• 31 de julio de 2026

“800 mil personas irán a vivir en San Juan por la minería”

“800 mil personas irán a vivir en San Juan por la minería”

Una nota de Mariano Eiben

La frase fue pronunciada hace más de un mes pero aún resuena: «Estamos hablando de un millón de personas que se van a ir a San Juan». Dicha por el ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, en una entrevista por streaming, se refiere al impacto demográfico que tendría en el país el boom de la minería.

Sturzenegger, en distintas entrevistas, manejó números que van de 800 mil a un millón de personas, todos vinculados al desarrollo de los grandes proyectos de cobre que la provincia tiene en carpeta, varios de ellos ya con financiamiento asegurado a través del RIGI. El diagnóstico del funcionario fue puramente económico y cuantitativo: más inversión, más empleo, más gente. Lo que no consideró es si San Juan, tal como está hoy, tiene la infraestructura para sostener semejante crecimiento.

Profesionales de distintos sectores no comparten el optimismo del ministro respecto a semejante migración y, particularmente, la capacidad de la provincia para alojar a quienes lleguen.

JORGE RIVERA PRUDENCIO
Ex titular del EPRE (Ente Provincial Regulador de la Electricidad)

-¿San Juan está capacitada para recibir hasta un millón de personas más?

-Hay que manejar con prudencia esos números que da el ministro relacionados al desarrollo que se espera asociado a la minería y que llegarán a su punto máximo pasando el 2030. Esto plantea un desafío que ya debía haberse encarado. Lamentablemente, el motor que llevaba adelante un enfoque con visión de futuro y de planificación era el EPRE, y de alguna manera le han quitado esa fuerza que tenía.

Entonces hay que pensar quién toma ese motor. Eso implica realizar urgentemente una planificación de mediano y largo plazo del abastecimiento eléctrico al conjunto de la provincia; primero y principal, lograr que San Juan tenga varios vínculos con el sistema eléctrico nacional.

Hoy tiene un solo vínculo, la línea Mendoza-San Juan, que opera en 500 kilovolt y podría eventualmente traer hasta 600 megavatios. Se está ampliando la estación San Juan de 500, lo que permitiría recibir esos 600 megavatios, pero eso es para resolver los problemas de hoy. Cualquier emprendimiento que se conecte en la precordillera, si bien se va a abastecer con parques solares, cuando no hay sol tiene que abastecerse por redes. Y viendo lo que viene en los emprendimientos mineros, estamos hablando de una demanda del orden de 800 megavatios en la precordillera.

-Si la población se duplica, ¿la demanda de energía también se duplica?

-No, puede ser mayor aún, porque no es un tema solo de consumo residencial. Si la población se duplica, puede duplicarse el consumo residencial, pero asociado al crecimiento poblacional hay un crecimiento económico general, y ese crecimiento da lugar a un incremento mayor que el de la población.

Para evitar problemas hay que concretar los vínculos que ya estaban previstos: una interconexión de Calingasta hacia Mendoza pasando por Uspallata en 500 kilovolt, y otra interconexión, ya que Calingasta está vinculado con Rodeo, que tiene una línea de 500 kilovolt. Con esas tres vinculaciones en 500 kilovolt, San Juan podría recibir cerca de 2.000 megavatios y también sacar cerca de 2.000 megavatios.

-¿Hay capacidad eléctrica para proveer a un crecimiento poblacional importante?

-La capacidad eléctrica ya está limitada, porque en poco tiempo se va a usar parte de la línea Mendoza-San Juan para llevar energía a los emprendimientos mineros. Hoy todo está funcionando bien, pero cualquier salto en la demanda pondría en crisis al sistema eléctrico. Las redes de media y baja tensión se pueden ir haciendo rápido, y es obligación de la distribuidora Naturgy hacer las previsiones del caso y empezar a hacerlo. Es importante concebir una colaboración entre el sector privado y el estatal. De otra manera va a ser muy difícil encarar el volumen de obras que hace falta. Lo que no se puede hacer es dejar esto flotando en el aire.

Hay que destacar que los emprendimientos en la precordillera se van a abastecer de energía solar, de parques fotovoltaicos que en su mayoría se van a construir en esa zona. Hay proyectos ya estudiados, algunos con declaración de impacto ambiental, que fácilmente pueden generar 2.000 megavatios, que es más o menos tres veces el consumo máximo actual de San Juan. Eso puede abastecer todo lo que se requiera en la precordillera, pero cuando se va el sol hay que usar redes.

