo.
Más allá de las palabras, los dirigentes de gobierno ¿comprenderán estas consignas o nuevamente será una “estafa democrática”? Ortega y Gasset nos recuerda: “Argentinos a las cosas”

