- 29 de septiembre de 2025
¿Qué es hoy Palestina?


La Convención de Montevideo de 1933 establece la definición de Estado, así como sus derechos y obligaciones. La más conocida conceptualización es la de su artículo 1, el que establece cuatro criterios característicos de Estado, que han sido reconocidos como una afirmación certera en el Derecho internacional consuetudinario:
El estado como persona de Derecho Internacional debe reunir los siguientes requisitos:
1 – Población permanente.
2 – Territorio determinado.
3 – Gobierno.
4 – Capacidad de entrar en relaciones con los demás Estados.
artículo 1 de la Convención de Montevideo sobre Derechos y Deberes de los Estados
Asimismo, la primera oración del artículo 3 afirma explícitamente que «La existencia política del Estado es independiente de su reconocimiento por los demás Estados. Este principio es conocido como la teoría declarativa.
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Algunos han cuestionado tanto la suficiencia de estos criterios, como que permita la estatalidad de entidades no reconocidas universalmente como la República de China o incluso por entidades sin ningún reconocimiento como el Principado de Sealand. De acuerdo a la alternativa teoría constitutiva de estado, un Estado existe sólo cuando es reconocido como tal por otros estados.
También ha habido intentos de ampliar la definición original de la Convención, aunque han tenido poco apoyo. Los fundadores de las denominadas micronaciones no territoriales comúnmente aseveran que el requerimiento de contar con un territorio definido es en algunos casos equívoco, por razones poco especificadas. Algunas entidades no territoriales, con el ejemplo notable de la Orden de Malta, son consideradas de hecho como sujetos de derecho internacional, pero no aspiran a la estatalidad.
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La Unión Europea sigue la Convención de Montevideo en su definición de Estado: por poseer territorio, población y autoridad política.
El comité también concluye que la existencia de Estados era una cuestión de hecho, mientras que el reconocimiento de otros era un factor únicamente declaratorio y no determinante de estatalidad.
Suiza, aunque no es miembro de la Unión Europea, adhiere al mismo principio, afirmando que «ni una unidad política necesita ser reconocida para convertirse en estado, ni un estado tiene la obligación de reconocer a otro. Al mismo tiempo, ni el reconocimiento es suficiente para crear un estado, ni su ausencia lo suprime.
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A esta altura el lector se preguntará si esto es una clase de derecho internacional o una simple nota para el recuerdo de memoriosos más o menos informados.
Ni una cosa ni la otra.
Reino Unido, Canadá y Australia, todos ellos aliados tradicionales de Israel, fueron las primeras potencias en concretar el reconocimiento del Estado Palestino el domingo pasado en la Asamblea General de las Naciones Unidas en Nueva York. Horas después se les sumó Portugal.
El primer ministro británico, Keir Starmer, anunció; «Ante el creciente horror en Medio Oriente, estamos actuando para mantener viva la posibilidad de la paz y de una solución de dos estados. Eso significa un Israel seguro y protegido junto a un Estado palestino viable; en este momento no tenemos ninguno de los dos».
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Unos 150 países ya reconocían al Estado palestino, pero la incorporación de Reino Unido y otras potencias es considerada por muchos como un paso importante.
Pero hay preguntas complicadas que aun no tienen respuesta.
Por ejemplo, qué es hoy Palestina y si existe siquiera un Estado que reconocer.
Si se toma como referencia la Convención de Montevideo es evidente que no todo está resuelto.
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Sin un acuerdo sobre fronteras definitivas y sin un proceso de paz real, es difícil saber con certeza qué se entiende por Palestina.
Para los propios palestinos, el Estado que tanto anhelan consta de tres partes: el este de Jerusalén, Cisjordania y la Franja de Gaza. Todas ellas fueron conquistadas por Israel durante la Guerra de los Seis Días de 1967.
Cisjordania y la Franja de Gaza han estado separadas geográficamente por Israel durante tres cuartos de siglo, desde la independencia de Israel en 1948.
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En Cisjordania, la presencia del ejército israelí y de los colonos judíos significa que la Autoridad Palestina, establecida tras los acuerdos de paz de Oslo de la década de 1990, solo administra alrededor del 40% del territorio.
Desde 1967, la expansión de los asentamientos ha ido devorando Cisjordania, fragmentándola cada vez más como entidad política y económica.
Mientras tanto, el este de Jerusalén, que los palestinos consideran su capital, ha sido rodeada por asentamientos judíos, aislando gradualmente la ciudad de Cisjordania.
El destino de Gaza, por supuesto, ha sido mucho peor. Tras casi dos años de guerra, desencadenada por los ataques de Hamás contra Israel en octubre de 2023, gran parte del territorio ha quedado destruido.
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Han sido 77 años de separación geográfica y 18 años de división política: mucho tiempo de distanciamiento entre Cisjordania y la Franja de Gaza.
Una cosa es segura: si surge un Estado palestino, Hamás no lo gobernará.
Una declaración escrita en julio, al término de una conferencia de tres días patrocinada por Francia y Arabia Saudita, afirmaba que «Hamás debe poner fin a su dominio en Gaza y entregar sus armas a la Autoridad Palestina».
Llamada Declaración de Nueva York, fue respaldada por todos los estados árabes y posteriormente adoptada por 142 miembros de la Asamblea General de la ONU.
Por su parte, Hamás afirma que está dispuesto a entregar el poder en Gaza a una administración independiente de tecnócratas.
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Todo esto no significa que el reconocimiento internacional carezca de sentido.
Pero el mero simbolismo del reconocimiento no es suficiente.
Los obstáculos aún son formidables.
Israel sigue oponiéndose implacablemente y ha amenazado con tomar represalias mediante la anexión formal de partes o la totalidad de Cisjordania.
Mientras tanto, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha dejado claro su descontento sobre el tema: «Discrepo con el primer ministro en ese aspecto», dijo el jueves, durante una visita de Estado a Reino Unido.
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Todos los planes, cada uno a su manera, esperan salvar algo de la calamidad que ha azotado a Gaza en los últimos dos años. Y sea cual sea el resultado, tendrá que responder a la pregunta de cómo serán Palestina y sus líderes.
Lo importante sería que los grandes líderes sigan trabajando para detener la matanza, en lugar de centrarse en la cuestión de la condición de Estado.