-¿Cuál es el riesgo real si la demanda crece más rápido que la infraestructura?

No se van a poder desarrollar un montón de emprendimientos industriales locales, y los emprendimientos mineros tendrían un freno. La generación puede ser local, solar, pero además tiene que venir del sistema nacional. Esto no se resuelve de ninguna manera si no se construyen las redes que hacen falta.

¿Cuánta población más podría absorber el sistema eléctrico de San Juan?

El desarrollo normal tiene un crecimiento bajísimo de la población: estamos en 800 mil habitantes desde hace rato. El desarrollo económico de San Juan está frenado, la vitivinicultura está en crisis, con lo cual tampoco se ha incrementado mucho el consumo por bombeo de agua. Si la situación sigue así, se puede mantener con pocos problemas, en un escenario de estancamiento de la provincia que nadie desea.

Hay que tomar medidas concretas para dar respuesta a lo que viene, porque los emprendimientos mineros se van a hacer: al haber comprometido fondos del RIGI, no tienen otra alternativa que desarrollarse. San Juan tiene que dar respuesta, no puede estar dormida. Tiene que hacer lo mismo que se hizo hace unas décadas cuando se logró que tuviera las mejores redes del país.

HÉCTOR MUÑOZ DARACT
Arquitecto urbanista

-¿Estamos preparados para recibir esa cantidad de gente?

-La apreciación del ministro es netamente cuantitativa. Lo que nosotros tenemos que estudiar y reflexionar es sobre lo cualitativo de la ciudad de San Juan: Una ciudad crece siguiendo parámetros, curvas suaves, y de repente tiene un pico. Ese pico produce un estrés de crecimiento muy peligroso. Tenemos que pensar en ciudades que absorban las cosas positivas y negativas que genera ese crecimiento, y que puedan resolverlo: ciudades porosas, blandas se les llama en el urbanismo actual; acordes a situaciones que permitan ir adaptándose, brindando bienestar a la población. Una ciudad no debe crecer por crecer: el crecimiento tiene que estar amparado por, y para, mejorar la calidad de vida de sus habitantes.

-En una zona sísmica como esta, ¿cómo debe ese planeamiento?

-Primero, un planeamiento no concéntrico. Si pensamos una ciudad que crezca concéntricamente, lo que estamos generando son conurbanizaciones. Tenemos como ejemplo el conurbano bonaerense, que es lo más dramático que hay desde el punto de vista del crecimiento. San Juan tiene que crecer en redes, sin cargarle a la actual ciudad mayor población, porque eso inmediatamente va a hacer que entre en crisis por el colapso de todos sus servicios.

Añelo, la población más cercana a Vaca Muerta, sufrió el colapso total del pueblo: tuvo un crecimiento del 142% en los últimos diez años, estando parados sobre la mayor producción de gas de Sudamérica y, sin embargo, no tienen gas. Añelo recibe cerca de 1.500 habitantes nuevos por año, y hoy su población supera los 10.000 habitantes, cuando antes del boom de Vaca Muerta apenas superaba los 2.000 residentes.

Hay colas de 20 kilómetros de autos para llegar; entonces, un pueblo que teóricamente iba a salir favorecido termina sufriendo una situación de colapso total. Añelo hoy tiene apagones de energía eléctrica y de agua potable por barrios. Tiene una población no permanente de 20 mil personas por día que entran a trabajar al área de explotación y faltan escuelas, hospitales, vías de circulación.

-De todo eso, ¿qué sería lo prioritario?

-Lo primero es crear las condiciones desde el punto de vista de la infraestructura, para que pueda ir absorbiendo el crecimiento. No hacer barrios de 10 mil viviendas juntas, porque eso crea un conflicto de convivencia severo. Un crecimiento tiene que tener un nivel de calidad de vida. Crecer en este momento, con una infraestructura que si no está colapsada está a punto de colapsar, es una imprudencia existencial.

-¿Conviene crecer de manera vertical u horizontal?

-Hay situaciones mixtas de crecimiento donde hay un equilibrio. San Juan tiene capacidad y territorio para crecer de manera mixta, pero preservando la calidad ambiental de la población en ese nuevo asentamiento.

