• 13 de septiembre de 2025

Economía disociada

Economía disociada

Escribe: MARCELO DELGADO

Abogado – Economista

Javier Milei llega a la presidencia de la Nación como terapeuta de uno de los males crónicos de nuestra historia reciente: la gestión económica. Su formación profesional y la franqueza de su propuesta, generó en la mayoría del pueblo, esperanza y un fuerte apoyo. Incluso, durante su primer año de gestión, sectores como jubilados, estudiantes, pymes, entre otros muy castigados, mantuvieron su respaldo, a pesar de la crudeza del ajuste.

El mercado también le brindó respaldo; el frente internacional (organismos multilaterales de crédito) lo acompañó en las reformas y plan táctico de gobierno.

La “confianza”, sin lugar a duda, es el valor más preciado en las relacionas humanas y adquiere una alta dimensión cuando se trata de políticas públicas. El presidente supo ganarse el crédito de muchos argentinos, en la esperanza de que sabría encaminar la castigada economía argentina.

Las promesas de ver los primeros resultados, promediando el año de gestión, el retorno de las inversiones, estabilidad cambiaria, la baja de impuestos, la reforma laboral; entre muchos otros temas, no llegan. La macroeconomía “formal” mostró mejoras y correcciones, pero no se tradujeron en la micro. El crédito se fue dilapidando por los siguientes motivos:

  • El ajuste recayó exclusivamente sobre los sectores más vulnerables: Jubilados, personas con discapacidad, estudiantes, pymes, entre otros.
  • Inflación: Bajó la tasa promedio, pero los ingresos crecieron menos que los precios y costos de los servicios, empobreciendo aún más a la clase media.
  • Tasa de interés: Las altas tasas para contener el dólar, afectaron primero a los inversores pymes y luego a los consumidores.
  • Reducción de aranceles: Favoreció la salida de dólares y perjudicó las empresas locales y las economías regionales.
  • Economía en pausa: No arrancan las inversiones ni se activan los factores productivos.

Sin embargo, la economía no explica todas las causas de la desconexión entre el gobierno y la gente. Al menos lo que se reflejó en las últimas contiendas electorales. La gestión política comenzó rompiendo puentes con sus principales aliados, luego con gobernadores e intendentes, peleas y malos tratos con periodistas, artistas, sindicalistas, médicos, investigadores, multiplicando frentes que fueron aislando al gobierno del sentir social.

Sin embargo, a este escenario se sumó una fuerte sospecha de “corrupción”; primero con el caso “Libra”, más tarde con el ANDIS (Agencia Nacional de discapacidad), PAMI; y siguen los ruidos en torno a la transparencia de la gestión.

En menos de 18 meses de gestión, el gobierno pasó de la “fascinación” a la “disociación”. La agenda de trabajo está lejos de los problemas de la gente y la política corre por carriles paralelos a las angustias de cada día. Después del fuerte impacto del pasado 7 de setiembre, el gobierno nacional ¿volverá a encantar o será preso una vez más de la soberbia que rompe todos los puentes?