- 6 de octubre de 2025
El extraño “Cierre de gobierno” en EEUU


Suena raro, muy raro. Pero lo más curioso es que está contemplado en la Constitución de los Estados Unidos. Y que en tiempos de presidentes como Donald Trump, nada puede asombrar.
El Gobierno federal de Estados Unidos cerró a medianoche del martes pasado después de que un Congreso estancado no lograra un acuerdo sobre el financiamiento.
Lo cierto es que republicanos y demócratas no logran ponerse de acuerdo sobre el aumento de los subsidios de Obamacare, y los líderes de ambos partidos están decididos a no asumir la responsabilidad.
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Un cierre del Gobierno ocurre cuando el Congreso no aprueba las leyes de gasto necesarias para mantener financiadas a las agencias federales. Esa falta de autorización obliga a suspender una parte de las operaciones del Gobierno hasta que se alcance un acuerdo en el Congreso.
La medida afecta directamente a los empleados federales. En cierres anteriores, muchos fueron enviados a casa sin paga, en un proceso conocido como furlough, que significa una licencia temporal sin salario, mientras que otros debieron seguir trabajando sin recibir salario hasta que se aprobaron los fondos.
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Cada dependencia federal debe tener planes de contingencia que especifican qué servicios se mantienen y cuáles se suspenden.
Dichos planes incluyen a un número de empleados que seguirían trabajando sin paga, el tiempo necesario para interrumpir operaciones y los servicios que se consideran críticos para la vida y la seguridad, como la defensa, la seguridad nacional o la respuesta a emergencias.
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Hubo solo cuatro cierres “reales”, en los que las actividades se interrumpieron por más de un día laboral: en 1995-1996 hubo dos cierres, que sumaron 26 días, durante el pulso entre el presidente Bill Clinton y un Congreso de mayoría republicana sobre niveles de gasto; en 2013, un cierre de 16 días por el enfrentamiento entre la Cámara de Representantes y el Senado sobre la financiación de la Ley de Cuidado de Salud a Bajo Precio (conocida como Obamacare); y en 2018-2019 se registró un cierre parcial de 35 días, el más largo de la historia, motivado por la disputa sobre fondos para el muro fronterizo, aunque cinco de las 12 partidas presupuestarias ya estaban aprobadas.
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El impacto de un cierre se extiende más allá de los empleados federales. ¿Quiere saber qué cerraron?
En cierres anteriores:
Cerraron parques nacionales y museos.
Suspendieron inspecciones de alimentos.
Cancelaron audiencias de inmigración.
Se retrasaron préstamos federales para pequeñas empresas y compradores de vivienda.
Incluso servicios que deben seguir funcionando, como el control aéreo, se vieron afectados.
Durante el cierre de 2018-2019, varios controladores dejaron de presentarse a trabajar, lo que ocasionó retrasos en aeropuertos.
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El presupuesto federal debe aprobarse cada año, lo que hace que estas negociaciones se repitan de manera constante. Los plazos suelen coincidir con el inicio del año fiscal en octubre, pero también hay bloqueos en otros meses cuando vencen extensiones temporales.

