• 31 de julio de 2026

“Economía de la comodidad” ¿Moda o tendencia? De propietarios a utilitarios

“Economía de la comodidad” ¿Moda o tendencia? De propietarios a utilitarios

Escribe MARCELO DELGADO

Los cambios sociales, culturales y sanitarios, impactan directamente en los sistemas económicos. Algunas tendencias van configurando un nuevo modelo social global, que impacta definitivamente en nuestros hábitos de consumo. Algunas de las “megatendencias” que configuran el sistema emergente, son:

  1. Incremento de la expectativa de vida. En algunos países, roza los 100 años.
  2. Pocos hijos y a edades avanzadas.
  3. Modelos familiares móviles, mixtos, ensamblados.
  4. Modelos laborales, multi empleo, plataforma y con mayor movilidad geográfica.
  5. Cambios de preferencias en el “uso del tiempo” y el cuidado personal.

Estas tendencias, entre muchas otras, repercuten directamente en las decisiones de consumo y ahorro de las personas, en los sistemas sanitarios y previsionales, en las políticas habitacionales, el mundo del trabajo, el uso del tiempo libre y los conceptos de calidad de vida.

En los años 80, con la consolidación del modelo capitalista, se instaló el concepto de “economía de la prosperidad” entendida como “etapa de bienestar general y éxito financiero donde una sociedad o persona cuenta con estabilidad, recursos suficientes y una buena calidad de vida”. El trabajo personal es la base de su construcción, el ahorro y la previsión como seguro; y el acceso cómodo a los bienes y servicios, como indicador. Casa, auto, viajes, cobertura médica, jubilación, ahorros y seguridad, son manifestaciones de esa cultura, y que caracterizaron el sistema de consumo. Por ejemplo, las marcas (Rolex, Mercedes Benz, Louis Viutton, Nike, etc) tenían alto peso, los puestos de trabajo (gerente, director, socio), los títulos profesionales, el respaldo inmobiliario; entre otros.

El siglo XXI llega con cambios de tendencias, donde “el presente le gana al futuro”. El ahorro es reemplazado por la deuda. Anticipo satisfacciones o experiencias. Se prioriza mucho más el tiempo, y las decisiones laborales ya no están comandadas por los ingresos, sino pesan también otras condiciones, como vacaciones, jornadas, alternativas hibridas, posibilidades de crecer. La “Comodidad” se impone a la “prosperidad”, que se percibe lejana, sacrificada y de goce para los herederos. La cultura emergente, prioriza los sentimientos y placeres actuales, cercanos y los impactos en distintos espacios sociales, más allá de los familiares. Están los amigos, los compañeros de trabajo, los de estudio, el grupo de fútbol, de los jueves, y los de la play. Múltiples vínculos, aunque más efímeros.

Estas formas de vivir, impactan en el consumo. Las marcas ya no importan, sino la funcionalidad y facilidad de la experiencia de compra. Alquilar es mejor que comprar, en especial para inmuebles, pero también en la actualidad para vehículos, casa de campo, y hasta electrodomésticos o herramientas. Se priorizan consumos colaborativos, como el “co working”, taxi compartido o de plataformas de películas.

Economía de la comodidad: ¿“moda o una tendencia, que afectará toda la economía”?