A esa nueva ciudad de San Juan la tenemos que basar fundamentalmente en la calidad ambiental, en el bienestar de sus habitantes, y también en la calidad constructiva: nos caracterizamos por una construcción sólida, segura y eficaz frente a las distintas contingencias que tiene el territorio. Crecer rápido y mal es un error, y no porque venga un ministro a decir tal cosa hay que apurarse.

JAVIER SÁNCHEZ
Gerente de operaciones de OSSE

-¿Cómo estamos respecto a las declaraciones del ministro?

-Obras Sanitarias hizo un estudio a través de un mapeo de calor donde identificamos los problemas con el abastecimiento y la producción de agua potable, y se actuó para llegar a todos los puntos de la provincia como corresponde. Sí puede llegar a pasar que, a través de la minería, venga mucha gente a instalarse, y se seguirá estudiando la forma de abastecer a todos.

-¿Se puede abastecer a mucha gente más sin nuevas obras?

-No, justamente estamos en ese contexto elaborando nuevos proyectos para ampliar el margen de producción y de abastecimiento, teniendo en cuenta que desde Vivienda y otros sectores la provincia está creciendo.

-Hoy en día, ¿qué porcentaje de la provincia tiene cloacas?

-Estamos rondando el 75%, con una proyección para cumplir con obras que quedaron frenadas porque eran financiadas a través del Gobierno Nacional y hoy van a ser refinanciadas con el Gobierno provincial. Así, la cobertura de cloacas va a llegar al 83%. Un dato interesante es que ll agua que se utiliza para la producción de agua potable para consumo humano ronda el 3% del total del deshielo y del acuífero subterráneo.

-¿Cómo se puede prevenir que se construyan barrios que no tengan la infraestructura correspondiente de agua y cloacas?

-Desde ese aspecto estamos trabajando con el IPV para coordinar ese tipo de entregas. Antes de que el IPV construya barrios nuevos o se habiliten loteos, se hacen estudios para ver si es necesario un refuerzo de la provisión de agua en la zona.

-¿Conversan con el sector agrícola para ver cómo sería el reparto de agua, y que uno no perjudique al otro? -Sí, se acuerda con los diferentes sectores, para dar una respuesta al crecimiento de San Juan. No podemos dar por un lado y quitarle a otro, debe ser un trabajo equilibrado.

SILVIO PASTORE
Especialista en glaciares

-¿Cuáles son los recursos que tenemos para un aumento de población tan desmedido?

-No sé de dónde sale esa cifra. Quizás se confunden los proyectos de exploración, que de cierta manera son proyectos financieros, con tener minas en producción. San Juan no ha tenido capacidad de construir minas de gran envergadura desde Veladero, y una mina de cobre es mucho más grande que Veladero. Voy a dar un ejemplo concreto: La ley de compre local aleja inversiones, porque está fuera del contexto del mercado. No podemos repartirnos una torta que todavía no existe. El desarrollo, como cualquier actividad, se tiene que programar.

-Dijo también que un millón y medio de personas se van a ir a vivir a Neuquén.

-Son cifras muy tomadas al azar. Salió un intendente de Zapala a decir que la gente deje de ir a arraigarse ahí, porque no tienen cómo sostenerla. Si queremos tener orden institucional y social, hay que programarse en función de un plan e ir ejecutando las distintas etapas. Esto no se resuelve de un día para otro.

MARIO HERNÁNDEZ
Gerente de Sustentabilidad del proyecto de cobre Los Azules

-¿Qué tan real es lo dicho por Sturzenegger en el mundo de la minería?

-Me parece que hay capacidad profesional, técnica y de trabajadores en general suficiente para cubrir, por lo menos, los próximos proyectos que se vienen. Eso no quiere decir que no vaya a venir gente muy especializada para algunas tareas, pero San Juan tiene una gran cantidad de profesionales y una historia minera. Hay departamentos que tienen poblaciones bajas, y puede haber una migración hacia esos lugares, pero lo veo poco probable. La idea de que las empresas apuesten por la especialización de mano de obra local tiene que ver con que las personas vivan lo más cerca posible de los proyectos mineros, y creo que esa es la visión que tiene la minería en general.

-Un proyecto como Los Azules, ¿cuál es el pico máximo de mano de obra que puede tener?

-Hay que considerar dos cosas: la mano de obra directa o indirecta dentro de la mina, y la que tiene que ver con logística, servicios, transporte de insumos y productos. Ese número puede ser importante.

