• 20 de diciembre de 2025

Economía argentina 2025, en blanco y negro

Economía argentina 2025, en blanco y negro

Escribe MARCELO DELGADO

Los procesos de cambio se gestan mediante una cadena de sucesos que conducen a un resultado. A partir del 10 de diciembre de 2023, Argentina transita un cambio significativo de “modelo de país”. Tras más de 20 años de políticas económicas neo keynesianas, con fuerte intervención estatal, el presidente Milei llega a la presidencia con una agenda liberal. Menos Estado, más mercado y fuertes vínculos con Estados Unidos.

El primer hito fue el decreto 70/2023, que, de manera integral, pretendió una ágil reestructuración de la matriz económica. Luego en 2024 la ley Bases (Ley N° 27.742, Bases y Puntos de Partida para la Libertad de los Argentinos) profundiza el cambio de modelo y ratifica el rumbo marcado desde el primer día de gobierno.

El 2025, marcado por las elecciones de medio término del 26 de octubre, se caracterizó por marchas y contramarchas, vetos, inconstitucionalidades y denuncias cruzadas, que pusieron en jaque el proceso iniciado a fines de 2023. Veamos las principales variables que marcaron la economía del año 2025.

  • Dólar: El comienzo del año estuvo marcado por el debate sobre el valor de cambio del verde y las posibilidades de cumplir con los compromisos externos. El gobierno logró imponer su agenda cambiaria y, los acuerdos con el FMI y la ayuda americana sortearon las dificultades de la deuda. La salida parcial del cepo fue una buena noticia, aunque se espera que en el corto plazo se eliminen las restricciones aún existentes.
  • Pesos: El exceso de pesos heredados de la gestión anterior, resultó una amenaza en cada renovación de deuda. Si bien el tesoro logró colocaciones en cada licitación, esto elevó la tasa de interés a valores de tres cifras, lo que complicó el crédito para consumo e inversión.
  • Inflación: Las presiones inflacionarias persistentes encontraron límites en la “importación” y la falta de circulante en el mercado interno. El dato doloroso fue que el mayor crecimiento de los precios se dio en alimentos, medicamentos y energía, que castigan a los sectores más vulnerables.
  • Consumo e inversión: Este aspecto es el más débil de la gestión. El consumo, castigado en los años anteriores, continuó en caída llegando a niveles históricos de las crisis del 2001. La inversión, a pesar de los esquemas de incentivos, se mantuvo en los niveles más bajos desde el año 2000. Falta de confianza, altos costos del crédito y un mercado interno recesivo, las causas más influyentes.
  • Expectativas: Hasta el 26 de octubre, primó la prudencia extrema y todos los planes estaban condicionados al resultado electoral. El 27, con un triunfo contundente del oficialismo nacional, los mercados financieros rebotaron en señal de confianza. Sin embargo, en la economía “real”, todavía no se materializan en acciones, en función de la confianza depositada por el pueblo argentino en el gobierno para los próximos dos años.

En este escenario, el ejecutivo nacional, con un nuevo gabinete, un Congreso más afín y toda la esperanza puesta en el cambio de modelo, tiene tiempo de descuento para:

  • Impulsar el empleo y el consumo en el mercado interno.
  • Consolidar la baja de inflación y eliminar los controles cambiarios aún existentes.
  • Alivianar la carga fiscal, sin afectar el superávit estatal.
  • Revertir el saldo negativo de inversiones extranjeras e impulsar las locales.
  • Desarrollar un sistema federal de obra pública sostenible en el tiempo.
  • Configurar un nuevo esquema previsional para los pasivos.
  • Completar las reformas estatales prometidas.
  • Estructurar un modelo estable de mediano a largo plazo.

El 2025 será recordado como el año donde los argentinos elegimos continuar el cambio de rumbo. El 2026 tiene el desafío de mostrar las bondades del rumbo elegido, o será el desencanto.