- 29 de septiembre de 2025
Economía: El valor de la “confianza”


En una encendida charla de café, entre empresarios, profesionales y entendidos hombres de negocios; se discutía sobre los motivos profundos, por los cuales la “macroeconomía argentina”, parece una montaña rusa. El dólar, riesgo país, tasa de interés, y las reglas de juego, se chocan entre el techo y el piso, en un abrir y cerrar de ojos. La discusión, parecía quedar en posiciones irreconciliables, entre los técnicos monetaristas y los politólogos. Sin embargo, una mujer madura, emprendedora, de pocas palabras; encontró el punto de encuentro. La intersección entre los conjuntos de técnicos por un lado y sociales por el otro; compartían un concepto, que explica gran parte de los fundamentos: dijo: “es un tema de confianza”.
Luego de una breve pausa, aclaró. Cuando se ve un horizonte claro, dedicamos mayor tiempo a buscar nuevos negocios, nos adaptamos a los entornos y vamos hacia adelante. Si el futuro se ve amenazante, o las reglas turbulentas; aunque todo siga igual, o mejor incluso; nos cuidamos. La energía se encamina a buscar protección, y minimizar los riesgos, y la economía se hunde.
La semana pasada, el caos, parecía encontrar un fin de ciclo muy prematuro de la gestión nacional. El apoyo americano, la eliminación de retenciones, y la disciplina cambiaria; se tradujo en una pausa, con sabor a tregua. Pero la “confianza”, es un valor que cuesta mucho ganar, y se pierde con gran facilidad. Los procesos, que minan el valor de la palabra, los hechos que instalan temores o desilusiones; van inclinando el plano; haciendo cada vez más difícil, revertir la tendencia; hasta un punto de quiebre.
Así, el cuando se deposita una esperanza en una persona, proceso, gobierno; el nivel de tolerancia inicial, crece y se esfuma, al ritmo de las expectativas.
El primer vínculo, se funda en la palabra y se consolida en las promesas. Pero luego, la sostenibilidad del acuerdo; se basa en los “resultados”. La realidad se impone en el tiempo, y el grado de bienestar es la medida de la potencia del vínculo.
La gestión de presidente Milei, pasó de la esperanza, cuasi mesiánica; a la angustia del despecho; en solo 18 meses. Dilapidó unos de sus activos más preciados. Pero se terminó el tiempo de los gestos y palabras. Las promesas, ya no alcanzan; si no se acompañan con soluciones concretas, efectivas y masivas. La baja de la inflación, resulta un elemento de gran valor, pero, que se puede apreciar, si hay ingresos básicos al menos, y retorna el crédito. La economía real, es la que genera humores. Las finanzas, son funcionales a cada vez más pocos; y sostiene, alimenta y moviliza; a la producción, la industria y el comercio; si hay confianza. Si creación de riqueza, es imposible pensar en desarrollo.
Más allá de las palabras, los dirigentes de gobierno, ¿comprenderán estas consignas, o nuevamente, será una “estafa democrática”? Ortega y Gasset nos recuerda: “Argentinos a las cosas”
(*) Abogado, economista

