- 26 de julio de 2025
Costo Financiero: un mal “oculto”


POR MARCELO DELGADO
El crédito, en los sistemas económicos capitalistas, constituye un pilar fundamental que dinamiza los procesos productivos, comerciales y de servicios.
Los emprendedores profesionales, comerciantes, acceden a préstamos para potenciar sus proyectos. De la otra punta del sistema, los consumidores pueden adquirir bienes como inmuebles, vehículos o electrodomésticos, en plazos similares a su vida útil. De este modo, el crédito mueve a la economía.
La estabilidad monetaria constituye un elemento fundamental para sostener un sistema de créditos de largo plazo, pero no es el único. Se requiere también un mercado de capitales dinámico, un sistema bancario eficiente y un esquema fiscal inocuo.
Argentina lleva años de volatilidad monetaria, no cuenta con un mercado de capitales sólido, el sistema bancario es ineficiente, y los impuestos que gravan al crédito son “insoportables”. Por lo tanto, el crédito es “carísimo” y los costos financieros son exorbitantes.
El “costo del dinero”, expresado como tasa de interés, técnicamente compensa la tasa de inflación esperada y rinde unos puntos más en concepto de “costo de oportunidad y riesgo”. Llevado en términos teóricos a nuestra realidad, podríamos afirmar que con una inflación esperada del 2% mensual, la tasa de interés razonable sería del 3% mensual y el 43% anual. Sin lugar a dudas, alto costo, pero acorde a la situación monetaria vigente. Sin embargo, el costo financiero total actual es muy superior. En muchos casos, los préstamos personales, prendarios o hipotecarios, están gravados por impuesto a los sellos, que van desde el 0.16% hasta el 0.23%. Los intereses están gravados por el IVA, que incrementa su costo en un 21% más. En numerosos casos, se cargan gastos de emisión, seguro de vida y emolumentos administrativos. El crédito se deposita en una cuenta bancaria, que además tiene gastos de mantenimiento y por cada movimiento se abona el impuesto a los débitos y créditos bancarios, que implican un 2,4%. Finalmente, sobre los movimientos se aplican precepciones de IVA, Ingresos Brutos, entre otros. Como consecuencia de estos cargos, el “costo financiero total”, se duplica y de este modo el crédito se torna inaccesible.
En lo que hace al consumo, los costos financieros ocultos alcanzan niveles increíbles. Las tarjetas de crédito aplican al comercio entre el 5 al 8% por operaciones de un pago, a lo que se le agregan los otros costos bancarios. Además, las tarjetas recargan sus resúmenes con cargos de mantenimiento, sellos, IVA, etc. Por eso, se descuenta entre el 10 y el 25% por pagos en efectivo, transferencia o billeteras no bancarias. Los precios en general, están afectadas por los costos financieros.
Sin crédito, la economía se estanca. Los bancos deben aumentar su eficiencia; el Estado, reducir al máximo la presión fiscal, y el mercado de capitales, dinamizar el sector. De otro modo, los esfuerzos en política monetaria no darán los frutos esperados.

