- 1 de noviembre de 2025
Economía: de la expectativa a la realidad

Escribe MARCELO DELGADO
El batacazo libertario del domingo, no sólo sacudió el tablero político, sino que modifica todo el escenario de la economía nacional. La turbulencia pre electoral, se llevó unos cuantos verdes de las reservas, recalentó la inflación y paralizó aún más la actividad económica. Varios golpes, a una gestión, que todavía tiene más promesas que logros, al menos en materia económica y que ha demostrado escasa cintura política.
Con todo, más del 40% de los argentinos decidieron darle un nuevo voto de confianza. En San Juan, la Capital mostró su lado más vinculado a lo nacional, y exhibió un apoyo contundente a un candidato poco conocido. Sorpresa por un lado y cachetazo a los que se quedaron en el pasado.
El lunes post elecciones, el mercado mostró entusiasmo y cordura. Los empresarios, algo de tranquilidad, y la necesidad de desarmar coberturas, sincerar precios y volver a recalcular los planes para lo que viene.
Sin embargo, nada cambió sustancialmente respecto de los meses anteriores a la jornada electoral. Desde el mes de agosto, todos los esfuerzos del equipo económico se concentraron en controlar el valor del dólar y evitar se desate la temida inflación. De economía poco, sólo finanzas de corto plazo, con las consecuencias de una “pausa” gigante, tasas de interés de usura y todas las decisiones de inversión diferidas y condicionadas al resultado electoral.
El resultado del domingo no sólo sorprendió al presidente Milei, sino que le dio aire para diferir medidas que estaban previstas para la misma noche del 26, y gana tiempo hasta contar con la nueva conformación política del Congreso Nacional. Sabe que los decretos ya no resultan una herramienta idónea para las reformas que necesita, por lo que serán leyes del Congreso las que establezcan nuevas reglas de una economía que busca emerger.
La expectativa es alta. La confianza renovada es más perecedera que la recibida en 2023 y las necesidades son cada vez más urgentes. La única verdad es la realidad y, en ese sentido, la tarea por delante exige avanzar en la economía estructural. Activar la creación de riqueza, el empleo genuino y la dinámica de las economías regionales ya no tienen margen de espera. Un nuevo esquema fiscal (impuestos), las leyes laborales, el sistema previsional y desregular la economía, urgen para despertar el espíritu del inversor. Estamos nuevamente, como muchas veces en nuestra historia, frente a una oportunidad única. El apoyo americano es un plus que podría ser ancla sin una gestión inteligente; los precios de los metales, petróleo, gas, alimentos, entre otros, potencian las áreas para impulsar el desarrollo.
El desafío de estos años que vienen, será transformar las expectativas en realidades, o la crónica, de una nueva estafa nacional.

