- 21 de febrero de 2026
A los Milei les creció Patricia
Escribe Oberdán Rocamora
Redactor Estrella, especial
para JorgeAsisDigital.com
La Piba
Nadie exalta más el Triángulo de Hierro (fundido).
Estilo menemista de conducción del Gobierno de Consultores de Javier, el Panelista de Intratables, protagonista unánime del Fenómeno Solitario.
Un vértice lo ocupaba la señora Karina, la Repostera Prodigiosa, responsable del “armado” (Milei instaló falsamente que lo aburre).
Otro vértice fue para Santiago Caputo, El Neo Giacomini, paladín de la batalla cultural, adicto a la pasión kirchnerista por las cajas.
Milei es la invención exitosamente inútil del peronismo perverso.
Para evitar que Alberto, El Poeta Impopular, fuera heredado por Mauricio, el Ángel Exterminador, ya tristemente abducido por el Fenómeno.
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Pero de pronto les creció una figura que no debe la proyección al Panelista hegemónico. Al contrario.
La señora Patricia, la Montonera del Bien, trafica política desde hace más de medio siglo.
Aprendió las primeras señales tramposas con “la juventud maravillosa” de los ’70.
Represora capacitada para aplicar medidas contra los hábitos malignos que conoce de memoria.
La militancia progresista en el Peronismo Originario -rama Rodolfo Galimberti- la condujo hacia el exilio ideal para una veinteañera.
Río de Janeiro era paradisíaco. Podía verse a la garota en short. Disfrutaba de la intensidad del sol permanente, calzaba graciosas sandalias de plástico.
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El triunfo definitivamente histórico del capitalismo mantuvo el efecto del ventarrón esclarecedor.
La transformación la alejó del mito revolucionario. Pero le habilitó la tendencia natural hacia las confrontaciones.
Por ejemplo, con Hugo Moyano, El Charol, mantuvo un combate mediático.
Trabajaba como carcelera del presidente Fernando De la Rúa, El Radical Traicionable.
Cuando era, en fin, “la Piba”. El apodo de Charol aún persiste.
La Piba todavía es directamente insoportable para el sindicalismo.
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Detenerse en las contradicciones de la trayectoria de Patricia es tan explícito como fácil.
La parábola de la militante combativa que se consagró con la represión. Para Netflix.
Aquí cuenta la capacidad de crecimiento a partir de la propia declinación.
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El primer logro triunfal del Senado libertario derivó en el extraordinario papelón del artículo 44 que el nutrido periodismo ultra oficialista busca atajos para resolver.
La aprobación de la “estética mezquindad” de la Ley de Modernización Laboral -cliquear- motivó hasta un video auto celebratorio de la senadora Patricia.
Flamante cuadro fuerte que no está a tiro de decreto y se encuentra en la rotonda mientras se le abren los caminos.
La jefatura del Maxiquiosco, la vicepresidencia, u otra vez el premio mayor.
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Para colmo, en el video, Patricia utilizó a la protectora Karina como si fuera una extra dispuesta para un bolo.
Justamente a una artesana del “armado” que desmiente categóricamente la chicana de haber instruido:
“Primero se vota, después se lee”.
Porque los senadores votaron, pero no leyeron.
El video destaca la centralidad amplia de Patricia, en la gloriosa pieza oratoria en la que se permitió perturbar a la Cayetana, con la instrucción:
“Señora presidenta, ponga orden”.
La vicepresidenta que aún conduce el Senado apeló entonces al silencio de la senadora Juliana Di Tulio, Arrabal Amargo, y de la senadora Anabel Fernández Sagasti, Miss Malbec.

