• 3 de julio de 2026

Cuando los “justicieros” son simples delincuentes

Cuando los “justicieros” son simples delincuentes
Una turba de vecinos atacó con armas de fuego a una pareja, la golpeo y la acusó falsamente de haber robado un televisor

Cuando un grupo de personas se transforma en una turba descontrolada, que para peor porta armas de fuego de grueso calibre, pueden cometerse barbaridades como la que relata textualmente una información del sistema de flagrancia distribuido el martes pasado. Este es el texto.

El hecho

>El 29 de junio de 2026, alrededor de las 17:56 horas, una pareja de jóvenes descendió de un vehículo de la aplicación Uber en una esquina ubicada a media cuadra del conjunto de departamentos donde reside, en el barrio Los Olivos, departamento Santa Lucía.

>Mientras caminaban hacia su domicilio, fueron interceptados por un grupo de entre siete y ocho personas, integrado por hombres y mujeres, quienes comenzaron a increparlos, particularmente al joven, acusándolo de haber sustraído durante el fin de semana un televisor perteneciente a una mujer conocida del grupo y exigiéndole su devolución.

>Del grupo se adelantaron dos hombres: uno de contextura delgada y alta, y otro de mayor edad, más bajo y corpulento. Ambos exhibían armas de fuego —uno una pistola y el otro un revólver— y se dirigieron directamente hacia el joven, mientras tres o cuatro mujeres rodeaban a la joven que lo acompañaba.

>Las mujeres comenzaron a agredir físicamente a la víctima femenina, recriminándole el supuesto robo. Le revisaron los bolsillos, le tiraron del cabello hasta arrancarle mechones y la golpearon en la cabeza, provocándole un hematoma. Finalmente, la dejaron ir y la joven logró escapar del lugar.

>Simultáneamente, los dos hombres armados sujetaron al joven por el cuello y, bajo amenazas, lo obligaron a desplazarse por la vía pública hasta el interior del complejo de departamentos donde residía. Durante el trayecto lo golpearon reiteradamente en la cabeza con las culatas de las armas de fuego, provocándole heridas sangrantes.

>Al llegar al domicilio de la víctima, los agresores advirtieron que la vivienda presentaba signos de haber sido violentada previamente: dos barrotes de una ventana habían sido removidos y una de las hojas de vidrio se encontraba desprendida hacia el interior de la cocina. A punta de pistola le ordenaron ingresar al inmueble, encender la luz de la cocina y mostrarles el televisor que se encontraba en el lugar, convencidos de que se trataba del aparato que buscaban.

>Como las llaves de la vivienda las tenía la joven que había huido, los agresores, luego de efectuar disparos al aire —escuchados tanto por las víctimas como por testigos— obligaron al joven a ingresar por la ventana. Bajo amenaza de muerte, éste accedió al interior de la vivienda, encendió la luz y acercó el televisor hasta la ventana para exhibírselo, manifestando que era de su propiedad y que lo poseía desde hacía tiempo.

>Al advertir que el aparato no coincidía con el que buscaban, los agresores desistieron de ingresar, aunque antes de retirarse lo amenazaron diciéndole: «Devolvenos el televisor o te vamos a matar», permaneciendo luego en las inmediaciones del complejo habitacional.

>Minutos después, la joven logró conseguir un teléfono celular prestado para comunicarse con el sistema de emergencias 911. En ese momento advirtió además que, mientras era agredida, una de las mujeres le había sustraído su teléfono celular, aunque no pudo identificar cuál de ellas había cometido el robo.

>A raíz del llamado, personal policial de la Comisaría 29.ª acudió rápidamente al lugar. Al advertir la presencia de los efectivos, los agresores emprendieron la fuga y dos de ellos ingresaron por la fuerza al último de los dúplex del complejo habitacional. La vivienda carecía de cerradura en la puerta de ingreso, por lo que los sujetos accedieron simplemente empujándola. En el interior se encontraba una mujer, quien no opuso resistencia por temor. Los individuos subieron inmediatamente a una pequeña habitación ubicada en la planta alta para ocultarse.

>Al arribar al lugar, la víctima indicó a los efectivos el domicilio donde se habían refugiado los agresores. Los policías solicitaron autorización a la moradora para ingresar, la cual fue otorgada de manera inmediata. Una vez dentro, la propietaria les indicó que los sujetos se encontraban en la planta alta, donde finalmente fueron localizados mientras intentaban esconderse.

>Durante la requisa del lugar, los efectivos secuestraron dos cargadores de pistola calibre 9 mm con municiones en su interior, varias vainas servidas y cartuchos de distintos calibres —entre ellos calibre .22—, una faca de metal oxidado de aproximadamente 37 centímetros de longitud, un teléfono celular con funda plástica rosada que posteriormente fue reconocido por la víctima femenina como el que le había sido sustraído, y prendas pertenecientes a uno de los sospechosos.

>En particular, se hallaron debajo de una cama unas zapatillas con manchas hemáticas y una campera que el sujeto se había quitado, aparentemente con la finalidad de modificar su apariencia física. Todos estos elementos fueron secuestrados y preservados por personal de Criminalística. No obstante, no fue posible hallar las armas de fuego utilizadas durante el hecho.

>En el lugar intervino el ayudante fiscal, Dr. Marcelo Bustos Meglioli, quien realizó las primeras actuaciones y puso los hechos en conocimiento del fiscal de turno del Sistema Especial de Flagrancia, Dr. Francisco Micheltorena, quien dispuso la intervención de ese fuero por considerar configurada una situación de flagrancia.

>Los aprehendidos fueron identificados como Nicolás Molina, de 22 años, y Alberto Emanuel Castro, de 40 años. Ambos quedaron imputados, en calidad de coautores y junto a otras personas aún no identificadas, por los delitos de privación ilegítima de la libertad coactiva consumada, en concurso real con portación ilegítima de arma de fuego, violación de domicilio y robo. Posteriormente fueron trasladados, previo examen por Laboratorio Forense, a la Comisaría 29.ª, donde permanecieron detenidos a disposición del Fuero de Flagrancia mientras continúa la investigación.

Fiscal Coordinador: Dra. Virginia Branca

Fiscal de turno: Dr. Francisco Micheltorena

Ayudante fiscal de turno: Dr. Bustos Meglioli Marcelo

Procedimiento realizado conforme a la Ley N.° 1851-0.-