- 13 de septiembre de 2025
Cómo sacarse el “Gordo Dan” de adentro
Milei y su nueva realidad

En Argentina, desde hace años que la política y la gente se llevan mal.
El punto más alto se dio durante la crisis del principio del milenio, cuando una parte importante de la población salía con sus cacerolas a las calles e imploraban por que se vayan todos.
Ese descontento que había -y hay- iba más allá de una fuerza política. Si bien la mayoría de las críticas iban dirigidas al peronismo por ser la fuerza que más tiempo gobernó, en realidad cuestionaban el sistema.
Y ahí, surgió el hombre que buscaban. Un economista que insultaba a los políticos, que decía que para salir había que sufrir, que se tiraba contra el populismo y endiosaba el superávit fiscal.
Y una gran parte de los argentinos le creyó y votó por Javier Milei para presidente.
Este domingo pasado, en la Provincia de Buenos Aires, Milei se llevó un resultado totalmente adverso. En una provincia con amplios sectores con necesidades insatisfechas, con bolsones de pobreza, con el narcotráfico copando todos los sectores sociales con altos niveles de inseguridad, terminó ganando el peronismo.
A partir de esos resultados, empezaron los diferentes análisis. Si perdió por la situación económica, si influyó los gruesos errores de la estrategia electoral, si eran los mejores candidatos, si fue un error sacar del juego al PRO cuando podría ser más útil como una oposición moderada… y tantos análisis más.
En la mayoría de esos análisis falta un elemento esencial, cuánto tuvo que ver Milei en su propia derrota.
Desde la campaña de 2023 hasta la actualidad, el presidente consolidó un estilo político basado en la confrontación verbal. Incluso, su promesa de dejar de insultar, no la pudo mantener y le ganó el odiador serial que tiene adentro.
El Gordo Dan es modelo de militante libertario
En este esquema de poder presidencial, tiene mucho peso Santiago Caputo. Es quien maneja gran parte de la fuerza de choque digital del presidente.
Y en ese esquema, la figura más destacada de esa guardia pretoriana es Daniel Parisini, oriundo de Santiago del Estero, conocido en redes sociales bajo el alias de Gordo Dan.
Médico genetista: estudió medicina en la Universidad Nacional de Tucumán y trabajó en el Hospital Garrahan y en el Centro Nacional de Genética Médica del Instituto Malbrán. Se hizo muy popular en redes sociales por ser un gran provocador y, a través de un humor ácido, ser el defensor de las ideas de la libertad.
Si bien siempre despotrica contra la casta, recibe privilegios de pertenecer al círculo cercano al presidente. Y se da el lujo de despedir en su programa de streaming a funcionarios que después fueron echados por el propio presidente.
Fundador de “Las Fuerzas del Cielo”, – «el brazo armado de La Libertad Avanza»- se considera un “guardia pretoriano” del presidente.
Y goza de cierta impunidad cuando incita a reprimir a manifestantes de las marchas de jubilados.

El insulto presidencial
Desde que asumió, Milei convirtió a la prensa en su enemigo predilecto. Los acusó de vivir de la pauta, de mentir y de operar contra su gobierno. Prohibió la publicidad oficial al mismo tiempo que se habilitaron las generosas cuentas publicitarias de YPF para apoyar a los “periodistas amigos”.
En actos y entrevistas lanzó frases como:
- “Si la gente conociera como son realmente los periodistas, los odiaría infinitamente más.”
- “Son todos ensobrados, delincuentes del micrófono”.
- “Pedazos de soretes, esto es lo que siente la gente por ustedes”.
- “No odiamos lo suficiente a los periodistas”.
- “Dedicado a ese imbécil… ensobrados, operadores y basuras…”
- “Imbéciles de los periodistas”, “hijos de puta”… “este conjunto de hijos de puta que cagaron al país”.
El ajuste previsional convirtió a los jubilados en blanco de su retórica. La frase “viejos meados” de la campaña pasó a ser el aviso de una relación tensa. Entre sus frases más duras se destacan:
- “No hay plata, y los jubilados son el sector con menor nivel de pobreza”.
- “En dólares, voló el poder adquisitivo de los jubilados. Es la realidad del ajuste”.
- “Los jubilados no están peor que en los 80. Siempre lloran, pero es el sector más cuidado”.
El sistema científico también fue un sector enfrentado. Milei calificó al CONICET como “cueva de ñoquis que no producen nada”, acusó a sus investigadores de estar “colonizados por zurdos que hacen papers inútiles” y prometió “reconvertir” el organismo para que dependa del financiamiento privado.
No sólo Milei odia a los periodistas que critican su gestión, también descalifica a los políticos.
- “Enfrente tenemos una organización criminal… el kirchnerismo es lo peor que le pasó a la Argentina”.
- “Entre la mafia y el Estado prefiero a la mafia. La mafia tiene códigos, la mafia cumple, la mafia no miente, la mafia compite”.
Durante un acto en Buenos Aires, dedicó insultos al gobernador Axel Kicillof: “pelotudo, pichón de Stalin, burro eunuco, zar de la miseria”.
Hasta criticó al Papa Francisco al decir que era “el representante del maligno en la tierra” aunque después se disculpó.
El fuego no se limita a los opositores. Cada vez que diputados o senadores de bloques aliados se negaron a votar sus proyectos, Milei respondió con furia. En redes sociales los acusó de ser “traidores a la libertad” y de “ponerse del lado de los delincuentes kirchneristas”.
En junio de 2024, tras la caída parcial de la Ley Ómnibus, sentenció: “Los que no acompañen el cambio son cómplices del saqueo. Quedarán marcados en la historia como traidores.”
Incluso contra gobernadores que reclamaron fondos, lanzó frases como: “Si quieren caja, vayan a pedírsela a los kirchneristas que saquearon el país.”
¿Podrá cambiar? ¿Quiere cambiar?
El insulto permanente seguro tuvo influencia en muchos votantes. Incluso, es un porcentaje importante de la población quien critica los métodos agresivos del kirchnerismo y esperaban un presidente que cambiara su estilo.
Tras la derrota en Provincia de Buenos Aires, puede ser el preámbulo de unas elecciones a legisladores nacionales con una cosecha de diputados y senadores libertarios menor a la que esperaban. Si es así, necesitará de aliados y enfrentados para poder gobernar.
En ese caso, el presidente deberá cambiar el estilo. No puede insultar a alguien y después necesitarlo para que vote junto al oficialismo.
En pocas palabras, por más que le guste la confrontación permanente, el presidente deberá sacarse al “Gordo Dan” que tiene adentro…

