- 13 de diciembre de 2025
Dólares: ¿Conviene sacarlos del colchón?

Escribe MARCELO DELGADO
Los argentinos, con pocas opciones de instrumentos de ahorro, recurrimos al dólar como medio de reserva protegido de la inflación. “A la larga, el dólar no defrauda”, se escucha en los cafés, donde se comparten miradas y alternativas para cuidar los pesitos que no gastamos y que tienen un destino a más largo plazo.
Lo cierto, desde el punto de vista financiero, es que el dólar también está sujeto a la inflación, y su valor va perdiendo poder de compra en el tiempo. Guardarlos en el mediano a largo plazo, tiene un alto costo. Desde 1914, la inflación americana promedia el 3% anual y en pandemia llegó al 8%. Por lo tanto, la tasa acumulada de inflación en dólares en los últimos 10 años fue como base el 34%, y si tenemos en cuenta el 2020, llega hasta el 40% de pérdida de valor. Por este motivo, no solo en la Argentina, los precios de las cosas aumentan en dólares, o dicho de otro modo, compra en promedio un 35%, menos cada 10 años.
Entonces, no hay dudas que conviene sacarlos e invertirlos, o simplemente, gastarlos. Pero si consideramos que “blanquearlos” tiene un costo superior al 35% que supera la pérdida por “acovacharlos”. Otro punto es que el “billete crocante” le otorga al ahorrista una gran liquidez y disponibilidad inmediata, que, en el caso de una inversión, por corto que sea el plazo, ya no le da disponibilidad plena al inversor.
En el primer año de gestión del gobierno nacional, junto con la moratoria impositiva, se habilitó un régimen de blanqueo con olvido fiscal, muy conveniente para tenedores de hasta U$S 100.000 y con valores muy económicos si superaban esa cifra; para quienes depositaran esos ahorros en el sistema bancario. Lo cierto es que la adhesión al sistema estuvo muy por debajo de la expectativa y sobre unos U$S 350 mil millones estimados en los cochones, el total del blanqueo, que también incluía bienes en el país y el exterior, alcanzó los U$S 32 mil millones.
Ahora, el gobierno nacional impulsa el régimen de inocencia fiscal. Similar a los anteriores, se procura un perdón a quienes exterioricen e inviertan los dólares. Un nuevo intento, no sólo para fortalecer reservas, sino también para reactivar la tan castigada microeconomía.
El desafío de liberar de cargas fiscales, olvido, o remisión, no resulta suficiente. La confianza se fortalece en hechos que exhiben conductas a seguir. Un viejo amigo, hombre de negocios, me contó su historia que ilustra el punto. Un joven inversor en juegos infantiles (metegoles, pules y castillitos entre otros), decidió ir más arriba con los patios de juegos. Pero no tenía los recursos para hacer estudios de mercado, elegir las localizaciones o definir aspectos clave del negocio. Entonces decidió seguir a Mc Donald. Ellos si tenían los recursos y tomaban decisiones sobre base más segura. Creció como nunca a la sombra del gigante de hamburguesas. Ese empresario se llama Marcelo Pereales y es el fundador de Neverland. El único fracaso que cuenta en su historial fue cuando se apartó del recorrido de Mc Donald, y se instaló en el Parque de la Costa,
Los pequeños inversores tomaran coraje, cuando los grandes jugadores decidan jugar sus cartas. Los Rigis presentados todavía resultan buenas intenciones. Si Milei – Caputo pretenden que los argentinos saquen los dólares del colchón, deben convencer a los grandes jugadores a que materialicen las inversiones y comiencen a mover la economía.