En Los Azules, en construcción vamos a estar por encima de 2.500 personas, y en producción estaremos por encima de 1.000 directos. Si a eso hay que sumarle trabajadores indirectos, me parece probable que se genere mucho trabajo de servicios o de provisión de bienes. Ahí va a participar la mayor cantidad de trabajadores locales, pero no como para que haya una gran migración.

-¿Qué pasa con los trabajadores que llegan a un proyecto durante una etapa, y luego ya no se los necesita más?

Habitualmente, la etapa de construcción dura dos, tres o cuatro años, es más efímera. Después viene la etapa de producción, que en el caso de Los Azules son 21 años asegurados. En la producción la gente llega a los lugares para quedarse, por eso es tan importante que los departamentos se vayan equipando a medida que la actividad va creciendo: que haya mejor oferta de salud, de educación, de todo.

Creo que las cargas se van acomodando en el camino. Hay una visión de crecimiento industrial a futuro, y me parece que probablemente esa sea la mejor posibilidad que tiene San Juan: recuperar la industria vinculada al uso del cobre. Tampoco estaría mal repensar el sistema educativo, para que las carreras de alta especialización se hagan de una manera más rápida, más corta, de cara a este desarrollo minero que ya está en marcha y que va a ser mayor.

FELIPE DE LOS RÍOS
Exministro de Educación de San Juan

-¿Pueden acortarse las carreras vinculadas a la minería?

-Es posible y el antecedente es Vaca Muerta: el Instituto de Petróleo y Gas forma profesionales a medida de las necesidades. Se debe repensar la formación y el sistema de oferta educativa. Tanto el sector público como el privado deben actualizarse a las exigencias de los tiempos que corren. Uno piensa que diez años es mucho tiempo, pero está a la vuelta de la esquina.

-San Juan, desde lo educativo, ¿cubre toda la oferta laboral que va a llegar con la minería?

-En San Juan hay cerca de 200 carreras, pero no todas están en el marco de la gran minería. Mucho va a depender de los perfiles profesionales que se requieran. También es importante ver qué carreras debería incorporar la provincia dentro de los colegios, y también oficios. Debería crearse un instituto específico para trabajos mineros a gran escala. Es clave capacitar a los sanjuaninos para que la mano de obra no venga de afuera.

-¿Cuántos egresados hay en carreras vinculadas a trabajos mineros?

-El promedio está en 500 alumnos egresados por año en carreras conexas a la minería, como tecnicatura en electromecánica, mecánica, maestro mayor de obra, ingenieros civiles, arquitectos y técnicos de minas.

-¿Hay escuelas y jardines de infantes suficientes?

-La tendencia en Argentina es a la baja en el nivel inicial: hay salas con pocos chicos, la natalidad también ha bajado, pero debemos adelantarnos a esto. Son dos problemas los que suceden a la vez: la baja natalidad en el país, que lleva a cerrar colegios, y al mismo tiempo puede haber una gran migración. El otro tema es darle la oferta educativa correcta a quienes vengan con sus hijos. Cuando todo llegue, las obras ya deben estar listas.

-¿Las mineras deben financiar la educación de quienes trabajarán para ellas?

-Sería una gran idea que las propias mineras inviertan en la formación de los sanjuaninos, además, sacaría un peso de encima al Estado. Exploración, explotación, trabajos directos e indirectos, todo eso lleva inversión, y el retorno lo tendrían en forma de trabajadores propios. La provincia puede tener voluntad, pero también necesita recursos.

-A día de hoy, ¿estamos preparados para recibir tanta gente?

Es un desafío enorme para el sector público y el privado. Cualquier persona que llega, antes de ir a un barrio, va a un hotel. Se requerirá mucha inversión, y posiblemente la sustentabilidad sea acotada hasta que llegue la explosión de crecimiento. Los lugares cercanos a los enclaves mineros también van a tener que adelantarse. Esto solo lo puede resolver un equipo amplio de trabajo que tenga previsibilidad en el tiempo.

Entre los especialistas consultados, ninguno avaló sin matices el número que lanzó el ministro Sturzenegger. Coinciden, eso sí, en algo más de fondo: si esa gente llega —sea un millón, o una fracción de esa cifra—, la infraestructura de agua, energía, educación y planificación urbana de San Juan va a tener que crecer mucho más rápido de lo que lo viene haciendo hasta ahora.

Inmobiliarias mendocinas ya publican avisos de edificios de alta gama “cerca de la minería”