• 23 de agosto de 2025

Clase media: ¿existe?

Clase media: ¿existe?

POR MARCELO DELGADO

La lucha de clases es tan antigua como la existencia de la humanidad. La historia contemporánea encuentra antecedentes en los “señores burgueses”, como un estrato ubicado entre los reyes y los súbditos. Comerciantes, emprendedores, profesionales, comenzaban a tener autonomía financiera, gozar de mejores condiciones de vida y construir un patrimonio.

Con la llegada de la modernidad y luego las revoluciones industriales, los asalariados fueron conquistando mejores condiciones laborales y sociales, y forjaron la “clase media trabajadora”, que en un estrato más bajo que los viejos burgueses; también, no solo mejoraron sus estilos de vida, sino que pudieron adquirir bienes inmuebles, vehículos, tomar vacaciones, viajar y gozar de una mejor vida que sus padres. La formación ascendente y accesible hasta los niveles universitarios, aceleró este proceso y las oportunidades permitían a los hijos, superar el desarrollo económico de las generaciones anteriores. Este proceso virtuoso, de ascendencia social, se consolidó en nuestro país a mitad del Siglo 20. La turbulencia institucional, los golpes de estado reiterados y erráticas políticas económicas, fueron enfriando la dinámica del sistema, y la “clase media” comenzó a retroceder en sus posibilidades y vio afectada sus oportunidades. Desde 1983, el retorno a la democracia recuperó la institucionalidad, pero la economía no encontró rumbo. Salvo periodos muy puntuales, la inflación, deuda externa, deterioro del empleo, la corrupción, entre otros males, provocaron que Argentina fuera superada en el “producto bruto per cápita” por una veintena de países. No sólo se retardó el crecimiento, sino que aumentó la desigualdad. Muchos ciudadanos de clase media pasaron a ser pobres, y otros, muy pocos, fueron concentrando los medios de producción, distribución y financiación. La clase progresista fue cambiando ahorro por consumo y finalmente el ajuste.

Llegamos al primer cuarto del siglo XXI y la “clase media tradicional”, pasó del 50% de la población, a mitad del siglo pasado, a un 18% actual. La clase media vulnerable (casi pobres), alcanza al 31% de los argentinos, mientras que el estrato medio más bajo, supera el 26%, cuyos ingresos familiares mensuales no llegan a los $2.000.000. Un 19% son pobres e indigentes. El 6% restante, es de clase alta, entendida como aquella cuyo ingreso familiar supera los $6.160.000 mensuales.

El 18% equivalente al estrato medio típico, tiene ingresos familiares entre 3 y 6 millones de pesos mensuales. Sin embargo, a pesar de tener un buen pasar, tienen una baja propensión al ahorro y enfrentan serias dificultades a la hora de adquirir un inmueble familiar.

De este modo, se puede apreciar el fuerte deterioro de los sectores medios y la marcada desigualdad entre las clases altas y bajas. ¿Será un nuevo modelo de estratificación social o solo la consecuencia de malas políticas económicas y sociales?