• 13 de junio de 2026

Caminar para sobrevivir

Caminar para sobrevivir

Escribe MARCELO DELGADO

La inflación sistemática de los últimos 20 años, el cierre de la economía y la regulación de precios, entre otras políticas económicas, provocaron una significativa distorsión de precios.

Hasta hace unos pocos años, adquirir una cubierta de un vehículo costaba en Argentina tres veces más que en Chile, o llenar el tanque de nafta podía ser un 40% más barato que en Bolivia, Uruguay o Paraguay. La distorsión de los precios relativos se fue agravando con el tiempo, y se aceleró con la inflación, la deficiente competencia y la escasez de bienes.

La apertura de la economía, la baja de tasa de inflación, la quita de subsidios y la desregulación en general, fueron provocando no solo la baja de los incrementos promedio de precios, sino también el sinceramiento del valor de los bienes y servicios. Sin embargo, todavía existe una alta dispersión de valores de los mismos productos. A veces, la dispersión se da entre los canales. El minorista respecto del mayorista o las tiendas locales respecto los precios de productos por canales digitales. Pero también se da entre productos en idéntico oferente. En los supermercados de San Juan, podes conseguir el café instantáneo de 170 gramos, desde los $5.600 hasta valores superiores al $8.500. Más de un 50% de diferencial. En la carne, si bien es difícil estandarizar las calidades, la dispersión es cercana al 100%. Por ejemplo, cortes como blanda, vacío, costilla, lomo veteado, suelen tener valores que oscilan entre los $12.000 a más de $24.000 el kg. Este efecto no tiene vinculación con la exportación porque el mercado interno está abastecido. En el sector de los servicios, también se verifican fuertes diferencias en los valores. Los “service” de los vehículos pueden tener diferenciales superiores al 200%. Otros como lavado, reparaciones menores, chapa y pintura no tienen valores de referencia.

Otro fenómeno que altera significativamente los valores de las cosas, son los medios de pago. En algunos casos, el pago con efectivo o algunas billeteras digitales, pueden obtener descuentos del 20% o 30%. Los bancos también suelen tener políticas agresivas de bonificaciones con altos porcentajes. En otros casos, supermercados otorgan descuentos y cuotas en canales de pagos propios de la casa. Estos beneficios, evidencian que los márgenes aplicados superan sensiblemente esos descuentos.

Un informe de “IProfesional”, estima que la dispersión de los precios en Argentina al mes de marzo de 2026, supera el 30% en promedio.

La baja inflacionaria no ha logrado todavía transparentar los precios, mejorar la competencia y ajustar los márgenes a cifras razonables. El alto costo financiero y la alta morosidad agravan la situación según el medio de pago.

Caminar es muy bueno para la salud cardiovascular; pero también para uno de los órganos más sensibles del ser humano: “el bolsillo”.