• mayo 13, 2022

A 40 años del hecho más cruento de la guerra de Malvinas, todo lo que rodeó al hundimiento del Crucero Belgrano

A 40 años del hecho más cruento de la guerra de Malvinas, todo lo que rodeó al hundimiento del Crucero Belgrano

La Fundación Bataller presenta este viernes el relato de uno de los jefes de la nave y otros sobrevivientes sanjuaninos, desde las 19 en la sala Emar Acosta del Anexo Cámara de Diputados de San Juan, con entrada libre y gratuita.

La Fundación Bataller invita a todos los interesados a participar de la charla que ofrecerá el capitán de Fragata (RE) Mario Alberto Aguilera, uno de los jefes del Crucero General Belgrano, junto a otros sobrevivientes sanjuaninos, a 40 años del hecho más cruento de la Guerra de Malvinas.

El encuentro tendrá lugar en la Sala Emar Acosta del Anexo Cámara de Diputados de San Juan, este viernes 13 de mayo a las 19, con entrada libre y gratuita.

Un poco de historia

A mediados de marzo de 1982, el Crucero ARA General Belgrano, con 44 años de funcionamiento y convertido en buque insignia de la Flota de Mar, se encontraba en mantenimiento, luego de un largo viaje, cuando le fue anunciado el alerta de la posible guerra con los ingleses. A poco de que las tropas argentinas pisaran suelos malvinenses, el 16 de abril, el buque zarpó hacia Islas de los Estados, en las aguas de Ushuaia, a fin de defender la línea de la costa, vigilar los accesos desde el sur a la zona de las islas e interceptar la flota enemiga de ser requerido. Mientras tanto, se aceleraba el entrenamiento y prueba de artillería. No faltó tampoco un nuevo atraque en puerto de Ushuaia y la asistencia, luego, de dos destructores y un buque petrolero de YPF.

El 2 de mayo de 1982 por la tarde, sin previo aviso y en plena Guerra de Malvinas, el crucero fue impactado por un misil que produjo un corte de la energía y que comenzara a elevarse por una de sus puntas. Instantes después se sintió una segunda explosión y el fuego invadió el espacio en el que viajaban 1.093 tripulantes, todos marinos argentinos.

En medio del caos ensordecedor y la oscuridad, comenzaron a utilizarse las balsas salvavidas. Los heridos se contaban por todas partes, siendo llevados en hombros por quienes conservaban el equilibrio, cuando el barco alcanzaba una inclinación ya de 20 grados y era necesario agarrarse de cuanto estuviera amarrado a la estructura, hasta que se escuchó el grito de “¡Abandonen el buque!” y, minutos más tarde, mientras el hundimiento proseguía, con ruido de explosiones y una humareda blanca que se perdía en el cielo cada vez más oscuro, desde las balsas que habían podido alcanzarse se escuchaba: “¡Viva el Belgrano!”

El crucero se encontraba fuera del área de exclusión declarada por Gran Bretaña. No obstante ello, el gobierno inglés dio órdenes al submarino atómico Conqueror de torpedear y hundirlo. Fallecieron 323 personas, casi la mitad del total de muertos argentinos en la guerra.

El Informe Rattenbach, en su último párrafo, indica: «Al Reino Unido, vencedor de la contienda, le queda hoy el análisis desapasionado de su conducta durante el conflicto (…) De este análisis surgirá, a no dudarlo, el hecho intrínsecamente cruel por innecesario, cual fue el hundimiento del Crucero ARA General Belgrano. Su responsabilidad por este acontecimiento, además de otros de menor cuantía, es insoslayable».

(Fuente: Diario La Nación)