• 21 de febrero de 2026

Del proteccionismo a la selva, sin escalas

Del proteccionismo a la selva, sin escalas

Escribe MARCELO DELGADO

En los últimos 30 meses, cerraron 20.000 empresas y se perdieron cerca de 275.000 empleos formales, según informa Ámbito Financiero, conforme el informe de CEPA (Centro de Economía Política Argentina).

Los sectores más castigados fueron la construcción y el empleo público. Pero en los últimos meses, se aceleró el cierre de industrias y comercios.

La recesión económica viene castigando a nuestro país de manera sostenida desde la pandemia de 2020. Las empresas y trabajadores han desarrollado, durante los últimos treinta años, gran resiliencia para no solo resistir las crisis, sino también poder recrearse y buscar opciones y salidas que preserven las unidades productivas y los empleos de los trabajadores. No obstante, a los problemas propios de un mercado interno en caída libre, se van sumando nuevos desafíos cada vez más difícil de sortear.

La presión fiscal creciente, los altos costos financieros (tasas de interés), las dificultades logísticas (costos de transporte, fletes, acarreos, puertos, etc.), entre otros temas, van asfixiando a las empresas y se agotan sus alternativas de subsistencia.

No obstante, el retraso cambiario (discutible), la baja de los aranceles de comercio exterior y la flexibilización de la importación de bienes finales (productos terminados), son nuevos desafíos que se suman a los históricos que aún no se han corregido.

La consecuencia es que, a la disputa local por el mercado interno, hoy la competencia ya no se limita a nivel nacional, sino la empresa hoy tiene que competir con grandes productores internacionales de China, Corea, India, Estados Unidos, países europeos, entre otros. Y, además, se suman canales con fuertes descuentos y beneficios, como TEMU, SHEIN o ALIEXPRESS, que cuentan con logísticas universales y llevan productos de la fábrica al consumidor, sin intermediación.

La inflación en retroceso (aún no controlada), la reforma laboral, la estabilidad macroeconómica, sin lugar a dudas, son buenas noticias para el mercado. El acuerdo Mercosur con la Comunidad Económica Europea, o el acuerdo de libre comercio con Estados Unidos, traen buenas noticias; pero todas estas medidas tendrán impactos positivos en el mediano a largo plazo y las posibilidades de negociar con el mundo, tendrán que ser acompañadas de una adecuación de la presión fiscal, infraestructura,  logística y el desarrollo de mercados sostenibles.

El paso de un modelo proteccionista a la apertura indiscriminada tiene altos costos en cierres de unidades productivas y del trabajo formal. El cierre de FATE es sólo una breve muestra de las consecuencias de una transición, que no garantiza la creación de nuevas unidades productivas que sustituyan las que desaparecen. El Estado ha demostrado ser improductivo en la protección de la industria y el comercio. El Mercado decide con racionalidad estrictamente económico – financiera. En el medio, nosotros.

¿Será posible que prime el sentido común o primará la fuerza de los extremos?